Géneros y Sexualidades

FEMINISMO

Más de 200 personas asisten a charla realizada por fundadora de Pan y Rosas y Vicepresidenta FECH

Con el auditorio de Artes del ex Pedagógico completamente lleno, se realizó la charla “NiUnaMenos. Una respuesta desde el feminismo socialista y anticapitalista”, dictada por dos trotskistas y reconocidas feministas: Andrea D’Atri y Bárbara Brito.

Ángela Suárez

Periodista.

Jueves 15 de diciembre de 2016

Como parte del debate feminista y el avance de las movilizaciones encabezadas por miles de mujeres de distintos países del mundo que han salido a luchar contra la violencia de género, la organización de mujeres Pan y Rosas impulsó la charla NiUnaMenos. Una respuesta desde el feminismo socialista y anticapitalista, a la que asistieron más de 200 personas.

La charla fue dictada por Andrea D`Atri, psicóloga, quien se especializó en Estudios de la Mujer. La reconocida feminista fundó la organización de mujeres Pan y Rosas en el año 2003, y actualmente es dirigenta nacional del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Argentina, organización hermana del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) aquí en Chile.

Además, la actividad contó con la presencia de la vicepresidenta FECH y dirigenta nacional de Pan y Rosas- Teresa Flores- y del PTR, Bárbara Brito, quien inició la charla dando cuenta del surgimiento de un potente movimiento de mujeres que ha impactado en distintos países del mundo y se ha instalado en la agenda política. También se refirió al surgimiento y fortalecimiento de secretarías de género impulsadas en distintas universidades.

Dirigentas sindicales como Brisa Gálvez, presidenta de la FENATS del Hospital Barros Luco, y Nelly Díaz, presidenta del Registro Civil, se hicieron parte de la actividad. Al igual que destacadas feministas como Beatriz Bataszew, del colectivo Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes, o Ximena Riffo, una de las principales organizadoras de NiUnaMenos en Chile.

El impactante movimiento internacional NiUnaMenos

Brasil, Argentina, Bolivia, Perú, México, Polonia, Kenia, Corea del Sur y Chile, son algunos de los lugares donde se han desarrollado movilizaciones en defensa de las mujeres, ya sea por no más femicidios y violencia, por igualdad salarial o por el derecho al aborto. Lo que vale es que miles de mujeres salieron a la vida política y decidieron organizarse y no callarse más.

Sin duda, el movimiento NiUnaMenos ha estado fuertemente en la agenda política nacional durante por lo menos estos dos últimos meses. ¿En qué debiera convertirse? ¿Qué camino encauzar? “Unidad con otros movimientos sociales y demandas, como el movimiento No + AFP, movimiento estudiantil; junto a las luchas que vienen realizando distintos sectores de trabajadores, pueblo mapuche”, plantea Brito al referirse a la necesaria continuidad y fortalecimiento de dicho lema.

¿Qué estrategia impulsar para conquistar las demandas de las mujeres? ¿Qué hacer para alcanzar cada una de estas exigencias? En palabras de la vicepresidenta FECH, “esto pasa por impulsar una estrategia que se proponga derribar el sistema capitalista y patriarcal, o sea, cuestionar al conjunto del régimen político, social y económico”, afirma.

En cuanto al debate sobre los reiterados y brutales femicidios que han ocurrido en los últimos meses, y el aumento de la violencia hacia las mujeres, para la dirigenta estudiantil “se necesitan medidas preventivas contra la violencia de género, y eso pasa por luchar por una independencia de las mujeres, que el Estado se haga cargo de asegurar trabajo y condiciones básicas para que las mujeres no dependan en términos económicos de los hombres, aspecto que es clave para entender la violencia hacia las mujeres”.

Mujer trabajadora

Continuando con la pregunta sobre la estrategia que el feminismo debiera adoptar para conquistar cada una de las demandas de las mujeres, Brito pone al centro a la mujer trabajadora. Para la joven, esta sociedad capitalista como está compuesta de clases totalmente opuestas, donde una minoría se enriquece a costa de una mayoría y arroja a la miseria a millones de personas, refleja que existen enormes diferencias sociales, económicas, de vida. En este caso, lo que debiera estar al centro es el rol que puede jugar la mujer trabajadora, entendida como sujeto político parte del proletariado.

En relación a lo anterior, Brito enfatizó en que las mujeres trabajadoras pueden jugar un rol fundamental “en el cuestionamiento más profundo hacia el conjunto del régimen político”. Además de pertenecer a la clase trabajadora del país, la que en su mayoría gana menos de $300 mil al mes, son doblemente explotadas y oprimidas por una sociedad estructuralmente machista que le asigna las tareas domésticas como si fuera un rol “natural” de las mujeres.

En este marco también se debe hacer la pregunta ¿son todas las mujeres iguales? ¿Existen diferencias? Para la dirigenta estudiantil, no todas las mujeres viven las mismas condiciones de vida, sociales, culturales y económicas, por lo que el feminismo que se debe construir tiene que apuntar hacia las mujeres trabajadoras, hacia aquellas estudiantes, jóvenes y pobres que “viven día a día la explotación capitalista”. “Por esto debemos desde ya organizar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y luchar por demandas como igual trabajo, igual salario, derechos a salas cunas y jardines infantiles en los lugares de trabajo, por derechos reproductivos como el aborto”, plantea Brito.

“Si tocan a una, nos organizamos miles”

Quien fundó Pan y Rosas hace 13 años, Andrea D’Atri, partió su intervención contando cómo se fue generando el movimiento NiUnaMenos en Argentina, surgido por los últimos y brutales femicidios en el país trasandino.

“Desde el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores, donde participan tres organizaciones, entre ellas el PTS) levantamos la consigna ‘#NiUnaMenos, el gobierno y el Estado también son responsables’. A esto nos referimos con que los hombres que cometen los femicidios no son los únicos responsables, sino también las autoridades que no impulsan, por ejemplo, refugios para las mujeres que sufren violencia de género; muchas mujeres que sufren violencia no tienen trabajo, subsidios, vivienda, y estos son aspectos que profundizan esta violencia. No hay políticas de Estado frente a la violencia de género”, denuncia D’Atri.

Tras la conmoción que generaron los femicidios, periodistas argentinas, ligadas al kirchnerismo, impulsaron la idea de “paro de mujeres”, y “desde el FIT y distintos dirigentes sindicales, levantamos la política de paro general de trabajadores, lo que fue tomado desde diferentes sindicatos, trabajadoras y trabajadores, que se hicieron parte de la histórica y masiva movilización”, cuenta la dirigenta del PTS.

¿Qué debates hubo los días previos a la movilización NiUnaMenos en el país trasandino? Para Andrea D’ Atri la clave estaba en “no hacer un paro metafórico, sino que efectivo, es decir, hacerle la exigencia a los organismos sindicales reales, que paren y se movilicen por #NiUnaMenos. Otro debate político que hubo fue que muchas feministas querían que los hombres no se hicieran parte de la movilización ni de la lucha de las mujeres. Nosotras nos opusimos porque los hombres que son parte de la clase trabajadora son nuestros aliados y muchos hombres también están en contra de la violencia contra las mujeres, no se les puede excluir ni prohibir que también luchen por NiUnaMenos o por las demandas de las mujeres”, aseguró.

“Lo único que puede parar la violencia machista es la organización de las propias mujeres, sin confiar en los gobiernos empresariales, en instituciones opresoras como la Iglesia Católica. ¿Las mujeres debemos enfrentar a los hombres? Efectivamente, son hombres concretos los que cometen los femicidios y violencia, pero esto es producido por todo un sistema patriarcal que se basa en la discriminación de la mitad de la población, que tiene causas históricas y estructurales, que van de la mano con la existencia del sistema capitalista, que explota y oprime tanto a mujeres como a hombres de la clase trabajadora”, continuó D’ Atri.

El feminismo socialista de Pan y Rosas, un horizonte revolucionario

Hay distintos tipos de feminismos. “Uno de estos es la idea de ver a la mujer como víctima, donde es el Estado la institución que le daría salida a las problemáticas de las mujeres, y los gobiernos los que entregarían las demandas. Esto termina siendo una estrategia reformista y de confianza en las instituciones”, planteó la fundadora de Pan y Rosas.

Por otro lado, el feminismo radical de la segunda ola, entre los años 60 y 70, conquistó la idea teórica de que los problemas de las mujeres son estructurales y atraviesan al conjunto de éstas, es decir, no son cuestiones “personales”, sino que políticas, de la sociedad. Sin embargo, luego con los años “se fue instalando una idea de castigar de manera individual a las personas que cometan violencia contra las mujeres. Sin duda, nosotras estamos a favor de que los femicidas deben tener una pena justa, pero creemos que no es la solución, en el sentido de acabar estructuralmente con esto; es más bien una salida individual (...) Resulta que el sistema capitalista en el que vivimos, judicial también, no puede castigar al conjunto del patriarcado, no lo hace, y se terminan generando medidas punitivas como ‘solución’ ante la violencia de género, y no se combate a un sistema general que permite esto”.

Está también la visión posmoderna que asegura que no hay un Estado que pertenece a una clase dominante, “que no hay una clase que se apropia de nuestros cuerpos, que nos explota y oprime. Es decir, que no existiría este poder, lo que daría paso a no hacer ninguna lucha política contra el ‘matrimonio capitalismo- patriarcado’”, pues esto no sería la clave, sino que la “liberación de los cuerpos y géneros de manera individual”. Esta visión descarta cualquier tipo de organización de clase que luche por derribar a todo un sistema explotador, opresor y misógino.

“A diferencia de todo lo anterior, para nosotros al sistema capitalista le conviene mantener al patriarcado porque encasilla a las mujeres en un rol secundario, de segunda categoría, que puede ser violentado; donde son las mujeres las que mantienen el trabajo doméstico no remunerado, las que viven situaciones de mayor precarización laboral, entre otros aspectos. Nuestra perspectiva es de un feminismo socialista y anticapitalista porque vemos que es una clase determinada la que mantiene este sistema explotador, opresor y misógino, y que la lucha que debemos dar es contra todo el sistema capitalista”, manifestó D’ Atri.

“Tenemos que luchar por arrancarle a los gobiernos y al Estado cada una de las demandas que las mujeres exigimos, sin duda, pero nuestra perspectiva debe ser revolucionaria, contra todo un sistema capitalista y patriarcal. Cambiar esta sociedad de raíz. Es fundamental construir un gran movimiento de mujeres donde sean las mujeres trabajadoras la mayoría, a la vez que construimos una alternativa política revolucionaria y socialista. Invitamos a que las mujeres trabajadoras se organicen en sus lugares de trabajo, que impulsen comisiones de trabajo, que luchemos por triunfar. Para esto debemos preparar nuestra victoria e impulsar una estrategia que nos permita vencer”, concluyó.




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