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Nuevo trato a la infancia: Promesas de la Nueva Mayoría ¿(in)cumplidas?

La realidad de los niños y las niñas en un contexto neoliberal, la crisis del SENAME , los atropellos a los derechos humanos, instalan un escenario para debatir sobre la protección publica de la niñez y el rol del Estado en esta materia.

Jueves 14 de septiembre

La crisis de la relación del Estado con la infancia, a través del cuestionamiento del SENAME, ha generado una preocupación sobre el futuro de la niñez en Chile.

La actual situación de este país se evidencia en un nivel por debajo de las garantías mínimas internacionales (ratificada en 1990), con reformas que no garantizan en su conjunto el bien estar de la niñez.

El Gobierno de la Nueva Mayoría actualmente no ha sido capaz de promulgar leyes que como coalición política se comprometieron, cuestión que se evidencia en el estado de proyectos de ley , donde solo existe promulgada una ley que sanciona el maltrato. No obstante las demás reformas, como por ejemplo el sistema de garantías de derechos de la niñez; subsecretaria y defensoría de la niñez; reforma del SENAME en dos servicios; reinserción juvenil y de protección especial, todos se encuentran en trámites constitucionales.

El nuevo trato al parecer no es tal, ya que que no existe la urgencia de protección pública, solo han sido ilusiones del cambio de la noción de objetos de protección al paradigma basado la niñez sean concebidas para el Estado como sujetos de protección.

El Gobierno de Bachelet sigue depositando la responsabilidad primaria en los padres, madres y familiares, sobre la protección de los niños y niñas , sin embargo el Estado se ausenta del derecho al cuidado y crianza-

Un nuevo trato con la niñez debiera prever una cobertura universal a la alimentación, educación, salud, recreación, deporte, arte, entre otras necesidades .

Se torna importante comprender que el Estado a nivel de derechos, no puede ver a los niños y las niñas aislado de su entorno familiar, sino más bien comprendiendo que la realidad los hijos e hijas de la clase trabajadora viven en condiciones que son parte de la realidad precaria que empuja el neoliberalismo a la niñez en Chile.

La política de infancia de la Nueva Mayoría actualmente se encuentra en manos de la mercantilización y gestión empresarial, donde la protección es medida por medio de metas, cantidad de casos atendidos, de subvención recibida, de egresos, de internaciones, etc. Basados en modelos de intervención estandarizados, sobre-responsabilizando a las madres, padres y sus familiares, fundados en estrategias que apuntan a gestionar estilos de vida individuales y que no dan cuenta de la complejidad de las relaciones en la sociedad capitalista, y las formas en que las vidas precarizadas se entrelazan con fenómenos sociales, laborales y económicos.

La protección a la niñez que se busca reformar por parte de la Nueva Mayoria sigue entendiendo que solo aspira a una protección especial, sociojudicial e individual, que no modifica el rol estatal y su relación con los niños y niñas , continuando con una herencia de la dictadura militar en cuento a la privatización, criminalización y externalización de los servicios de protección infantil.

La protección social desde una perspectiva anticapitalista, se basa no solo en la urgencia de una red estatal de hogares y complejos infantiles, para custodiar a menores de 18 años, terminando con la externalización de las políticas publicas, sino además en que la protección universal de los niños y niñas implicaría el ejercicio de los derechos sociales como la educación pública gratuita y para todos, accesibilidad a seguros de salud gratuita y oportuna, aspectos que el neoliberalismo niega rotundamente por los capitalistas.

La protección de los niños y niñas debe no solo buscar desarrollar en el Estado su rol tutor, en garantizar el desarrollo de una crianza estatal expresada en centros didácticos-recreacionales, culturales, artísticos, tecnológicos con comedores y lavanderías públicas, que permitan asumir la crianza de los hijos e hijos de los asalariados no es solo de parte de las familias, en muchos casos de mujeres trabajadoras.

Necesitamos un red de protección social bajo gestión de equipos multidisciplinarios funcionarios públicos, que sean financiada por las grandes fortunas y las ganancias capitalistas, para así poder destinar una protección universal, aspectos que deben permitir el financiamiento público basal a las escuelas, jardines, centros de salud familiar, hospitales, centros culturales, museos, hogares y residencias, complejos de extensión abiertos, para custodiar a los niños y niñas, abordando el rol del Estado en en la crianza, con colaboración permanente de Universidades, Centros de Investigación Científica, organizaciones deportivas, culturales, artísticas, sindicatos, agrupaciones a fines, familiares, entre otros.

Frente la realidad de la niñez en el neoliberalismo, se torna urgente impulsar una red de hogares administrada por funcionarios de la educación, trabajadores de la salud, y profesionales, para crear un nuevo sistema estatal de carácter nacional que asegure la educación, la alimentación, la salud e incluso la recreación de todos los niños, niñas y jovenes, excluyendo irrestrictamente el involucramiento de Carabineros de Chile, la PDI y Gendarmeria






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