OPINIÓN

Ni replegarse, ni quedarse en un pantano: reunir fuerzas para vencer

Si el martes 9, Mario Aguilar llamaba a un repliegue a las y los profesores en paro, el miércoles 10 la mayoría de los profesores votó continuar el paro indefinido. Si el repliegue ya fue descartado, ahora el peligro es que el movimiento permanezca en el pantano y no pueda reunir las fuerzas para vencer en la contienda con el gobierno.

Juan Valenzuela

profesor de filosofía - Partido de Trabajadores Revolucionarios

Viernes 12 de julio

Si “replegarse” es lo contrario de “pasar a la ofensiva”, eso no significa que en el conflicto de docentes y gobierno no pueda producirse temporalmente un “suspenso” o un estado en el que ninguno de los dos contendientes (profesores, gobierno) tenga la suficiente fuerza para resolver las cosas a su favor. Al menos durante las últimas dos semanas, este parece ser el escenario. ¿Quién reunirá primero las fuerzas para vencer?

Si el paro consiguiera revertir el cambio de la malla curricular que elimina la obligatoriedad de Historia y Educación Física y la mención profesional para educadoras diferenciales y educadoras de párvulos, significaría una importante victoria para los profesores en paro. Una victoria así, contribuiría enormemente a elevar las expectativas de la clase trabajadora y tendría impacto en otros sectores oprimidos de la sociedad. Elevaría la confianza en el método de la huelga. Sectores amplios sacarían la conclusión de que vale la pena luchar. Por otro lado, sería una importante derrota para el gobierno de Sebastián Piñera que está empeñado en bajar las expectativas y aprobar reformas a favor de los empresarios. Podríamos echar abajo sus reformas. También, significaría un golpe al entramado institucional que regimenta la educación neoliberalizada.

Pero el hecho de que se haya votado por la opción de mantener el paro indefinido no resuelve por sí mismo el problema más importante: ¿cuáles son los siguientes pasos que necesitamos dar en la lucha? ¿cuál es el “plan” para que predomine la voluntad de los profesores y no la del gobierno? Hasta ahora, la instancia “soberana” que toma las decisiones en este nivel, es la Asamblea Nacional del Colegio de Profesores.

La votación a favor de continuar el paro, pese a la posición del sector dirigente del Colegio de Profesores, revela que ambas demandas realmente son sentidas por la base docente. Votar paro indefinido fue una clara señal de rechazo a la respuesta del gobierno.

Mario Aguilar, el martes pasado, se mostró resignado. Llamó “a tomar lo que se conquistó”. No negó su instatisfacción, al menos en las palabras, por eso dijo: “nos queda el malestar y el dolor de que dos temas muy sensibles, como es el tema de la mención (a las educadoras de párvulos y diferenciales) que no se compensa con la asignación ofrecida, y el tema de la reforma curricular, el gobierno no da respuesta.” Pero Aguilar, jugando un poco a las estratagemas, trató de convencer de que ahora el paro iba a jugarle en contra a las propias profesoras y profesores movilizados. Mejor “tomar lo que se conquistó”. Por delante sólo veía desgaste y una “carnicería” hacia los profesores.

Pero al día siguiente su postura perdió. La consulta le dio un 49,64% de apoyo versus el 50,36% de apoyo que obtuvo la opción de continuar el paro.

Al día siguiente de la realizada la consulta, la ministra de Educación, Marcela Cubillos, planteó que el llamado de Mario Aguilar “tuvo un efecto muy beneficioso.” Le gusta que se haya reducido la distancia entre quienes votaron deponer el paro y quienes votaron mantenerlo. Según ella, quienes votaron por deponer la medida estarían “con los niños”. De esa manera busca impactar con su discurso a las y los apoderados para ponerlos contra el paro. Quiere instalar la idea de que a los profesores en paro no le importan los niños y poner a la dirección del gremio a trabajar de su lado en lo que respecta a la finalización del paro. Además, del lado del establishment político no han faltado críticas al método de la consulta. Según la ex DC Mariana Aylwin, alineada al gobierno, “es una tendencia que también se ve en los estudiantes, en los dirigentes laborales. Al final se hace muy difícil la negociación porque llevan todo a una asamblea y ahí por lo general están los más apasionados y radicales.” Cubillos apuesta por un diálogo interno del Colegio de Profesores para bajar el paro.

Los dirigentes que querían el repliegue, ahora están poniendo el acento en el desgaste que tiene el paro. Para responder a los resultados de la consulta, estos dirigentes preponderantes del Colegio de Profesores organizaron un cronograma para la próxima semana que incluirá asambleas comunales, regionales y nacional. Según explicó Darío Vásquez van a convocar para el viernes 12 “a todas las comunas del país para que se reúnan y hagan un análisis cualitativo y cuantitativo de la situación del paro. Que se haga un análisis de cómo se ha venido desarrollando, cómo está en este momento, cómo votaron, que traigan acuerdo para las regionales, este lunes se convocará a asambleas regionales y ahí las comunales deberán explicar sus acuerdos y análisis para que sean discutiros. Luego se hará un informe que será revisado en la reunión nacional que citaron para el miércoles próximo […] El miércoles cada región va a venir con su informe que emana de la discusión de las bases y con propuestas para que en conjunto todo el gremio tome la decisión de cómo vamos a seguir con el paro.”

Es evidente que los dirigentes no están apostando por el crecimiento de la lucha. El 10 se decide seguir el paro y recién el 17 se decide qué hacer. ¿Por qué esperar una semana para tomar una decisión de “cómo vamos a seguir con el paro”? Ahora, para ellos, el diagnóstico de desgaste lo es todo, por eso, hasta ahora, no se vislumbran nuevas acciones de movilización nacionales. Si la quinta semana fue una repetición de la cuarta en cuanto al repertorio de acciones, ahora la línea parece ser enclaustrarse en un diagnóstico. El cronograma parece buscar más bien que las y los profesores en paro “mediten” acerca del desgaste, para llegar a una conclusión más “sensata” en la Asamblea Nacional del 17 de julio que la reunión de nuevas fuerzas para retomar la ofensiva. Aunque no se diga explícitamente, pareciera ser que los dirigentes que querían el repliegue, quieren mantenerse en un pantano. Por eso cuando a Darío Vásquez le consultaron si eventualmente el miércoles próximo podría bajarse el paro, respondió “no descarto ninguna alternativa”.

Que hay desgaste es una realidad, también que hay sectores que votaron “paro indefinido” que no están efectivamente en paro. ¿Por qué, entonces, votan paro? No han faltado los comentarios de ciertos dirigentes locales que piensan que estos sectores son “irresponsables” o incluso “inconsecuentes” por votar paro y luego no parar. Sin desarrollar una extensa casuística de los motivos por los cuales estos profesores votan “paro indefinido” sin estar en paro, lo que es claro es que es expresión tanto de un rechazo a la respuesta del gobierno como de una disposición a movilizarse. Entonces, hay que ver en este sector más bien un reservorio de fuerzas que “inconscuencia”. El problema no es “acusarlos” por su pasividad sino buscar incorporar sus fuerzas a la lucha.

La enorme creatividad que ha mostrado el movimiento docente se puede usar para convocar. El periodo de vacaciones en los colegios que no paralizaron no tiene por qué significar una falta de iniciativas para “llegar al corazón” tanto de profesoras y profesores que aun no adhieren como de la comunidad. Es más, el periodo de vacaciones puede ser usado para el despliegue activo de todo tipo de iniciativas culturales que reúnan al profesorado movilizado con la población. Parte de esta pelea es la realización del “festival por la unidad y la educación pública el sábado 13” en la comuna de Lo Espejo. Sin embargo, los principales dirigentes del Colegio de Profesores no buscan generalizar experiencias como esta.

Por otro lado, nada obligaba esperar tanto para “tomar la decisión de cómo vamos a seguir con el paro”. Entre el miércoles 10 y el miércoles 17 ¿no se va a realizar ninguna acción de movilización? ¿la estrategia es esperar una semana entera sin hacer nada? ¿No era posible convocar hoy viernes a una Asamblea Nacional abierta a cientos de delegados de los comunales mandatados por las bases en paro?

Mientras, se desarrolla la huelga de Walmart abre nuevas posibilidades de coordinación. Las semanas previas estuvo la huelga de Chuquicamata. ¿Por qué los dirigentes nacionales del Colegio de Profesores no han llamado a la coordinación con esos sectores? ¿Por qué no se han tomado ofrecimientos como el de la Unión Portuaria de ponerse a disposición de los profesores en paro? Si a nivel comunal avanzamos en la coordinación con esos sectores, marchando juntos en las calles, por ejemplo, nos fortaleceremos. Ejemplos de esto ya los hemos visto en la ciudad de Antofagasta donde sectores avanzados han desarrollado la coordinación, realizando asambleas con apoderados o asistiendo a las asambleas de la huelga de Chuquicamata; cortando calles en común con mineros y huelguistas de Conveyor. Es una de las peleas centrales que dan los profesores de la agrupación Nuestra Clase.

El Partido Comunista, por su parte, intenta recobrar legitimidad. Por eso, se ha ubicado en la vereda del rechazo y el paro indefinido. ¿Pero qué impide que la CUT, dirigida por el Partido Comunista, pueda coordinar un paro nacional, con una fecha determinada?

Si hay desgaste y al mismo tiempo disposición a seguir luchando – una contradicción perfectamente posible - , una dirección que pone el énfasis en diagnosticar el desgaste y no en combatirlo agotando todas las posibilidades para que el paro extraiga nuevas fuerzas tomando sus expresiones más creativas; termina transformándose en un obstáculo para el desarrollo de la lucha y sus potencialidades. Pero nada dice que será ese obstáculo el que marcará la pauta los próximos días.

Los días serán cada vez más definitorios, pero inciertos. Aunque los dirigentes quieran llevar todo a la Asamblea Nacional en la que 200 pueden decidir por decenas de miles de profesoras y profesores, el paro ha ido más allá de su imaginación. Quizá el canto “los profesores/ llaman al pueblo/ a organizar la más grande revolución” es algo más que un canto en las calles y en las aulas. Es el presentimiento de que la fuerza social de miles de trabajadores en las calles puede elevar las expectativas, de que no siempre tenemos que conformarnos con lo poco que quieren darnos. Si la apuesta y la confianza no es por la clase trabajadora, cualquier proyecto político termina en un “realismo” de “repliegues”. Pero nuestro proyecto político confía en la fuerza de la clase trabajadora y en la lucha de clases. Por eso, la pelea ahora es por reunir las fuerzas: para que ganen los profesores, para derrotar las reformas de Piñera. La prolongación del paro no es porque “su pertenencia al área de servicios les impide afectar rápidamente el sistema productivo”, es porque falta construir una fuerza política que ponga en el centro la lucha por la unidad de las filas de la clase trabajadora. Ya hay experiencia en el paro. Podemos aplicarla.






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