Cultura

POLÍTICAS CULTURALES

Ley de Artes Escénicas: entre los derechos de los trabajadores y las leyes de mercado

Este año 2015 se presentó el borrador del Proyecto de Ley de Artes Escénicas a la comunidad Teatral, de Circo y Danza, el que pretende ser legislado para su pronta implementación.

Jueves 10 de diciembre de 2015 | 20:19

Con la discusión desde SIDARTE y la Plataforma de Artes Escénicas, se agruparon organizaciones como el Sindicato de Circo Tradicional, Sindicato de Danza, Red de Salas de Teatro, Agrupación de Diseñadores, Técnicos y Realizadores Escénicos (ADTRES), Circo del Mundo, Red de Danza, Centro de Alto rendimiento de Circo, Festivales Independientes, SINATTAD, BANCH, BAFONA, SITTIVAL y Sindicato de Artistas Copiapó. Todas estas agrupaciones u organizaciones elaboraron el borrador que se realizó conjuntamente con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

La propuesta de ley que fue presentada hace un tiempo al Ejecutivo, especialmente al Ministro Ernesto Ottonne, busca instalarse como una propuesta que reivindique el trabajo de los artistas, marque una diferencia sectorial dentro del arte, acoja las problemáticas del área y establezca el marco para el desarrollo, fomento, difusión, protección y preservación de las artes escénicas nacionales, con un carácter descentralizador. La propuesta incluye conformar un Instituto de las Artes Escénicas, el cual desarrollara y ejecutará las políticas públicas y la creación de un Registro Laboral de los artistas independientes.

Durante el mes de mayo se abrió un espacio para foros y una consulta “ciudadana”, la cual fue realizada por internet. En estas dos instancias se podían entregar comentarios sobre el borrador, pero de forma consultiva, dejando las decisiones en manos de los que desarrollaron dicha ley. Se podría decir que con 15 organizaciones elaborando una propuesta, esta podría tener un carácter representativo en los artistas, sin embargo ¿es así? Estas instancias de organización o de sindicalización en el mundo de las artes escénicas, tiene un porcentaje solo del 31,2%, lo cual no conforma el espectro amplio de los artistas. Para analizar más, veamos la propuesta de “Ley de Artes Escénicas”, los aportes y desacuerdos que nos pueda entregar.

El primer ítem, el de “Los Objetivos de la Ley y las Definiciones”, específicamente en el artículo 3º, integra definiciones sobre “Artes Escénicas”, “Trabajador Teatral”, “Actividad teatral”, y en la misma relación para los trabajadores de danza y circo. Para todas las áreas de artes escénicas agrega el concepto de productor y gestor; quien según la ley seria el encargado de las contrataciones y por último agrega el concepto “empresario de sala de artes escénicas”. Todas estas definiciones marcan la relación entre el trabajador escénico y las medidas de carácter legislativas y administrativas por parte del Estado. Si bien las definiciones se atienen a lo que es el escenario actual, estas juegan un doble filo, sobre todo con la definición de empresario de sala de artes escénicas, normalizando el carácter mercantil de la difusión de las producciones escénicas, y manteniendo de parte del Estado la lógica de subvención a los privados, tal como se hace en la educación, en la salud, en la vivienda, y en este caso a la danza, el teatro y el circo.

Si seguimos avanzando en dicha propuesta, en el ítem “Desarrollo y Fomento de las Artes escénicas”, la idea de crear un Instituto de las Artes Escénicas para desarrollar políticas culturales suena tentador como forma de distribuir mejor los fondos y los programas, pero si revisamos quien conformaría este Instituto nos daremos cuenta del carácter poco representativo. En primer lugar es un Instituto que trabajará directamente con un representante del Ministerio de Cultura del gobierno de turno, y en segundo lugar; estarán solo dos representantes de Teatro, uno de ellos de regiones, dos de danza y dos de circo, un representante de la Academia, uno de Formación Escénica, un representante de los diseñadores y técnicos, un representante de los Asuntos Culturales y uno de PROCHILE. Y para variar, siguiendo una lógica de validación del carácter empresarial del arte, este Instituto integrará a un representante de los empresarios de sala de danza, circo o teatro.

¿Es representativo el carácter de este Instituto siendo que el espectro de artistas es de alrededor de 3000? ¿Por qué en este Instituto se incorpora al empresario cultural en las decisiones? Sin duda este proyecto, que si bien es realizado por la plataforma de artes escénicas y bajo una fuerte presencia de la presidenta de Sidarte, Andrea Gutiérrez, le cae como anillo al dedo al gobierno de la Nueva Mayoría, cuyo objetivo es poder hacer convivir derechos sociales con sistema privado. En el fondo, tener como propuesta en este Instituto a un representante de los empresarios de salas de Teatro es seguir permitiendo que exista la lógica de subvención a los privados o seguir manteniendo corporaciones de derecho privado como el Centro Cultural Gabriela Mistral, que tiene a sus trabajadores al margen del código laboral, al margen de los derechos de un funcionario público.¿ Por qué dejamos que sigan existiendo y lucrando con la cultura y el arte?, ¿y es más, validándolo a través de la toma de decisiones.? ¿No será más representativo crear un frente de trabajadores del arte y la cultura, y que este frente tome las decisiones sobre los fondos a repartir a sus mismos pares y que defina el carácter de forma permanente? El Estado como ente financiador debería cumplir solo esa responsabilidad y las decisiones tomarlas el mismo frente de los trabajadores del arte y la cultura, que logre abordar un criterio de potenciar proyectos artísticos que contribuyan a la sociedad y a su vez mejorar las condiciones laborales de los artistas. Además la propuesta actual tiene poca representatividad al ser dos años de mandato sin revocabilidad, volviéndolo burocrático por el carácter inamovible.

Siguiendo con los últimos artículos de la ley “Del fondo de fomento de la ley de artes Escénicas” se otorga financiamiento y subvenciones a la promoción, producción, exhibición y formación de audiencias de las artes escénicas nacionales y de países con los cuales se mantengan acuerdos de coproducción, integración y cooperación. En primer lugar, el carácter de formación de audiencias termina siendo una recepción de las artes escénicas en base a un consumo, no se mide quién ve arte si no se mide en número, mientras el acceso sigue siendo de carácter elitizado. En segundo lugar, si vemos a quien se le entregarán los fondos, por lo menos a los trabajadores de las artes escénicas, estos fondos concursables se entregan bajo un contexto donde el 43,4% de los artistas está sin contrato, así también existe un 61,2% que les cuesta encontrar un espacio donde crear y producir las obras. Y existe un 71, 1% que no tiene espacio para distribuir obras.

El apoyo del Estado a las iniciativas creadas, debiese considerar apoyo permanente a compañías que dentro de un Registro Nacional lleven más de 2 años de trayectorias, y que presenten continuidad en sus proyectos, y un apoyo por un año a los espectáculos y grupos iniciales que presenten una iniciativa creativa. Esto mediado a través de concursos públicos, pero ampliando considerablemente los fondos, a través de la recuperación del dinero usurpado por las Fuerzas Armadas. Por otra parte, asegurar salud a todos los artistas a través del Registro Nacional, y Jubilación son una de las demandas que deberían estar. Además de estas condiciones, es importante considerar que un frente de trabajadores de la Cultura y las Artes debería definir y seleccionar las obras de teatro, danza y circo. A su vez, este frente debiese tomar las decisiones sobre los problemas del sector de trabajadores, atendiendo a sus mismos intereses y definiéndolo ampliamente entre sus pares.

Por último, en el ítem “Otras Disposiciones”, la propuesta de ley de Artes escénicas plantea: “Asimismo, se entenderá por empleador, a la o las personas que se encarguen de la producción del respectivo espectáculo, y a falta de éstos, al director, cualquiera que sea en definitiva quien concurra a la suscripción de los contratos respectivos, salvo que conste fehacientemente que dicha condición corresponde a una persona diferente.”.

Dentro de los artistas escénicos, existe un sector de artistas contratados por compañías-empresas o productoras-empresas, lo cual es importante a la hora de definir el rol que estas tienen con respecto a los artistas trabajadores. Pero también está la amplia gama que son compañías que nacen de un proyecto artístico sin pretender transformarse en empresa, ni al director, ni al productor teatral. Para estos casos que son bastantes, lo que realiza la propuesta de ley es encasillar a que el director o productor de una obra escénica se transforme en empleador, en vez de hacer responsable al Estado a través de los fondos de este carácter. ¿Por qué dentro del arte tener roles de empresa?

No queremos roles de empresa en la creación artística, no queremos validarnos bajo las lógicas del mercado. El concepto de trabajador del arte no se puede normalizar bajo las lógicas del mercado. Necesitamos que el Estado se haga cargo de los artistas tanto en el apoyo de la creación como en el área educativa. Queremos salud y jubilaciones dignas para los artistas a través de un Registro Nacional de Artistas. Queremos salas estatales, donde tengan injerencia en las decisiones los trabajadores. Creemos un Frente de la Cultura y las Artes donde los trabajadores tomen las decisiones.






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