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Ley contra el “Negacionismo”, la izquierda y los trabajadores

El Partido Comunista pretende sancionar penalmente los dichos que nieguen la violación a los derechos humanos cometidos en Dictadura militar. ¿A quién beneficia esta ley? ¿Es este Estado capaz de detener el ascenso de la ultra derecha en Chile?

Gabriel Muñoz

Licenciado en Historia

Lunes 31 de diciembre de 2018

La ley contra el “Negacionismo”

El gobierno de Piñera ha salido a rechazar esta propuesta, junto a la DC y la UDI, por considerarla una ley que restringe la “libertad de pensamiento”. Según ellos es “otro totalitarismo de la izquierda”. La prensa adicta a este régimen como El Mercurio, a través de su columnista Carlos Peña, repitió la formula del gobierno: “situaciones como estas violan los mismos derechos que intentan proteger al limitar la libertad de expresión”. Esta postura es una total hipocresía, el Estado de Chile durante la Dictadura y la democracia ha perpetrado sistemáticamente violación a los derechos humanos de trabajadores, jóvenes, estudiantes, mujeres y al pueblo mapuche. Las mismas bases constitucionales que defiende el gobierno de Chile están escritas sobre la sangre y muerte.

Carmen Hertz (PC) en entrevista para el diario online El Desconcierto responde defensivamente: “se sancionarán negaciones de hechos concretos. Es falso que se sancionen ideas y posiciones políticas”. El argumento de Hertz pretende ir contra el ascenso de la derecha como JA Kast y Camila Flores, quienes abiertamente defienden la Dictadura de ayer y su terrorismo de Estado, pero lo que desconoce es que todo el Estado de Chile, sus tribunales y su policía no defienden los derechos de los trabajadores y el pueblo, por el contrario, defienden a los empresarios que fomentaron el golpe militar en 1973 y que hoy gozan de un modelo económico basado en sus intereses.

El Frente Amplio (FA) no se ha pronunciado con claridad sobre esta ley, que desde ya es un error. No lo han hecho porque tienen disputas internas entre un sector radical y otro moderado. Sobre la cuestión de los derechos humanos el FA no posee una postura única, tampoco en relación al país socialista de Cuba, y los gobiernos progresistas de Venezuela. No sería extraño, podemos inferir, que el sector moderado del FA de los diputados Jackson y Boric puedan rechazar el proyecto bajo los mismos argumentos que Piñera. Recordemos que ambos diputados ante el caso Salamanca condenaron el “extremismo” de la izquierda contra Pinochet defendiendo a la derecha. Esta postura reiterada del FA, que condena para “lado y lado” la violación de derechos humanos rechaza la radicalidad y lucha de los oprimidos.

¿Qué le ofrece la propuesta del PC a las organizaciones obreras y a la izquierda en general?

No es primera vez en la historia que desde la izquierda surge la idea de sancionar el accionar de grupos de ultra derecha fomentando la labor represiva del Estado.

En el contexto mexicano de entre guerras, donde junto con la apertura a periódicos de izquierda, se abren también, centros reaccionarios - fascistas - de propaganda y prensa , Toledano (sindicalista cercano al PC en México), abogando por la democracia y “pensando” en ir en contra de los reaccionarios propone “limitaciones a la prensa”. ¿Una ley contra la prensa fascista podría ir también contra la izquierda?

Leon Trotsky hablando sobre Lombardo Toledano plantea y hace un análisis que puede ser homologo con la discusión del negacionismo actual Chile:

Tanto la experiencia histórica como teórica prueban que cualquier restricción de la democracia en la sociedad burguesa, es, en último análisis, invariablemente dirigida contra el proletariado, así como cualquier impuesto que se imponga recae sobre los hombros de la clase obrera. La democracia burguesa es útil para el proletariado sólo en cuanto le abre el camino al desarrollo de la lucha de clases. Consecuentemente, cualquier "dirigente" de la clase obrera que arma al gobierno burgués con medios especiales para controlar a la opinión pública en general y a la prensa en particular, es, precisamente, un traidor. En último análisis, la agudización de la lucha de clases obligará a las burguesías de cualquier tipo a llegar a un arreglo entre ellas mismas; aprobarán entonces leyes especiales, toda clase de medidas restrictivas, y toda clase de censuras "democráticas" contra la clase obrera. Quien todavía no haya comprendido esto, debe salirse de las filas de la clase obrera. (1)

Y precisamente en esto radica la clave de una política obrera sobre temas como el negacionismo. Pues la fórmula del PC y el FA se aprecian como: defender el Estado democrático-burgués intacto. Confiando en su legalidad y Constitución, creyendo falsamente que ese Estado, que ha violado sistemáticamente los derechos humanos de la población, detendrá al ascenso de la ultra derecha. El PC dos veces en la historia han sido parte del gobierno y promovieron leyes que después fueron en su contra: La Ley de Defensa de la Democracia (“Maldita”) de 1949 y la Ley de Control de Armas de 1972. En la primera oportunidad el PC venía de ser parte del gobierno del Frente Popular, desde donde el Partido Radical proscribió y persiguió al comunismo.

Ambas fueron invocadas para castigar aparentemente a la ultra derecha pero en manos del Estado burgués chileno prepararon cruentos escenarios de restricción democrática contra la clase obrera. En 1973 facilito el golpe militar, permitiendo desarmar a los Cordones Industriales e intimidar su ímpetu revolucionario. Ese golpe finalmente desapareció físicamente a la mejor generación de vanguardia de la clase trabajadora chilena y dio paso a una larga Dictadura.

Tras el negacionismo hay teoría de “los centros”, de hegemonía de la socialdemocracia, del establishment. Una política que hoy apunta aparentemente contra la derecha, pero que también esta en contra de la violencia de la misma clase obrera y sus organizaciones políticas cuando se subleven contra la explotación, única vía para superar el capitalismo.

La peligrosa teoría de “los dos demonios”

Miguel Ángel Calisto (DC) al enterarse de la ley contra el Negacionismo se quejó de la siguiente forma: “no se puede tener doble discurso; por ende, si sancionamos aquellos que justifican, niegan y promueven crímenes de lesa humanidad como los ocurridos con Pinochet, quienes lo hacen en estos tiempos con Nicolás Maduro en Venezuela o la dictadura cubana, deben tener las mismas penas” ¿Lógico? Claro, una lógica que se atrapa con los mismo argumentos que impulsa Hertz y que se ve respaldada por el FA. Lo mismo dice la derecha contra los militantes de izquierda que lucharon contra la dictadura de Pinochet, que igualmente violaron los derechos humanos de las Fuerzas Armadas cuando se les resistía con violencia.

Incluso en estos días, Hinzpeter ex mano derecha de Piñera - quienes se había auto exiliado del escenario político - ha entrado al debate con respecto al negacionismo posicionándose a favor de dicha propuesta - aún en contra de la posición de Chile Vamos y contradiciendo al mismo Piñera - manifestando que “La libertad de expresión es básica, esencial, debemos cuidarla y fortalecerla, pero a veces -pocas y cuidadosamente- eso supone regularla para no tolerar su abuso por los que no toleran o se aprovechan de nuestra forma de convivencia civilizada”

¿Regular? Monopolizar posturas. Nuevamente una orientación al centro sin vuelta a los polos derecha - izquierda tradicionales que intenta en los hechos diluir el FA con su unidad. Polos que asustan y desordenan el Estado democrático burgués que el FA y el PC defienden en los hechos y en su política. Nuevamente las palabras de Trotsky “la democracia es útil para la clase obrera en cuanto le abre el camino para la lucha de clases”, para su realización, para el ejercicio del poder de los trabajadores en la construcción de estados obreros se hace evidente. De ahí que la restricción democrática de derechos apunta a conservar y mantener posiciones sin desarrollo dialéctico de las fuerzas.

¿Cómo se lucha entonces contra el ascenso de la ultra-derecha?

Nos declaramos en contra de esta confusa ley que favorecerá al Estado de Chile. Que además se sustentan en una estrategia basada en desmoralizar a las fuerzas de los estudiantes y trabajadores. El PC basa su estrategia en el desarrollo de la democracia burguesa y su parlamento como forma de ir conquistando progresivamente leyes, pero, sin cuestionar o afectar al capitalismo y su propiedad privada.

Siguen una lógica de acciones parlamentarias y no fomentan la fuerza de los trabajadores y sus métodos de lucha. Incluso, propuestas de ley como estas, ponen los intereses obreros en la maquinaria del derecho liberal burgués, utilizando su sistema penal y judicial para castigar y perseguir. Ya sabemos que la historia muestra que mayores atribuciones del Estado para restringir la libertad de prensa o pensamiento tarde o temprano van contra la clase trabajadora.

En realidad de lo que es luchar contra los dichos reaccionarios o acciones violentas de grupos de ultra-derecha con los métodos de la movilización social. No es en la legalidad burguesa donde debemos encontrar respuestas, estas deben ser buscadas y encontradas en las organizaciones obreras decididas a combatir ataques como estos y así golpear desde el conjunto de trabajadores a los representantes del capitalismo y esa es la diferencia que ya Trotsky marcaba con el caso del reformista Toledano en México al decir “ los obreros no pueden permitir que el puño represivo del estado burgués substituya la lucha que ellos libran por medio de sus propias organizaciones y de su propia prensa”, que es la orientación correcta de una clase organizada contra los dichos y las acciones de su clase antagónica en la la lucha por su emancipación.

(1) Libertad de prensa y la clase obrera. Clave (México), octubre de 1938. Sin firma. Traducido del español para este volumen de la [edición Norteamericana] por Gerry Foley.






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