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SEMANARIO

Los Cordones que unen la vida, el trabajo y el colectivo

Valeria Yañez

Los Cordones que unen la vida, el trabajo y el colectivo

Valeria Yañez

Los cordones siempre regresan, en periodos de pandemia, después de la revuelta de octubre, el problema de la auto organización y la fuerza de la clase trabajadora es una discusión aún más vigente.
Por lo que, con el Colectivo Artístico Tarea Urgente, decidimos liberar el link de nuestro montaje “Cordones Industriales” que estrenamos el año 2014. Además, de organizar un conversatorio – asamblea zoom - sobre las experiencias de auto organización de ayer y hoy. Instancia en la cual quisimos poner en relación el trabajo de Comités de emergencia, seguridad y resguardo de Antofagasta, Santiago y Temuco, en dialogo con la invitación a dirigentes y trabajadores que fueron parte de los Cordones Industriales.
Buscamos ser facilitadoras para entrecruzar y acordonar estas experiencias de auto organización y, desde ahí, pensar nuestro presente y transformar el futuro.
Esto mismo me impulsó a hacer una reedición del artículo que se publicó en el libro “Testimonio de los Cordones Industriales, reconstruyendo la historia con sus protagonistas” (mayo 2015) de la cual fui coautora con Ana López y un grupo de investigadores e historiadores.

Esto, lo que estamos haciendo es Urgente. Los días no son eternos.
Tengo ojos y puedo ver… puedo ver lo que asfixia, lo que oprime.
Porque me canse de vivir creyendo que podía existir consenso.
Yo sueño y lucho con fuego de barricada,
porque quiero que conozcas y te sientas parte de un pasado histórico que fue exterminado. Pero aunque no lo recuerdes,
aunque no sepas de su existencia,
sí sucedió.
Mujeres y hombres que acordonaron sus anhelos de una vida más justa y digna,
crearon una bestia voraz e inigualable llamada “poder de los trabajadores".
Y es este poder que creímos imposible,
que creímos perdido… que creímos olvidado
este poder se asoma en las luchas, en las huelgas,
en los paros, acallados por los medios y gritados por nosotras.
 
Extracto obra “Cordones Industriales”

Nos conocimos en las asambleas, en la calle, en la universidad, fuimos parte del movimiento estudiantil del 2016, del 2011, que salió a pelear por la educación gratuita y vio cómo nuestras expectativas fueron desviadas, vimos cómo se empezaba a cuestionar el Chile post dictadura y a pesar de la fragmentación, desarticulación y atomización de la clase obrera, empezaba a recomponer sus músculos, pero sin terminar de salir a escena.

No es fácil, la dictadura militar exterminó a las y los dirigentes obreros, el 80% de los detenidos en campos de concentración eran de origen obrero y campesino [1], ¡quizá cuántos trabajadores del Cordón Vicuña Mackenna pasaron por el centro de detención masiva del Estadio Nacional! Entonces, ¿cuáles eran los hilos de continuidad? ¿Qué golpes había tenido la organización obrera? ¿Cómo nos arrebataron la historia de nuestra clase?

Nosotros, nos conformamos como grupo el año 2013, cuando se cumplían 40 años del golpe militar y con estas preguntas decidimos embarcarnos en una investigación sobre lo que fueron los Cordones Industriales, ese fenómeno de auto organización de la clase obrera en los años 70 en Chile, que se tomó sus fábricas, las hizo producir bajo sus propias manos y organización, coordinándose con otras fábricas, poblaciones y buscando la solidaridad para echar a andar la producción y distribución, dando una respuesta ante el marcado negro y ante el bloqueo económico de la derecha y el imperialismo.

Como actrices, artistas, activistas, investigadoras, diseñadores, militantes, quisimos hacernos parte de recuperar esa historia, desde el teatro aportar a la organización de las y los trabajadores, para que pudieran “tomarse el escenario” y el “cielo por asalto”.

Como Colectivo Artístico Tarea Urgente llevamos 7 años de trabajo, partimos con la investigación de los Cordones, lo cual nos hizo profundizar nuestros lazos, abrirnos preguntas, debates, conocernos en todos los terrenos y compartir una vida juntas, crear una dinámica de grupo, uniendo lo afectivo, el trabajo y la política, reflexionando constantemente de la contingencia y que grieta podemos abrir para soñar nuevos mundos.

En octubre volvimos a vibrar, salimos a la calle por los “30 años” de abusos de esta democracia de los ricos, de las migajas de las reformas, de la miseria de lo posible, de la falsa alegría que nunca llegó. La reconciliación nacional que quisieron implantar por años entró en cuestión, queríamos ir por todo. [2]

Al esperado despertar de Chile, el gobierno respondió con la más brutal represión. A nuestras voces unidas, quisieron imponer el silencio de la muerte, la tortura, la desaparición. Quisieron desviar nuestra lucha con un falso proceso constituyente, negociando sobre la sangre de los caídos, pactando con este gobierno asesino y criminal.

El mismo gobierno que hoy es responsable de las muertes de las y los trabajadores de la salud, de esconder cifras, de mantener los negocios de las empresas a costa del contagio de miles de trabajadores que se ven obligados a salir a trabajar. El mismo gobierno que se roba nuestros sueldos, que suspende a trabajadores, que a costar de endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional hipotecó el futuro. Ese mismo que come caviar mientras los pobres tienen hambre y la pandemia la usa de pretexto para su agenda represiva.

El coronavirus ha desnudado las contradicciones del capitalismo a nivel mundial, recesión económica, gobierno autoritario, con hambre el estallido podría ser incluso mayor, ya veíamos las protestas en Estados Unidos contra el racismo. Nos preparamos para momentos más convulsivos, álgidos, de mayores choques de la lucha de clases.

Trabajadores, pobladores, organizaciones se han venido organizando, a partir de la rebelión popular de octubre del 2019. Se han levantado comités de emergencia, reguardo, asambleas territoriales, brigadas de salud, y múltiples formas de organización. Cuando mayores son los ataques para las y los trabajadores, las grandes centrales sindicales guardan un silencio cómplice y están en tregua con este gobierno criminal. A pesar de ellos se han levantado experiencias de auto organización y coordinación de luchas y peleas políticas.

Para estos momentos se hace urgente revisar nuestra historia, para no cometer los mismos errores del pasado y sacar las mejores lecciones para el presente. Por ello, decidimos abrir nuevamente -para el debate colectivo- nuestro trabajo “Cordones Industriales”. Queremos ser facilitadoras para entrecruzar y acordonar estas experiencias de auto organización, de ayer y hoy, para pensar nuestro presente y transformar el futuro.

El camino para llegar a los Cordones y el montaje teatral

En el año 2013 se cumplían 40 años del golpe cívico militar y no nos quisimos quedar sólo con el sabor amargo y triste de “conmemorar” un nuevo aniversario del golpe del Estado, del terror que sembró la derecha, los militares, los empresarios y el imperialismo.

Hablar sobre los Cordones Industriales trae en sí una serie de discusiones políticas que fuimos realizando a los largo del montaje, sobre todo la figura de Allende, que está mitificada, sin ver las contradicciones del proceso y el rol que jugó la Unidad Popular en relación a los Cordones.

Sobre la experiencia no sabíamos mucho, habíamos visto la película-documental “La Batalla de Chile”, de Patricio Guzmán, buscado algunos libros, pero había algo claro, la historia oficial omitía la experiencia de los Cordones Industriales.

Conformamos un equipo multidisciplinario de actrices, diseñadores e historiadoras, donde todas y todos nos convertimos en investigadores, queríamos ir a la primera fuente, de manera urgente, pues sabíamos que muchas y muchos de sus protagonistas, de quienes había sido parte de esa historia se estaban perdiendo, en el silencio, en el olvido, o el miedo.

En el archivo de la Biblioteca Nacional leímos la prensa obrera de aquellos años, y decidimos tomar el nombre de “Tarea Urgente”, periódico que publicaba el Cordón Vicuña Mackenna el año 1972.

Hicimos diversas intervenciones en el espacio público, quisimos escuchar de la voz de sus protagonistas la historia, realizando entrevistas, revisión de archivo, lo cual luego se vio reflejado en dos proyecto que surgieron la realización de un libro “Testimonio de los Cordones Industriales, reconstruyendo la historia con sus protagonistas” (mayo 2015) de la cual escribimos con Ana López y un grupo de investigadores e historiadores, además el documental “Cordones Industriales” sobre el proceso de investigación y entrevistas a dirigentes de los Cordones Industriales que realizamos con Alejandro Flores.

Puedes ver aqui: LINK DOCUMENTAL:

Para poder adentrarnos en el fenómeno visitamos las poblaciones y calles en las cuales se desarrollaron los Cordones, en particular en la zona de Vicuña Mackenna, hoy convertida en sector de servicios, institutos profesionales y alguna que otra fábrica; Luchetti aún se mantienen en pie, aquella fabrica que hace más de 40 años fue administrada por sus trabajadores.

Proyectamos imágenes en la noche de los Cordones Industriales en las paredes del ex Cordón Vicuña Mackenna, con una camioneta, un data, un generador eléctrico y una amplificación, donde muy fuerte sonaba la canción “A la huelga”; buscábamos escuchar que escondían esas paredes llenas de historia.

Realizamos algunas acciones en el espacio público, en la marcha al cementerio general y velatón del Estado Nacional a 40 años del golpe, en marchas y movilizaciones donde se vio la unidad de estudiantes y trabajadores, nos hicimos presentes con un lienzo titulado “Cordón Industrial”, gritando a todo pulmón: “Cordón Industrial Vicuña Mackenna, Reprimido, Cordón Industrial Cerrillos Maipú, olvidado, Cordón Industrial Estación Central, Reprimido...”, como una forma de hacer una primera experiencia para saber cuánto se sabe o se conoce hoy de los Cordones Industriales.

Entre contactos y conocidos llegamos a hablar con Ismael Ulloa, quien fue dirigente de Cristalerías Chile (que estaba ubicada en lo que actualmente es el canal Mega) fábrica que durante el gobierno de la Unidad Popular formó parte del Área de Propiedad Social; nos recibió en su hogar y en una primera entrevista nos contó cómo se organizaban para no parar la producción cuando les faltaban las materias primas, cómo realizaban el trueque con otras empresas del sector cambiando el aceite de Coprona, el que venía en tambores por botellas del vidrio, o bien creando nuevos productos como el famoso plato Cremopal.

Así nos fuimos contactando con trabajadores, dirigentes y activistas de izquierda que se habían hecho parte de los Cordones, quisimos escuchar de la voz de sus protagonistas la historia.

Antes de enfocarnos en el trabajo escénico para sacar el montaje realizamos una actividad en el Sindicato Tajamar, en pleno ex Cordón Cerrillos Maipú, una performance teatral donde leímos testimonios y mostramos parte de la investigación realizada, con un conversatorio sobre el tema, donde nos dimos cuenta que muchos obreros no conocían esta experiencia y nos señalaban la importancia del teatro que difundiera esas luchas.

Los periódicos que fuimos recolectando en la investigación histórica nos sirvieron para reproducir y difundir algunas portadas y titulares, como el caso de “Tarea Urgente” o la carta que unos días antes del golpe dirigieran los Cordones industriales a Salvador Allende. “Muerte al fascismo”, “A la ofensiva ahora”, “Tiemblen Momios” se leía en las portadas de esa prensa.

En distintas actividades leímos con un megáfono un extracto de la carta escrita el 5 de septiembre de 1973 por la Coordinadora Provincial de Cordones Industriales al presidente Allende donde advertían que “será responsable de llevar al país, no a una guerra civil, que ya está en pleno desarrollo, sino a una masacre fría, planificada, de la clase obrera más consciente y organizada de Latino América” [3]. Palabras escritas siete días antes del golpe militar.

Luego de todas estas acciones y de un trabajo de investigación y entrevistas de seis meses nos enfocamos en la producción de la obra “Cordones Industriales”. No era fácil contar una historia protagonizada fundamentalmente de hombres, siendo todas jóvenes y mujeres, pero nos parecía importante tomar ese desafío, pues en esa historia también estaban las mujeres, de empresas de textil, quienes levantaron las salas cunas en los lugares de trabajo, quienes organizaron la distribución y quienes sacaron la voz con la fuerza para imponerse en una sociedad muy machista aún.

El montaje fue mutando por distintos espacios y lugares de enunciación, teniendo cuatro versiones, pues siempre consideramos que la obra estaba abierta y tomamos la percepción del público, comentarios de colegas y nuestras propias percepciones, hasta llegar al trabajo que tenemos actualmente.

Fue un trabajo colaborativo entre Historia y Teatro, donde el diálogo entre ambos equipos de trabajo nos permitió construir una interpretación conjunta y una perspectiva diferente en la forma de “contar” y representar la historia.

La primera muestra abierta la realizamos en la Población Chile o Barrio de los Músicos, cercana a los que fue Cristalerías Chile en San Joaquín. Luego trabajamos y montamos la obra efectuando 12 funciones itinerantes entre mayo y junio del 2014 por Santiago, luego modificamos la obra en noviembre del 2014 y la presentamos el 2015 en distintos espacios de organización social iniciando una nueva ronda de funciones, para que se escuche en los sindicatos, juntas vecinales, espacios sociales, universidades, colegios y teatros. De este modo hemos estado en La Legua, Villa Francia, Villa Portales, Parque Juan XXIII, Quinta Normal, Museo de la Memoria y los DDHH, Anfiteatro el Cortijano, La Cisterna, por nombrar algunos.

Participamos en el festival Temporales Teatrales de Puerto Montt, Lluvias de Teatro en Valdivia, en el Teatro Pedro de la Barra en Antogafasta, Escena Obrera en sindicatos, Entepola en Pudahuel, Festival Súbete a las tablas en Pomaire, Teatro en tu Pobla en Colina, Festival de Artes escénicas de Recoleta, funciones especiales en la Escotilla nº 8 de Estadio Nacional, en La Serena junto a organizaciones de DDHH y recibimos la invitación de dos festivales internacionales. De este modo participamos en el Festival Octubre Callejero en Argentina y Panamérica Utópica en Brasil, experiencias que nos reafirmaron la importante que de constar esta historia.

Creamos también una muestra corta con la cual recorrimos asambleas territoriales y espacios de organización durante la revuelta de octubre, como herramienta para pensar el presente, al llamado de Chile Despertó, dijimos, despertó, pero despertó no para volver a dormirse.

Queremos que se escuche en los espacios más recónditos, que sepan que los trabajadores se pueden organizar y pueden controlar la producción. Si bien hoy puede sonar un imposible, es cosa de mirar y ver la experiencia de más de 18 años de gestión obrera que tienen los trabajadores de FASINPAT (Fábrica Sin Patrones) Ex Zanón en Argentina, y también otras Madygraf, Textil Traful, quienes incluso ante el problema de la pandemia y la especulación capitalista de insumos médicos se han puesto a disposición y servicio del sistema de salud y la comunidad.

Han reconvertido parte de la producción realizando mascarillas, alcohol gel, medidas de solidaridad con la comunidad, y muestran como las gestiones obreras, ante todos los problemas que tiene que afrontar, son un ejemplo de que las y los trabajadores hacen andar las fábricas y el mundo. Como pensamos el control obrero en nuestras vidas, en nuestra salud, y cómo podemos tomar el futuro en nuestras manos. [4]

“La ventaja nuestra es la ventaja elemental, la que nos da el oficio, la que da el hacer y producir verdadero... conocemos la fábrica al revés y al derecho, podemos escondernos sin ser nunca descubiertos, hundirnos bajo las máquinas y levantar a Chile entero desde ahí... esa noche corrimos, trepamos, los techos, las rejas, corremos y con la adrenalina en la garganta entramos a la industria por las murallas de los costados, palos ,fierros, manos, simplemente manos son nuestra arma de combate... los Cordones Industriales como un escuadrón de acción.”
 
(Extracto de la obra, al momento de la toma de la fábrica).

El proceso creativo

Para llegar al montaje que presentamos hoy, pasamos un gran proceso de investigación y creación escénica. No es cosa fácil dirigir una obra, sobre todo cuando se basa en el trabajo colectivo, donde cada integrante tiene su opinión, se respeta, se toma y se intenta integrar al montaje.

El montaje se definió en gran medida por el diseño teatral de la obra, entre la abstracción y un espacio que permitiera jugar con roles, status, situaciones. Se creó un diseño en base a tramas de fierro para generar distintos espacios, con un andamio con ruedas que generaba dinamismo, sumado a proyecciones durante la obra en bastidores de distintos portes que desde fuera asemejaran a una fábrica.

¿Cómo hablar sobre algo histórico de manera entretenida y didáctica? ¿Cómo mencionar los datos duros sin cansar o pensar en la idea de una verdad absoluta? Fueron preguntas que nos fuimos haciendo a lo largo de obra ¿Cómo no caer en los lugares comunes? Una historia que estaba marcada de lucha, organización, pero también llena de poesía, de música y sueños. Hablamos con Otto, dibujante, quien mediante viñetas y dibujos logró retratar parte de los datos más duros de la historia.

El texto se realizó con escritos y propuestas de cada una de las integrantes del Tarea Urgente, en dialogo constante con el equipo de diseño, llegando a una propuesta de cuadros y fragmentos, y un salto entre el pasado y el presente. El desafío para las actrices era la precisión en el manejo de objetos, movilización de perfiles y andamio, cambio de personajes, no perder el ritmo, estar en presente y la situación que se estaba jugando. En un momento la situación parecía irse de las manos, un montaje de nunca acabar, y ahora creo que definitivamente en eso está la belleza, el teatro está vivo y muta en cada función.

Ensayamos la mayor parte del tiempo en el Liceo Cervantes gracias a la coordinación de Juana González, madre de una de las integrantes del grupo que trabajaba ahí, a la cual estamos muy agradecidas, luego también estuvimos usando el espacio de la Confederación Nacional Gráfica (CONAGRA) para ensayar. El obra fue posible por una alianza colaborativa de espacios sociales no convencionales del teatro.

Llegábamos al colegio, donde nos habían facilitado una bodega y empezábamos a sacar perfiles de fierros, andamio, telas, y nos poníamos a armar. Muchas personas no entendían cómo éramos mujeres “haciendo cosas de hombres” con andamios, guantes y cascos. Pero eso también era lo que queríamos decir, que no habían trabajos de hombres o mujeres, que si bien los hombres se muestran como el rostro más visible en los Cordones Industriales, ahí también hubo muchas mujeres en pie de lucha como decíamos anteriormente. La situación de la mujer trabajadora nos parecía clave para contar en la obra, por eso un pequeño extracto de la obra dice “No sé gritar o rebelarme, cómo quejarme o denunciar. Las trabajadoras tenemos un minuto para ir al baño, un minuto, 59, 58, 57, 56, 55, 54, 53, 52, 51, 50, 49, ....... 5, 4, 3, 2, 1 minuto.” Actualmente las mujeres tienen menores salarios que sus pares hombres, muchas viven acoso laboral, otras están relegadas al trabajo doméstico y al machismo en los lugares de trabajo, una realidad impactante.

La convicción de sacar adelante la obra nos hizo seguir ante los calores extenuantes o los fríos de invierno, cada una de las integrantes llegaba de sus trabajos, de la universidad o de alguna grabación o ensayo y ahí estábamos nuevamente: Montando andamios, poniendo ruedas y haciendo training para partir los ensayos.

Hoy para hacer una obra, lamentablemente no sólo hay que pensar en lo creativo sino que también hay que saber desdoblarse y saber de producción, lo cual implica entrar en el plano concreto, real, posible, de lo que se podría realizar con nuestros medios. Pues la idea del actor en una sala que entra, actúa y se va, es la falsa realidad, mas cercana al teatro comercial o grandes centros que tienen dinero para tener una sala, difusión, sueldo, tramoyas, diseñadores, técnicos, etc. e incluso cosas tan mínimas como contrato laboral. Eso aprendimos como grupo, ser actrices no basta, y para dar profundidad a nuestro trabajos tenemos que convertirnos en investigadoras, de la vida y del proceso creativo.

Qué conlleva hablar sobre los Cordones

Hablar sobre los Cordones Industriales trae en sí una serie de discusiones políticas que fuimos realizando a los largo del montaje, sobre todo la figura de Allende, que está mitificada, sin ver las contradicciones del proceso y el rol que jugó la Unidad Popular en relación a los Cordones.

Entre junio y septiembre muchos trabajadores se empiezan a tomar las fábricas, y generan las primeras coordinaciones interfabriles, superando el programa de la Unidad Popular que establecía 91 empresas a estatizar dentro del área de propiedad social. En octubre del año 1972 ya surgen los Cordones Industriales para dar respuesta ante el paro patronal de los camioneros, coordinándose con otras fábricas, poblaciones y buscando la solidaridad para echar a andar la producción y distribución. Muchas fábricas vieron la necesidad de armarse, de implementar la autodefensa, pues los grupos de choque de Patria y Libertad los atacaban constantemente.

Salvador Allende, ante la inminencia del golpe y una guerra civil, tomo la decisión de incorporar a militares en el gabinete, llamo a la devolución de empresas a sus antiguos dueños mediante el Plan Prats Millas, y con Ley de Control de Armas requiso en todas las fabricas las armas dejando sin defensa a las y los obreros de los Cordones Industriales. Esa fue la respuesta del gobierno, mientras las y los trabajadores tenían planteado poder avanzar a conquistar no solo mejoras laborales, si no un cambio social profundo, en un contexto donde el mundo tenía los ojos puestos en Chile.

La CUT y partidos de la Unidad Popular consideraban que los cordones eran “paralelistas” e inclusos anti – revolucionarios, había un debate importante entre el “consolidar para avanzar” con la vía pacífica y otro sector con la idea de “avanzar sin tranzar” que plateaba que los trabajadores querían empezar a dirigir el proceso. ¿Cómo retratar esto en escena sin caer en polarizaciones? Era difícil pues la situación política de 1972 ya era de polarización. Con una organización obrera dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias y una derecha muy reaccionaria.

Todos esos debate los fuimos dando a los largo de la creación, dentro de la compañía existían distintas posturas, las que se argumentaban y discutían apasionadamente. ¿Eran realmente representativos los Cordones? ¿Se discutía todo en asamblea? ¿Cuál era el rol de los partidos políticos? ¿Cómo se realizaba la autodefensa? Eran preguntas que fuimos buscando resolver, pues en cada fábrica y empresa el proceso se había dado de distinta manera y así también lo que nos contaba cada entrevistado tenía una percepción propia de los hechos. Decidimos montar nuestra visión de los hechos.

La escena que generó más debate es cuando Mireya Baltra, Ministra del gobierno de la Unidad Popular le da una cachetada a un trabajador ante la insistencia de tomarse la fábrica.

“Sara: Sra. Ministra, los trabajadores de Fanacon., Fensa., Cic, Perlak y Polycron. Venimos a exigimos la más pronta inclusión al área social!
Mireya Baltra: A ver... calmémonos un poco... hay empresas desfinanciadas totalmente, y el estado no puede hacerse cargo de esas problemáticas.... Debemos cumplir con el programa de la Unidad Popular.
(Las trabajadoras irrumpen en peticiones diferentes, al mismo tiempo. Mireya Baltra se rehúsa a todas, por lo que se crea un caos.)
Margarita: (Retrocede para analizar el caos. Grita para detenerlo) A ver, Señora Ministro! ¡¿Son o no son el gobierno de los trabajadores?!
Mireya Baltra: Sí lo somos. Pero aquí hay una clara equivocación de enfoque. No nos vean a nosotros como los enemigos. Ojala fuera la derecha que conocemos, ¡pero es el imperialismo vivo! Por eso compañeras hay que “consolidar para avanzar”.
Carmen: Compañera sabemos que es el imperialismo vivo, pero mientras ustedes negocian en el parlamento, los patrones van y se organizan, y Patria y Libertad viene y nos ataca. Por eso consecuentes con la clase, vamos a seguir al lado de la clase.
(Todas las trabajadoras se repliegan hacia Margarita.)
Mireya Baltra: no se trata de eso... si nosotros hablamos con ellos y llegamos a un acuerdo ¿Por qué no vamos a aceptar los aportes del capitalismo en la construcción del socialismo?
Cecilia: (Comienzan a avanzar) Pero Señora Ministra que no entiendo. Por una parte nos llaman a los trabajadores a la batalla de la producción y ahora nos dicen que el proceso tiene que ser paulatino.
Sara: Aquí van a haber trabajadores muertos, hay algunos a los que nuestra organización no les gusta, ¿y sabe por qué señora Ministra? porque nuestra organización es revolución. Y para hacer la revolución hay que estar en la calle organizando a la gente, no encerrada en un escritorio devolviendo las empresas. Aquí van a haber trabajadores muertos, pero claro que importa, si los que se van a morir somos nosotros. Usted igual que todos esos políticos y ministros van a salir limpiecitos porque son unos burgueses
Mireya Baltra: (Mireya Baltra levanta la mano) ¡Ustedes no son revolucionarios!”
 
(Extracto de la Obra “Cordones Industriales” última versión).

La escena es una acción creada en base a un hecho real que ocurrió en la fábrica Perlak, en la cual quisimos retratar el conflicto Cordones – gobierno que estaba muy presente, pues había muchas fábricas que no eran consideradas estratégicas y que sus trabajadores avanzando a tomarse. La escena también se creó con algunas citas de una entrevista realizada a la ministra Baltra en la Revista Chile Hoy N°6, en Julio de 1972. La escena provoca algo y eso es lo que el público discute finalizando la obra, cuando abrimos las palabras a público.

¿Podemos hablar de un gobierno de los trabajadores?, ¿Cuánto es lo que aguanta la democracia cuando tocan su propiedad privada? Eso fue lo que realizaron los Cordones, se propusieron dirigir la sociedad, lo cual estaba en constante tensión incluso con la “vía chilena al socialismo” que impulsaba la Unidad Popular.

Al finalizar la obra siempre realizamos un breve conversatorio con el público, pues la obra no termina con los aplausos, nosotras entregamos nuestra lectura y el público también tiene la propia. Es impactante escuchar los relatos, opiniones de personas que vivieron la época.

Una ocasión que nunca olvidaré fue para la primera muestra abierta que realizamos a la cual invitamos a varios dirigentes y trabajadores que fueron parte de los Cordones, terminó la obra, abrimos las palabras y se pusieron a discutir entre ellos, algunos emocionados e indignados recordaban, otros discutían que no era viable tomarse fábricas de 60 personas, otros hablaban que la producción había aumentado en un 200% cuando tenían tomada la fábrica, un ex militante del Partido Socialista asumía que el mayor error fue de los partidos políticos.

Fue una velada de revisar periódicos, compartir una comida, una bebida y recordar lo que es hacer historia, porque eso hicieron aquellas personas, ellos hicieron historia, ellos habían sido los protagonistas de una historia que nosotras nos aventurábamos a contar, y que ahora queremos pensar y poner en relación con todo lo que está pasando.

Esperamos que abrir nuestro montaje sirva para las reflexiones en la actualidad y los espacios que están levantando coordinaciones y construyendo autoorganización.

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Valeria Yañez

Actriz, militante de Pan y Rosas. Equipo Escena Obrera
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