Géneros y Sexualidades

GENERO Y DIVERSIDAD

Los medios de comunicación y la reproducción del sexismo en Chile

Hace pocos días nos encontramos con una burlesca portada de “La Cuarta” por un femicidio frustrado ocurrido en Arica, donde un hombre producto de los celos, le enterró un fierro de anticucho a su pareja. Los medios de comunicación cumplen un rol importante en la reproducción de la sociedad capitalista y patriarcal, así es como el sexismo y sus estereotipos repercuten a través de estos medios, perpetuando los roles de género impuestos. Desde La Cuarta, Morandé con Compañía, Manos al Fuego, y hasta la publicidad de WOM, son la encarnación perfecta del sexismo en Chile.

Fany Valladares

Vocal de Género y Sexualidad FEUV

Martes 22 de septiembre de 2015

Hace pocos días, el diario “La Cuarta” -el “popular”- ridiculizó un femicidio frustrado ocurrido en la ciudad de Arica, en el norte del país, contribuyendo a la naturalización de la violencia y la burla hacia una problemática social que hasta hoy lleva 41 víctimas. Los comentarios contra la portada del diario no se hicieron esperar, causando el rechazo de miles de personas y agrupaciones feministas. La sociedad patriarcal, se reproduce de distintas formas y por distintos medios, uno de estos son los medios de comunicación masivos, que cumplen un rol fundamental en la transmisión de información en el país, ya sea por medio de la prensa escrita, radios, televisión, internet y publicidad.

Pero, ¿qué es sexismo?, entiéndase como la discriminación por género, que promueve estereotipos y roles de género que se establecen por diferencias sexuales, en este caso, la superioridad del hombre por sobre la mujer por medio de la subordinación. Un concepto que se introdujo fuertemente con el movimiento feminista de los años 60.

¿Y qué pasa en Chile? ¿Cómo incide el contenido sexista que reproducen los medios de comunicación masivos?. Hagámonos un panorama: un 68% de los chilenos ve televisión todos los días, mientras que el 98% de los chilenos tienen televisión en sus casas. (1) Al 2011 la televisión pública presentaba un 70% de espectadores, la prensa escrita tenía al menos 1.427.635 de lectores a la semana, 538.000 personas leyeron una revista de edición semanal, la radio contaba con un 72.2% de auditores, un 38% de los hogares contaba con acceso a internet, en donde las páginas de noticias e información tienen un alcance de un 57% del total de visitas (2).

La televisión: cosificación, exceso de sexismo y estereotipos

La televisión abierta es uno de los medios más utilizados por las personas, teniendo al menos cinco canales de televisión como opciones. Las cifras anteriores dicen mucho del tipo de sociedad de hoy, que un 68% de los chilenos vea televisión todos los días supera cualquier expectativa. ¿Y qué hay del contenido de ésta? los programas de farándula ocupan una cantidad de espacio considerable en la televisión abierta, cabe decir que un 33,5% de los televidentes está insatisfecho con la televisión abierta por exceso de este tipo de programas (3).

Una cantidad considerable de programas de farándula: SQP, Primer plano, Intrusos, incluso los matinales “Buenos días a todos”, “Mucho Gusto” o “Bienvenidos” le dedican una parte importante de su transmisión a la farándula. El hablar del otro, el “pelambre”, el con quién pasó la noche tal modelo, el criticar por cómo se viste o la apariencia de otras mujeres, el interés de meterse en relaciones de otras personas se ha convertido en la fuente de atención principal de los programas de televisión, donde se cae en la cosificación de la mujer y los estereotipos sexistas, resulta incluso más chocante ver a mujeres panelistas hablando mal de otras en un tono sexista.

Lejos de esto no quedan los “estelares” como Morandé con Compañía y Manos al fuego, una ejemplificación perfecta del sexismo hecho carne en la televisión, a esta categoría se suma “El Bar de Bombo”. Si echamos una mirada al pasado televisivo, programas como “Infieles”, los futboleros como “Locos por el mundial”, “Yingo” o “Calle 7” eran algunas de las programaciones de la parrilla televisiva que colaboraban con su cuota de sexismo. Claramente, la cosificación de las mujeres ha calado profundo, en gran parte, gracias a la televisión. ¿Solo por rating? el problema va más allá, la utilización de mujeres como objetos sexuales o de acaparadoras de televidentes es mucho más que ambición de rating, sino de cómo esta sociedad se ha configurado para que veamos como algo normal este tipo de cosas, demostrando cuan naturalizado puede estar el sexismo y la violencia de género.

No se quedan atrás las teleseries, si bien entre los años 2000 y 2003 el género dramático televisivo optaba por temáticas diferentes (bajo la dirección de Sabatini), hoy las teleseries no escapan de la reproducción de estereotipos y roles impuestos. Se le atribuye de manera excesiva el rol doméstico a la mujer, rebuscando las tramas amorosas de “mujeres sufrientes” -que reproducen además el ideal de amor romántico- o el ideario de las familias “bien constituidas”, y de clase alta. Las tan famosas teleseries turcas, tampoco escapan, como es el caso de “Fatmagul”, donde se justifica la violación, donde la protagonista termina entablando una relación con sus victimarios. Al menos el 90% de televidentes de teleseries, son mujeres, una cuestión que no es menor.

Los noticieros cada vez con un sensacionalismo más predominante, por ejemplo, dedican un porcentaje muy mínimo cuando se trata de un femicidio, o simplemente, no le dedican espacio. Cuando chocó Arturo Vidal, el hecho se transmitió durante varios días por las noticias según se iban agregando más elementos, pero por otro lado, en ese entonces, había una treintena de femicidios. Tampoco hay espacio para las manifestaciones de mujeres y diversidad sexual, y si lo hay, es reducido.

La prensa escrita y el escándalo del diario “popular”

Ya traté el revuelo que generó la portada de La Cuarta, el diario “popular”. Parece una burla tal slogan del diario del grupo COPESA -socios de los planes de los Chicago Boys-, pues es el sector obrero y popular del país los más golpeados con las miserias del capitalismo y la herencia de la dictadura en todas sus aristas (como los medios de comunicación intervenidos por los intereses de los militares, y hoy, por los empresarios que les sobaron el lomo), las mujeres trabajadoras y precarizadas son el blanco cotidiano de la violencia estructural e institucional que consolidó la dictadura. Es evidente que la calidad de la información de la prensa escrita va en decadencia, siendo La Cuarta uno de los diarios más sexistas entre todos (la “Bomba 4”, el lenguaje explícitamente sexista de sus ediciones, la tira cómica “Palomita” o la sección online “Los más calentitos”, ejemplos claros)

¿Qué hay de los demás diarios? Recordemos algunas portadas de “Las Últimas Noticias”: “Camila Vallejo no quiso mover la colita”, “20 actitudes chulas que fascinan a los hombres”, “Gary no me dejaba trabajar ni estudiar”. El primero causó rechazo entre los estudiantes que se movilizaban el 2011, pues se ridiculiza a una de las dirigentes estudiantiles del momento, sacando de contexto su rol en una de las marchas estudiantiles de ese año. ¿Nos interesa saber datitos para fascinar a los hombres? otra contribución más de que las mujeres tenemos que vivir para complacer al otro, del rol de subordinación y de estereotipos. Que Gary no deje trabajar a su pareja no es objeto de chiste -y tampoco da para titular de portada- sino de una problemática que viven muchas mujeres al sólo dejarles el trabajo doméstico porque socialmente “ese es su espacio”, el patriarcado lo ha hecho muy bien con esta clase de sostenedores.

“The Clinic”, el diario “progre” de izquierda no se queda atrás, dando que hablar tanto por su edición impresa y digital. “Maraca” “tetas” “poto”, son una de las palabras más recurrentes en este medio cuando al hablar de una mujer se trata. El 2011, causaron rechazo con uno de sus titulares “Cinco lugares la raja para mirar culos en Santiago”, donde mostraban fotografías de traseros de mujeres sin su consentimiento en diferentes lugares de Santiago. claramente, un espaldarazo e invisibilización al acoso sexual, otro tipo de violencia que vivimos cotidianamente las mujeres. “Vocabulario femenino: lo que en realidad quieren decir”, una clara caturicarización de las mujeres. La ridiculización de la homosexualidad es algo recurrente en este medio, encontrándonos muy seguido con algún político en portada, donde el blanco de la burla es el carácter “homosexual” del “ridículo” que es objeto. Vale decir de que el costoso bar “The Clinic” tiene entre sus productos el “Maraca Negra”, “Maraca flayte”, “Maraca culiada”, “Maraca Gozadora”, entre otros. Un claro ejemplo del machismo de izquierda “progre”.

La radiodifusión y el fenómeno del “Rumpy”

Hay más de una veintena de programas radiales en todo el país, con distintas variedades y temáticas. Algunas no escapan del chacoteo y la farándula como la Radio Carolina o la Radio Corazón, esta última, con el famoso programa del Rumpy “El chacotero sentimental”, el cual le saca risas a más de un centenar de personas. El Rumpy hace ver de forma graciosa y ridícula episodios íntimos de parejas que se atreven a hablar en la radio, pero más de una vez se ha ridiculizado a las mujeres, como en el conocido episodio del “Dragón”, donde la mujer que llamó para contar su historia fue objeto de burlas y ridiculizada durante mucho tiempo por “maraca” (una ejemplificación del conservadurismo y el estigma de vivir la sexualidad como una quiera). Al igual que este, hay varios episodios donde la mujer es objeto y ridículo del momento, donde una serie de calificaciones como “maraca” “goloza” “suelta” eran pan de cada programa, y pan de cada día de muchas mujeres en la vida cotidiana.

¿Y la publicidad?

La televisión, la prensa escrita, la radio e internet son medios de difusión de publicidad. En Chile la publicidad sexista varía entre el estereotipo de mujer dueña de casa de las franjas de lavalozas y productos del hogar, los juguetes para niñas en época de fiestas, la mujer semidesnuda de las cervezas, la mujer que va de compras de las multitiendas, y la criticada publicidad de WOM que aún causa rechazo, y que a pesar de todas las críticas y denuncias, continúan difundiendo la misma propaganda sexista sin escrúpulos.

Aquí es donde la reproducción de estereotipos y roles se ejemplifica de mejor forma. La mujer dueña de casa, que cuida los hijos, que lava la loza, que cocina, que hace el aseo; la mujer semidesnuda que es ícono de las cervezas, de los eventos automovilísticos y playeros -objetos de la publicidad “para hombres”-; las muñecas y las cocinitas para niñas, imponiendo el rol de dueñas de casa y de madres criadoras como objetivo de vida desde temprana edad; la mujer compradora compulsiva que pasa sus tiempos libres en las grandes tiendas, vitrineando zapatos y ropa, sosteniendo además los cánones de belleza actuales: mujer alta, delgada, blanca, de cabello claro y la incitación al consumo por medio de estos estereotipos.

¿Cómo llegamos a esto?: Medios de comunicación y dictadura

Los medios, ayer y hoy, han sido manipulados antojadizamente como medio de control y reproducción social, donde la dictadura fue un punto clave. Bien se sabe que hicieron desaparecer medios como adquirieron influencia en otros. Para el tipo de sociedad que quería forjar la junta militar con el apoyo de la iglesia, era necesario utilizar los medios de información masivas para tal objetivo. Los medios, como El Mercurio, cumplieron un rol clave antes y después de dictadura, como la elaboración de noticias falsas para legitimar la dictadura militar. Es el caso de “los crímenes pasionales” que se utilizaban como encubridor del asesinato de mujeres, como el de Marta Ugarte, muerta producto de las torturas, cuyo cadáver apareció en la playa La Ballena. Los medios cómplices de este encubrimiento fueron El Mercurio, La Tercera y La Segunda. (4) Lo mismo sucedió con el asesinato de Lumi Videla, quien fue encontrada al interior de una pared del jardín de la embajada de Italia. Lumi murió producto de asfixia en una sesión de tortura en José Domingo Cañas, pero sin embargo, los medios divulgaron que su muerte fue producto de una orgía, víctima de los asilados en esa embajada (5), los principales encubridores en esta ocasión fue El Mercurio y La Segunda.

Si bien hoy ya no estamos en dictadura, los medios de comunicación están bajo manos de grandes empresarios, los cuales cumplen un rol predominantemente para la clase dominante. La “desinformación” no es apropósito de nada, a pesar de que tengamos muchas formas de acceder a información a diferencia de la época de la dictadura con la globalización y el acceso a internet, no significa que la comunicación sea democrática. Las mujeres, diversidad y disidentes sexuales, indígenas, migrantes, son objeto de los estereotipos que reproducen los medios. La dictadura trajo consigo una sociedad basada en los valores de la familia y la moral cristiana, por ende quiere decir que las mujeres debíamos vivir en rectitud, sumisas, con el fin de casarnos, tener hijos y formar una familia “bien constituída”, nada de familias con dos mamás o papás, pues causaba que a los militares se les pusieran los pelos de punta, igual que al sector de la iglesia que estaba a favor del golpe. Ese constructo se mantiene hasta hoy, pero se le suma la violencia estructural e institucional que vivimos cada día, producto por ejemplo, de la constitución política que sigue vigente desde el año 1980, o el código laboral que perjudica tajantemente a las mujeres. Y fue así como los medios cumplieron el objetivo de, primero, borrar todo ánimo de lucha en la sociedad, segundo, comenzar a divulgar los valores de familia y rectitud, y tercero, dejar a las mujeres al margen de la sociedad, como meras criadoras y mantenedoras del hogar.

Aún queda por qué luchar

Los medios de comunicación son un canal más de reproducción del patriarcado y el capitalismo. Un ente clave, pues la educación hoy radica en la formación en las escuelas y en el tiempo que pasamos junto a los diferentes medios de comunicación (la televisión no pierde liderazgo, pero se suma el fenómeno de las redes sociales y los medios digitales). Quedó más que claro que el sexismo es un contenido fresco en estos medios, sea cuales sean. El tipo de lenguaje utilizado, como el exceso de palabras denostativas, refleja la manera en que se pretende informar a la sociedad, fomentando la naturalización del sexismo. Esto nos da una razón más para luchar y cambiar la sociedad desde la raíz. Por ello la educación no sexista es primordial, si bien no es la solución, es un gran paso para atacar a la sociedad patriarcal, pues erradicarla conlleva un paso mucho más grande como lo es la revolución social.

Desde esta trinchera peleamos las mujeres, las mujeres trabajadoras, pobladoras y estudiantes precarizadas. Los medios hoy sirven a los intereses del empresariado, que defiende férreamente los roles de género impuestos, por lo mismo divulgan lo que en ésta columna estoy criticando, construyendo un “sentido común” ad hoc a sus intereses, que por ellos no cuestionara absolutamente nada, está demás decir el rol que cumplen como criminalizadores de los movimientos sociales. La prensa burguesa debe interesar, pues así sabemos de frente qué es lo que piensan estos adversarios. Como mujeres parte del movimiento estudiantil tenemos el objetivo de levantar todos juntos la demanda por una educación no sexista ni heteronormativa, porque no serviría de nada si la educación es gratis pero se sigue reproduciendo las miserias que vivimos día a día, esta educación sexista que educa a femicidas, acosadores, homfóbicos, transfobicos y conservadores. Poco a poco esto se va instalando en los espacios, gracias al trabajo de los organismos de género, agrupaciones y colectivos, como lo ha hecho durante años Pan y Rosas desde la trinchera de mujeres marxistas y revolucionarias.

(1)La relación de los chilenos con la televisión e internet, Universidad Diego Portales
(2)Los medios en Chile 2011, MINDSHARE Chile
(3)VIII Encuesta Nacional de Televisión 2014, CNTV
(4)Fuente: Radio Universidad de Chile
(5)Fuente: Informe Rettig






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