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Los trabajadores de Club Deportes Copiapó y el crimen social tras los temporales en el norte de Chile

El temporal que afectó a la zona norte del país desnuda todos los niveles de la catástrofe social y con ella su desigualdad, ni el deporte ha quedado fuera de tal desastre; expresión de esto es la situación de los trabajadores de Club Deportes Copiapó.

Louis Álamos

Columnista de deportes

Domingo 29 de marzo de 2015 | 23:51

Esta última semana el país ha sido testigo de las impactantes situaciones que están viviendo miles de personas en el norte del país, principalmente en la región de Atacama y Antofagasta. Para aquellos que vemos las imágenes diarias que muestran los medios de comunicación, pareciera que gran parte del pueblo nortino de las localidades de Chañaral, Copiapó, Tierra Amarilla y Diego de Almagro ha desaparecido, incluso se observa como el suelo comienza arriba de los techos de miles de hogares de los habitantes más precarizados en la III región del país.

Si bien las lluvias y temporales son naturales, éstas exponen la verdadera cara de un sistema bárbaro como lo es el capitalismo, desnudando la catástrofe social que dejan estos eventos para un sector de la población que es el mayoritario, los trabajadores y pobres, mientras gerentes de empresas y la elite política se encuentra sanos y salvos junto a sus pares. Esta catástrofe tiene responsables: el gobierno, su Estado y sus instituciones que empujan a la mayoría de la población a vivir en las condiciones más precarias; son estas entidades gubernamentales las principales responsables de este crimen social las que incluso tenían información días previos de las lluvias de lo que venía.

Este crimen social también devela que en el deporte se desnudan las condiciones más precarias de los trabajadores. Es el caso de lo que pasa actualmente en Club Deportes Copiapó, más directamente con sus funcionarios y las familias de los jugadores juveniles de este club. Es el caso del utilero del equipo que ha perdido todo lo que se encontraba dentro de las inmediaciones del estadio del club donde se ubicaba su casa, también la secretaria del club tuvo que ser rescatada del techo de su hogar.

Sin embargo, mientras los funcionarios de Deportes Copiapó lo perdieron todo, las cabezas del club - los empresarios del deporte - se encuentran en buenas condiciones al igual que su casas; si el mismo Felipe Muñoz, Presidente de la Sociedad Anónima, lo recalcó en una entrevista a La Nación del 27 de marzo "...las casas de los jugadores y de dirigentes están en mejores condiciones, pero las de los padres del fútbol joven o de las abuelas de algunos jugadores han sido pérdidas tremendas para ellos". No es de extrañar, si el señor Muñoz y los demás representantes de la sociedad anónima son dueños de un factoring que trabaja para la Asociación Nacional de Fútbol de Chile -ANFP- lo que en términos simples es sinónimo de ser dueños de una parte que transforma todos los activos (cheques, cuentas por cobrar, facturas, etc.) en dinero en efectivo para la ANFP. Así se vuelve a resaltar el carácter de clase que tiene el fútbol, estando en la actualidad al servicio del sector más privilegiado de esta sociedad, que se ve en el caso de lo que ha pasado con los trabajadores de Club Deportes Copiapó que han perdido todo, mientras ni las dirigencias ni los altos empresarios de la ANFP se han pronunciado siquiera con algún comunicado, menos aun han solidarizando con las numerosas familias de trabajadores que le dan vida a este deporte tan bello.

Es por eso que cabe recalcar la denuncia a lo que significa el deporte en manos de los empresarios, los mismos que son responsables junto al gobierno y su Estado del crimen social que azota a todo el pueblo trabajador y oprimido.






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