Géneros y Sexualidades

FEMINISMO MARXISTA

Pan y Rosas: “Nuestra lucha es por la liberación de toda la humanidad”

Debemos contar con un proyecto político que contemple medidas reales para paliar los efectos de la alianza capitalismo-patriarcado en nuestras vidas.

Sábado 23 de diciembre de 2017

Llegó la última etapa del año, remecido por el triunfo de Sebastián Piñera que abre como posibilidad un próximo gobierno que busque arrebatarnos derechos mínimos conquistados por las mujeres en las calles, como el derecho al aborto en tres causales, a costa de mayor represión y misoginia, pues ya sabemos que son ellos mismos quienes perpetúan una sociedad basada en la opresión hacia la mujer y la diversidad sexual.

Nadie nos ha regalado nada, y entendemos perfectamente que todos los avances logrados han sido producto de intensas movilizaciones y organización en los lugares de trabajo y estudio, esas han sido las herramientas históricas del pueblo trabajador, y no es el momento de bajar las banderas.

Ante este escenario, nos preguntamos ¿existe una verdadera alternativa para las mujeres y la diversidad sexual?

Como ya sabemos, el problema de las mujeres no es meramente cultural, es estructural y se llama patriarcado. Día a día millones de mujeres son arrojadas a la pobreza, a la doble explotación laboral trabajando turnos rotativos con bajísimos salarios y más de 12 horas diarias y luego, al llegar a casa, tienen que dedicarse a las labores domésticas. Mientras, otros pocos, viven enriquecidos ganando millones de pesos diarios, con mansiones y autos de lujo. Este sistema delirante de opresión y subordinación, en conjunto con el capitalismo, sostienen estas condiciones de existencia tan nefastas y miserables para la gran mayoría, obstaculizando el conjunto del desarrollo de la sociedad.

Fruto de esto es que a la fecha en Chile hemos contabilizado 66 feminicidios, superando con creces la cifra del año anterior, a la vez que la ley de identidad de género y de matrimonio igualitario se mantienen estancadas, muestra clara, de que necesitamos dar una respuesta colectiva a políticos que legislan para los empresarios en vez de impulsar una agenda que enfrente la escalada de violencia que a nivel mundial venimos sufriendo las mujeres y la diversidad sexual. El Estado y sus instituciones que revictimizan y desamparan a las mujeres y promueven la misoginia en su programa y política, son los principales responsables. Así la ley contra la violencia hacia las mujeres que ha impulsado Bachelet es mínima, sólo contempla la violencia en el pololeo en una sociedad donde a las mujeres se nos violenta sólo por el hecho de ser mujeres; es por esto que nuestra lucha antipatriarcal va unida a una lucha contra el sistema capitalista; porque entendemos que los vicios que manifiesta la humanidad tienen una causa estructural donde todo un sistema utiliza la opresión, el machismo y la misoginia como herramienta para que unos pocos se enriquezcan a costa del trabajo precario, la desocupación y la pobreza de millones.

Debemos contar con un proyecto político que contemple medidas reales para paliar los efectos de la alianza capitalismo-patriarcado en nuestras vidas, donde las mujeres no ganemos menos salario que los hombres por el mismo trabajo, ni donde se cargue sobre nuestros hombros los cuidados de los niños, ancianos y enfermos, sino que sean tareas colectivas, tratadas como necesidades sociales. Apostamos por igual salario a igual trabajo, y, como organización internacionalista, de la mano con Pan y Rosas Argentina que viene además hoy luchando en las calles contra las reformas de Macri, peleamos por un “Plan de emergencia contra la violencia machista” .

No como medida única y exclusiva con la cual conformarnos, si no como una medida necesaria en el camino por poner fin a la explotación capitalista, ya que tenemos claro que a este sistema no se le combate sólo con reformas.

Como feministas socialistas, sabemos que el problema del machismo no es individual, si no colectivo y político; por lo mismo, exigimos una educación no sexista, educación sexual, derecho al aborto libre, seguro y gratuito; necesitamos combatir la homolesbotransfobia en todos los espacios, pero todas estas necesidades que como feministas logramos identificar, deben estar al servicio del conjunto de la sociedad, de los trabajadores y oprimidos.

Y ese es nuestro proyecto político, transformar el sistema de raíz, acabar con la explotación capitalista y eso amerita incluir a todo el conjunto de explotados y oprimidos, dar una pelea común con una perspectiva de clase y combativa, junto a las y los trabajadores.

Es urgente que estas ideas lleguen a amplios sectores de la población, por lo que hacemos un llamado a levantar junto a Pan y Rosas este proyecto político, un feminismo de clase, socialista y anticapitalista, al servicio de las mujeres trabajadoras, que logre conquistar la consciencia de miles de personas, porque no creemos que en pequeños círculos de convencidas, encapsulados en la academia, elitizados y alejados de las penurias que cotidianamente sufren millones de mujeres en el mundo, podremos mejorar nuestras condiciones más inmediatas de vida a la vez que el conjunto de la sociedad. No queremos feminismo para unos pocos y en espacios reducidos.

Que el escenario actual, sea un impulso para organizarnos en todos los espacios, crear comisiones de mujeres en los lugares de trabajo y estudio, es nuestra responsabilidad llegar a amplios sectores, y difundir con fuerza y pujanza nuestro proyecto político.

Por esto, es que las y los invitamos a participar de esta agrupación de mujeres anticapitalista, clasista y revolucionaria. Con independencia de los partidos tradicionales y empresariales que defienden la democracia para ricos y la iglesia.

La lucha de Pan y Rosas es la lucha histórica por la liberación las mujeres, la diversidad sexual y con ello, de toda la humanidad.






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