Política Chile

Acoso callejero

Macul: nueva ordenanza contra el acoso callejero

Valentina González

Estudiante Castellano. Pedagógico.

Jueves 14 de junio | 07:02

Gonzalo Montoya, alcalde la comuna de Macul, anunció a través de su cuenta de twitter la aprobación de la ordenanza en contra del acoso, que contemplaría medidas frente al acoso callejero y manifestaciones ofensivas, al igual que la instalación de un cartel en las obras de construcción y faenas que diga: “En esta obra no se molesta ni ofende a nadie. Respetamos a todos nuestros vecinos y vecinas”. Frente a estas, se promulga una multa de 5, 4 y 3 UTM respectivamente. Asimismo, se implementarán campañas educativas en los espacios públicos.

Ordenanzas contra el acoso: el punitivismo y el fortalecimiento de las Instituciones

La actual tendencia, impulsada tanto por el PC (Jadue en Recoleta) como por la UDI (Lavín en Las Condes) o incluso el FA en Valparaíso, se suma a la agenda mujer que ha levantado el Gobierno de Piñera, las cuales no buscan terminar con la violencia hacia nosotras, sino por el contrario, buscan mantener el régimen tal cual está. Pues para acabar con el machismo, también hay que acabar con los pilares que lo sostienen.
Por ejemplo, la ordenanza presentada en Macul hace que las denuncias sean tomadas por la policía local, y el Juez de estas debe acreditar los hechos. De ser constatados la denuncia, se aplicaría la multa respectiva, pero ¿qué problemas presenta esto?

Como menciono en el enunciado, las ordenanzas fortalecen el punitivismo a través de la de individualización de la violencia machista, pues cree que a través de más “castigos” hacia quienes ejercieron acoso callejero o manifestaciones ofensivas disminuirán las denuncias, pero no, porque la punición, en última instancia, lo que hace es fortalecer y darle más poder a las instituciones del Gobierno que en ningún caso están en pos de nuestras necesidades. Basta con nombrar la institución de carabineros, que viene arrastrando una crisis tras los casos de corrupción y la fuerte represión que ha ejercido sobre los distintos movimientos sociales.

En esa línea, desde el feminismo socialista, creemos que es importante no obviar la responsabilidad del Estado, que hoy es el mismo que nos niega un aborto libre, frente a la violencia de género.

Entre la prevención y el castigo: una salida desde el feminismo socialista

Como esbozo en los párrafos anteriores, hoy no necesitamos tomar definiciones a la medida del Gobierno de turno, porque no es casual la facilidad con la que se están aprobando las ordenanzas y uno de los elementos de fondo es que no ataca directamente a los responsables de la perpetuación de la violencia de género: El Gobierno, los empresarios y la Iglesia.

Frente al acoso callejero y la violencia machista, como mujeres, estudiantes y trabajadores, debemos pelear por una educación no sexista real, que cuestione y dispute la conciencia de quienes hoy vivimos bajo este sistema que promueve y normaliza la violencia machista. Asimismo, es importante terminar con una educación segregadora, donde quienes mayoritariamente quedan fuera son mujeres a través de una educación gratuita y con acceso irrestricto, una educación en la cual la Iglesia no nos imponga su moral y a la que el Estado financie de manera integral.

Como mencioné antes, la violencia de género no es tan solo por parte de quien la ejerce, sino también por parte de quien la sostiene y perpetúa, por lo mismo es importante que avancemos a cuestionar y problematizar cada uno los pilares que hoy fortalecen el machismo en pos de organizarnos de manera independiente a los partidos del régimen y la derecha conservadora, que hoy busca lavarse la cara de manera oportunista con nuestras demandas.






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