Cultura

EL TELESCOPIO

Ojos perdidos, pero jamás vencidos

Ojos arrancados al pueblo chileno que despertó de la pesadilla que dejó el régimen pinochetista. Homenaje a la combatividad trasandina.

Viernes 29 de noviembre de 2019

Foto: Caro Daglio

Toma mis ojos, vuelvelos esperanza. Que sirvan para elevar la voz de los acallados que la historia nunca escuchó.

Toma mis ojos. Que despierten el grito sagrado de la tierra desangrada por siglos y por coronas. Con ellos, lucha contra la espada y la cruz que aniquila nuestra tierra y nuestro cuerpo.

Vuelvelos guías de las grandes tormentas juveniles que han llegado para resistir y combatir en las extremidades del mundo, ya nada hay que perder.

Que sean el sendero bifurcado de venas abiertas de la insurrección obrera que supo sembrar valentía y vuelve a resurgir como bandera.

Dejo mis ojos, el fusil me los ha matado por 30 pesos, por el silencio chileno de 30 años.

Te encargo mi vista, que no sea indiferente ni cobarde. Que mire de frente y ante el puñal del capital, escupa fuegos de revuelta y rebelión.

Ayer destrozaron las manos de Víctor Jara para acallar su protesta. Hoy son mis ojos que ansían ver el camino de la revolución. Y es la destrucción de la wiphala en Bolivia para desaparecer nuestra carne originaria.

Toma mis ojos, llévalos a la batalla. Que mi pérdida se vuelva grito de protesta hasta derribar a este sistema opresor hasta el final.






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