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Pataleta en el barrio alto: “Con el metro van a llegar los delincuentes”

Reclaman que “su barrio se llenará de delincuentes" con la ampliación de la línea 7 del Metro de Santiago, y convocan a una manifestación el sábado 12 de octubre en el parque Aracauno, ubicado en la comuna de Las Condes, una de las comunas más ricas del país. Con frases hipócritas vuelven a demostrar su odio de clase ¿A qué le tienen miedo?

Alejandra Valderrama

Santiago, Chile

Martes 8 de octubre | 17:11

El lugar de la convocatoria es el Parque Araucano, donde se proyecta una futura estación de metro. La jornada se está organizando para el mediodía del sábado.

Carol Teare, presidenta de la Organización Comunitaria Parque Araucano, dice que durante la semana se reunirán con nueve comunidades de distintos edificios por este tema, y que la convocatoria es “una acción ciudadana. Es para que la comuna y nuestras autoridades sepan que estamos protegiendo el futuro de nuestros hijos”.
Mónica Silva, presidenta de la junta de vecinos Cerro La Gloria, reclama que “esa intervención que quiere hacer el Metro es desarmar el parque. Es hacer lo mismo que hicieron en el parque Los Domínicos”.

La representante vecinal también muestra otra preocupación: “Llega el Metro y llegan los delincuentes. Tú no puedes estar tranquila, aunque esté lleno de cámaras”

El concejal de Las Condes Patricio Bopp (UDI) señala que “entendemos que Metro trae beneficios para la ciudad, pero como municipio no nos hemos sentido escuchados”. Y también es enfático: “No vamos a permitir que la estación se haga dentro del Parque Araucano”.

“Con el metro llegan los delincuentes”

Estas son frases de la clase alta de la ciudad de Santiago que esconden su desprecio por la gente trabajadora, y su pataleta histérica para defender sus privilegios. Casas, jardines y su apacible ocio que aprovechan mientras la gran mayoría de la población apenas sobrevive con el salario mínimo.

¿Quiénes son los que llegan con el metro? Llegan los cientos de trabajadores y trabajadoras que trabajan en sus casas, en sus jardines y que les limpian la mesa todos los días. Quienes hacen el pan que comen sus hijos e hijas, los que permiten que sus barrios y parques sean “lindos y tranquilos” para que esos niñitos los recorran sin ninguna preocupación.

Llegan los que cuidan sus autos, los que atienden sus locales en donde las mujeres del barrio alto, junto a sus hijas, recorren todo el día ociosas y mantenidas por sus maridos gerentes de grandes empresas. Esas mismas empresas que saquean el país y contaminan las poblaciones de la gente trabajadora y pobre.

Mientras patalean con cacerola en mano, el pueblo trabajador vive hacinado y en malas condiciones.

Existen en Chile al menos 100 mil personas que viven en 802 campamentos, 47050 construcciones, un incremento constante en comparación a los 657 asentamientos que existían en 2011 y 27 mil 387 reductos habitacionales numerados a principios de década

Es necesario un plan urbano y de infraestructura, incluido el transporte público que sea estatal y gestionado por trabajadores y pobladores, terminando con el negocio de privados que planifican la ciudad al servicio de una minoría parásita y explotadora.






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