DESPIDOS

Luchar contra los despidos es la forma de resistir unidos los ataques del gobierno

Mi despido es uno de miles en el país. Con el plan estratégico de correos en el horizonte, mi lucha es por instalar un ejemplo para las y los trabajadores, si se puede resistir a las re estructuraciones de las empresas, los despidos y los planes precarizadores de Piñera, ¿cuales son nuestras tareas para lograr este objetivo?

Nicolás Mondaca

Delegado despedido Correos de Chile

Domingo 7 de abril

Soy Nicolás, cartero, tengo 25 años y soy delegado de Correos Chile. Fui despedido el 8 de marzo mientras organizamos junto a los demás compañeros un desayuno por el día internacional de la mujer trabajadora. Soy reconocido por los usuarios y como delegado por defender a mis compañeros de los abusos de las jefaturas. Creo en la solidaridad entre todos los trabajadores, por eso impulso la unidad con el movimiento de mujeres y la necesidad de que nuestros sindicatos tomen estas demandas como propias.

Mi despido se produce en el marco de la implementación del plan estratégico de la gerencia de Correos Chile y el gobierno de derecha, que con el pretexto de modernizar el servicio dejarán a miles de carteros en la calle. Todo esto mientras se siguen pagando sueldos millonarios entre gerentes y directores, mientras el sueldo mínimo bordea los 300mil pesos. Así nos encontramos a pocos meses de una nueva negociación colectiva que será muy difícil por la aplicación de los servicios mínimos.

Las condiciones de trabajo en el correo son muy precarias, carteros y operadores dejamos la vida en los centros de distribución, plantas y la calle, ganando un sueldo base que es casi tan bajo como el mínimo, mientras jefes y directores ganan hasta 20 veces lo que un cartero.

Por eso creo que hoy en correos ningún trabajador sobra, al contrario, necesitamos más contrataciones de carteros y operadores, pues la sobrecarga laboral es gigante. La gerencia, en sentido contrario, a comenzado a reemplazar a carteros por auxiliares de distribución, compañeros que en vez de tener contratos y beneficios básicos como los nuestros son contratados de tal forma que la empresa pueda usarlos como operadores o carteros a voluntad de jefatura, concentrando en dos funciones un sólo sueldo.

Un despido contra la organización de las y los trabajadores

En este marco se desarrolla mi despido, que no es más que un ataque a la organización sindical por el hecho de ser delegado. Es también un ataque contra los jóvenes que en diferentes partes venimos alzando la voz contra este sistema de explotación y opresión, que asegura millonarias ganancias para unos pocos a costa de nuestro sudor. Soy parte de esa juventud que solidariza con la lucha del pueblo mapuche y que se indignó con el asesinato de Catrillanca.

Hoy en día estoy luchando por la reincorporación, estamos levantando una gran campaña junto a compañeros y compañeras del correo, estudiantes y trabajadores de diferentes sectores, para lograr doblarle la mano a la empresa. Especialmente porque mientras la derecha y los empresarios, despiden y nos imponen nuevas leyes que solo les benefician a ellos, no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo desmantelan sindicatos y despiden a voluntad, hay que decir Basta. Tenemos que responder a la altura.

En el país no es distinto: los ataques de la derecha y los empresarios no cesan. El plan estratégico de la gerencia de correos, se pone a tono con las más de 10 mil familias que quedaron en la calle el año pasado, producto de los despidos y cierres de empresas. Profesores, trabajadores de la industria, la minería, han sido víctimas de la ambición de los empresarios, que por conservar sus millonarias ganancias, despiden o cierran fábricas enteras.

A los jóvenes nos pasa esto a diario. Cientos de estudiantes tienen que someterse a trabajos precarios, muchos sin contrato, para poder costear sus estudios. Otros cientos, como yo, tuvimos que dejar la universidad debido a su alto costo solo para trabajar en las peores condiciones. Cientos de estudiantes perdieron la gratuidad, y ahora con el control preventivo de identidad, tienen más herramientas para callarnos. Aumentan la cesantía y los trabajos precarios y el gobierno mató a Catrillanca en la Araucanía. Debemos y podemos dar vuelta la situación.

Ellos están perfectamente organizados. Lo vimos recientemente en el PROSUR, en donde asistieron los principales presidentes de derecha como Macri y el machista, anti mujeres, racista, que reivindica a Pinochet, Bolsonaro. Este encuentro no era nada más que una coordinación de la derecha latinoamericana para atacar a los trabajadores, ajustar y recortar derechos sociales.

Podemos responder a la altura con un plan nacional contra los despidos, pero solo la organización y la fuerza de los trabajadores, la juventud y las mujeres en las calles puede pararlos. El ejemplo de los chalecos amarillos en Francia nos muestra el camino: no sirve desanimarse o ignorar a la derecha, hay que defenderse de ella. El gran problema es que las grandes centrales sindicales, hoy en manos del Partido Comunista y Partido Socialista, no han impulsado una lucha seria contra los despidos, cierres de empresas y las medidas del gobierno. Se han limitado a declaraciones mediáticas o acciones testimoniales, pero cuando hay despidos terminan negociándolos con la empresa o justificándolos. De hecho en Correos Chile dirigentes sindicales que militan en el Partido Socialista y Comunista, mientras dicen que representan a los trabajadores, han llegado a reproducir los argumentos de la empresa frente a mi despido, diciendo que estaba “bien echado”, lo que es una mentira absoluta.

Por su parte, el Frente Amplio, que dirige importantes organizaciones como el Colegio de Profesores, no ha mostrado una práctica alternativa ante las miles de desvinculaciones de profesores a fin de año.

La única forma que la clase trabajadora se ponga en el centro de la escena nacional es enfrentando los despidos y ataques, buscando de esa forma mostrar en los hechos una oposición a la derecha y los empresarios, que sintonice con la frustración que millones de chilenos sienten con el gobierno de Piñera. Los trabajadores portuarios lograron la solidaridad de estudiantes, pobladores y locatarios de Valparaíso gracias a sus métodos y disposición de lucha. Los trabajadores del Ferrocarril Minero de Antofagasta obligaron al multimillonario Luksic a pronunciarse, forjaron alianzas con estudiantes, el movimiento de mujeres y activistas medioambientales, transformándose en una referencia en la ciudad.

Si no se generaliza ese camino, el reciente llamado a paro nacional de la CUT, para este 11 de Abril, será una movilización testimonial.

La propia diputada Karol Cariola se pronunció ya en contra de los despidos en Correos, así también el Alcalde Jadue, que solidarizó con la huelga correana el 2013 ¿Están dispuestos a solidarizar con esta campaña?.

Que distinto sería si los trabajadores nos organizamos de esta manera, trabajando en nuestras propias herramientas para defendernos. Que cada pelea que damos nos sirva para fortalecer esa organización, y que no seamos siempre nosotros los que paguemos la crisis. Que la paguen los empresarios.

Para eso hay que levantar con urgencia un plan nacional contra los despidos. Con la más amplia unidad, impulsar un proyecto de ley contra todos los despidos, derribando el articulo 161 que permite a los empresarios despedir "por necesidades de la empresa", cuando solo buscan mantener sus ganancias. Necesitamos que las extensas jornadas laborales disminuyan y se repartan las horas de trabajo entre ocupados y desocupados para que todos podamos trabajar. Frente a los cierres de fabrica necesitamos que las y los trabajadores se pongan a la cabeza de aquellas empresas que cierren, autogestionandolas junto con la comunidad respondiendo a la crisis de una manera que no signifique dejar a miles de familias sin sustento.

En el país el trabajo es cada vez de peor calidad, abundan los trabajos peor pagados, como Uber Eats o Rappi, así como la comida rápida. No tienen ni siquiera contratos estables o seguridad y dependen de las propinas para asegurar el sustento día a día. Todo este trabajo que es literalmente basura y está pensado para los jóvenes por sus horarios. Se instalará con la reforma del gobierno que pondrá como norma estas formas de flexibilidad, para dividirnos y sacarnos aún más ganancias.

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Necesitamos que los sindicatos luchen de esta forma, no sólo en ámbitos legales donde los empresarios siempre ganan, sino en nuestro terreno, el de la movilización en las calles.

Esta campaña por mi reincorporación es una invitación a organizarnos de esta manera, a no esconder la cabeza, sino a responder con fuerza y dignidad. Organicemos una campaña para los miles que viven con la incertidumbre de ser despedidos: en Correos y en el país, ¡ningún trabajador sobra!






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