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Lorenzini y su frase de oro: “¿Por qué estamos trabajando desde las 10 de la mañana?”

La mañana del miércoles, el diputado DC trajo una ola de comentarios y disgustos luego de su polémico reclamo por haber sido citado media hora antes a sesión en el Congreso. Esto generó la crítica de la población, ante el contraste entre la burbuja en que viven los parlamentarios con la realidad de miles de trabajadores.

Yamila Martínez Urrutia

Estudiante de Básica en el Pedagógico y militante de Pan y Rosas.

Jueves 18 de julio | 09:28

Ayer, miércoles, se viralizó la polémica por redes sociales, cuando el parlamentario Pablo Lorenzini reclamara por haber sido citado a las 10:00 al Congreso, a una sesión especial sobre la situación de Derechos Humanos en Venezuela y la migración en Chile, en vez de las 10:30, como estaba programada.

Luego, la sesión fue cancelada, debido a que el canciller Teodoro Ribera se ausentaría debido a una reunión del Mercosur junto a Piñera. Ante esa situación, Lorenzini expresó su molestia planteando que “no tiene ninguna lógica reunirse en la mañana”, coronando con la polémica frase “¿por qué estamos trabajando a las 10 de la mañana?”.

La rabieta del diputado tuvo como respuesta el descontento generalizado de la población, que no tardó en expresarse por redes sociales. Luego, además, de que se conociera que diputados y senadores se tomaran el lunes como feriado “sándwich”, cancelando cuatro sesiones, entre las que estaban algunas sobre legislación respecto a niñas, niños y adolescentes, y otra respecto a mujeres e igualdad de género.

El descontento generado tiene relación con la enorme desigualdad que viven las y los parlamentarios, con sueldos sobre los 9 millones de pesos, sueldo que supera 31 veces el actual sueldo mínimo que hoy se mantiene en los $301.000, mientras el pueblo trabajador comienza sus jornadas laborales antes de las 6 de la mañana, sin derecho a descanso y con sueldos que no alcanzan para llegar a fin de mes.

Las respuestas en redes sociales retrataron este disgusto con comentarios diciendo “con sueldo multimillonario y más encima tiene que empezar a trabajar a las 10 am, pobrecito”, irónicamente; o que “muchos empiezan a trabajar a la seis de la mañana y ganan un sueldo mísero, y los parlamentarios ganan el sueldazo y se quejan de media hora de trabajo”.

Y es que el parlamento hace tiempo que se encuentra profundamente cuestionado, de la mano de los escandalosos casos de corrupción que han ido destapando desde hace unos años de parte de esos políticos. Los mismos políticos que son responsables de aprobar leyes en contra del pueblo trabajador, como la misma Democracia Cristiana -de la cual es parte Lorenzini- que le ha dado luz verde a las reformas precarizadoras de Piñera, como la de pensiones y la tributaria.

Esto demuestra que diputados y senadores, que viven como el 1% más rico de Chile, conforman una casta política que nada sabe sobre la realidad que viven mujeres pobres, trabajadores y pensionados; como la misma realidad de agobio laboral y precarización que viven las y los profesores, quienes además estando ya en su séptima semana de paro han mostrado lo empobrecidos que se encuentran cientos de colegios a nivel nacional.

Por eso, junto con aprobar leyes para la derecha y los empresarios, responden con desprecio a profesores y trabajadores, que son quienes echan a andar el país. Ya lo vimos cuando la ministra de educación, Marcela Cubillos, se preocupaba de que si el sueldo de los parlamentarios fuese menor, "cualquier patipelado se siente con el derecho a insultar a alguien que trabaja en el servicio público". O cuando Luis Castillo, ex subsecretario de salud, que justificó las largas filas en los consultorio porque la gente iba a hacer vida social.

Que todo parlamentario gane como una profesora

Lo inaudito de estas situaciones, no solo genera rabia, sino que más profundamente nos hace preguntarnos para quiénes legislan y gobiernan los parlamentarios; cuando se hace necesario transformar de raíz las condiciones en que se garantizan salud, educación, vivienda y otros derechos básicos; si sus intereses no están ahí sino en mantener los privilegios que tienen ligados a las grandes empresariales en manos de un grupo reducido de 10 familias que controlan los principales recursos en Chile.

Algunos diputados del Frente Amplio, como Gabriel Boric y Giorgio Jackson, han propuesto impulsar un proyecto en que el sueldo de un parlamentario no pueda superar las 20 veces el sueldo mínimo. Sin embargo, esta sigue siendo una enorme brecha entre un sueldo mínimo de casi $300.000 y otro de $5.500.000, aproximadamente, para el Congreso; lo que plantea un diferencia pero no responde a la brutal desigualdad que se vive y los claros privilegios que rigen a diputados y senadores.

“Para terminar realmente con esa desigualdad, y con un modelo en que la casta de políticos goza de exorbitantes privilegios por sobre el resto de la población, es necesario que la política no sea para enriquecerse sino que para representar realmente los intereses de nosotros y nosotras, las trabajadoras. Por eso, desde la agrupación Pan y Rosas decimos que todo parlamentario gane como un trabajador calificado, o como una profesora”, propone Joseffe Cáceres, funcionaria de aseo del ex Pedagógico y dirigenta sindical.






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