Política Chile

NUEVO GABINETE

Piñera está jugando con fuego

Un piñerismo concentrado se prepara para gobernar en un escenario político más convulsivo. Se anuncian conflictos, hay que prepararse.

Pablo Torres

Comité de Redacción / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Miércoles 24 de enero | Edición del día

El retorno de la derecha

Una cosa hay que dejar clara: ganó la derecha. No el “centro” ni la vieja Concertación. Más allá que por la relación de fuerzas Piñera y la derecha deben moderar sus objetivos de acuerdo a las circunstancias de la situación, su objetivo y programa son neoliberales: defenderá el sistema, buscará restaurar su legitimidad, y profundizarlo. Son sus planes y está en su programa: ¿en qué tiempo? ¿Qué ritmos? ¿Qué formas? Eso está por verse, y lo irá definiendo la propia dinámica de la lucha política, de la economía y de la lucha de clases.

Que retorne la derecha, con un segundo mandato de Piñera, tampoco implica que será “puros ataques”. Por algo la lectura es más política en su propio sector tras la experiencia 2010-2014, y buscarán también llegar a acuerdos para una cierta gobernabilidad, donde el rol de la DC será importante. La “agenda social” y el peso político del nuevo Ministerio de Desarrollo Social (red clase media protegida, etc.) también serán otra base de este nuevo gobierno, siempre que las condiciones económicas se mantengan favorables y el crecimiento sea continuo, en el marco de una economía mundial inestable.

Probablemente se moverá entre concesiones sociales y ataques. Su gabinete lo plantea. ¿Por qué fortaleció al piñerismo de hierro en la dirección del gobierno, tomando políticamente el ministro social? ¿Por qué a la vez, en ministerios estratégicos, de mucho conflicto social como Educación y Mujer, designó a provocadores y fanáticos contrarios al movimiento estudiantil y de mujeres?

Un gabinete para el conflicto y la lucha por la hegemonía

Si algo jamás comprenderán los reformistas, es que no hay conquista de la hegemonía sin conflicto, sin lucha (de forma pacífica). Tanto para derrotar enemigos como para conquistar aliados.

Ambas cuestiones parecen interesar a este nuevo gabinete. Para consolidar su gobierno, ganar “gobernabilidad”, necesita tanto de conquistar aliados, como por sobretodo, derrotar adversarios-enemigos. Deberá hacerlo, dividiendo para reinar. Ya sabemos que su objetivo político se juega hacia el 2022, un nuevo gobierno derechista.

La “agenda social” y su integración al equipo político quieren conquistar base social propia en las “clases medias” sobretodo, de forma completamente neoliberal y “focalizada”.

Pero esto no basta. Requiere derrotar a importantes enemigos: el movimiento estudiantil y de mujeres, así como el movimiento obrero. Por eso puso a Ministros/as de combate en Educación (Gerardo Varela) y Mujer (Isabel Plá) o como dijeron algunos, a “fanáticos” que participan (junto a Ampuero, designado Canciller) en la Fundación Para el Progreso de Axel Káiser, una fundación de difusión y defensa de las ideas “liberales” de extrema derecha, anti-izquierda. En dos agendas claves, donde hay movimientos vivos en la juventud, de luchas y movilizaciones, puso a defensores del modelo y anti-movimientos.

Por eso a la vez que habla de unidad y consensos, que mantendrá reformas sin hacer “retroexcavadora”, pone a derechistas duros a cargo de los ministerios más sensibles y estratégicos de los últimos años.

Jugando con fuego, o el límite de la relación de fuerzas

Mientras que fortaleció la hegemonía del piñerismo en el gabinete, aquel partido (transversal) de expertos negociadores, que requerirá muchísimo de este arte por las propias circunstancias de su nuevo gobierno, de la relación de fuerzas; pone un ala dura de derecha, más polarizante, en ministerios claves, que están en relación a un sector organizado: el movimiento estudiantil y el movimiento de mujeres, que han irrumpido desde el 2011 hasta hoy. Aunque no sea este el perfil del Ministro del Trabajo (Nicolás Monckeberg), la agenda contra los sindicatos y el derecho a huelga así como la defensa de las AFP anuncia potenciales conflictos.

Piñera parece querer jugar con fuego, jugar en los límites de la relación de fuerzas para conquistar una nueva hegemonía. No es un gabinete de extrema derecha y puro ataque, sería no comprender la naturaleza del “piñerismo”. Tampoco una nueva derecha reformista-social. No es casual esta combinación sui generis entre “liberales” defensores contra el desafío “populista”, que en esto quizá, coincidan Piñera y Káiser.

Se ha concentrado y fortalecido el “piñerismo”, que intuye que la combinación de agenda social y ataques, y su articulación puede ser la clave de una nueva hegemonía, para lo cual debe revertir la relación de fuerzas pos2011. Se preparan para la lucha por la hegemonía, combinando la concesión y la fuerza, para lo cual dispuso algunos negociadores y a otros incendiarios.

Pero juega con fuego, porque esos actos, de ubicar “extremistas” ideológicos en agendas clave, furiosamente conservadores de su “modelo” (de la dictadura), pueden despertar nuevamente una gran oposición que quiebre los planes fundamentales de la derecha: el retorno de “la calle”. El Ministerio de Educación es una señal política clave. Se preparan para el conflicto.

¿”A preparar las asambleas”?

Boric, del Frente Amplio, dijo que lo de educación era una “señal clara enfrentamiento y no de diálogo” y que “Piñera ha optado por el conflicto”. El Presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar (PH-FA), también rechazó al nuevo ministro: “Ha hablado a favor del lucro (…) ha tenido dichos absolutamente insolentes a nuestro gremio docente.”

José Antonio Kast, de la extrema derecha del mundo militar y evangélico, que hizo su campaña para combatir a la “nueva izquierda” y los movimientos sociales señaló: “Si el colegio de Profesores, Gabriel Boric y todo el progresismo de izquierda están histéricos con la designación de Gerardo Varela, es una muy buena señal”. “Muy buena señal” de quiénes son los entusiastas con la designación de Varela e Isabel Plá.

Boric también dijo: “Compañeros: a preparar las asambleas”. Es correcto. Hay que preparar las asambleas, discusiones, foros, actividades y movilizaciones en el movimiento estudiantil. Se vienen tiempos de lucha, más allá de los plazos y ritmos de ésta. También el movimiento obrero y de mujeres. El FA que dirige las principales federaciones universitarias del país juega un rol en esto.

¿Está preparando ese terreno Boric y el Frente Amplio? Al parecer no, más bien sí están muy interesados en los acuerdos con el viejo progresismo, que viene en total decadencia, actuando como aquel respirador artificial que intenta mantener en vida a una persona ya anciana; con la diferencia que acá agonizan partidos burgueses. Lo mismo que hizo el PC como ala izquierda del régimen, aunque lo suyo llegó directamente a integrarse a la Nueva Mayoría, para salvar la vieja Concertación.

A “preparar las asambleas” debe ser parte de una estrategia y un plan de lucha que ponga en el centro de la oposición a Piñera a las calles y la lucha de clases, a la organización desde las bases de estudiantes, mujeres y trabajadores, de unidad y movilización. Las organizaciones sindicales y obreras como la CUT y NO+AFP, CONFECH y el movimiento de mujeres deben articular una gran oposición en las calles a este gobierno, y abandonar la estrategia de las burocracias que intentan contener las expectativas a la mera presión /negociación.

Si Piñera intentará quebrar a los movimientos y dividirlos de amplios sectores sociales que busca ganar como aliados, la articulación de una gran fuerza social masiva e independiente, de los trabajadores, las mujeres y la juventud, es lo único que puede impedir sus planes, defendernos de los ataques y abrir el camino a la derrota del gobierno derechista y las conquistas de las reivindicaciones del pueblo trabajador, como NO+AFP, educación gratuita, etc.

Preparar la resistencia al gobierno de Piñera es una tarea de primera necesidad, pero no para ser medidas aisladas o de presión que pongan en el parlamento y en los “pactos de oposición” la solución de estas luchas. El camino de la presión y las alianzas con el progresismo será un nuevo callejón sin salida. La movilización y organización independiente de trabajadores, jóvenes y mujeres, está a la orden del día.








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