Política Chile

COLUMNA DE OPINIÓN

Precio del cobre por las nubes y el saqueo empresarial aún más arriba

El precio del cobre viene en aumento al menos desde abril del año pasado y estas últimas semanas ha llegado a los faldones de su precio histórico. Pero mientras el precio sube los beneficiados son los mismos de siempre. Ya han lucrado demasiado durante décadas con los recursos naturales, es hora de darlo vuelta todo y poner esos recursos en función de financiar las necesidades de las más amplias mayorías.

Martes 2 de marzo

¿Es el cobre el sueldo de Chile o sólo lo son sus sobras?

Según datos de la Comisión Chilena del Cobre, el metal venía a la baja al menos desde el 2018, pero desde abril a la fecha el precio ha venido paulatinamente en aumento. En un solo año la minera PLC, del grupo Luksic aumentó su valor de Usd$ 11 mil millones a Usd$ 25 mil millones, es decir, de casi ocho billones de pesos ($8.000.000.000.000) a más de 18 billones de pesos ($18.000.000.000.000).

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Si lo vemos sólo en términos de aumento porcentual, el valor de la minera llegó a ser aproximadamente un 277% respecto a los últimos 12 meses. ¿Quiénes ganan con estas alzas? La variación salarial en la minería no suele pasar del 10% en aumentos en un año y cuando se trata de disminuciones puede acercarse al 25% dependiendo del sector. En la suma y resta de todos estos hechos la diferencia entre el aumento de valor de una minera y los salarios de sus trabajadores es más que abismal.

Los empresarios, su casta de políticos, sus medios de comunicación y sus ideólogos tienden a repetir que si a los empresarios les va bien al país le va bien, pero mientras unos se enriquecen a casi el triple otros ven estancadas sus condiciones de vida en medio de una catástrofe de proporciones junto al deterioro del medio ambiente que trae este saqueo capitalista, y que amenaza con dejarnos hasta sin futuro.

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Mientras ellos se llenan los bolsillos con el dinero del cobre y se llenan la boca con su demagogia patronal, al Chile trabajador y popular les dejan las sobras, incluyendo la polución, derechos sociales desfinanciados o casi inexistentes y, no puede faltar, el “derecho” a seguir llenándoles los bolsillos a ellos mismos en circunstancias críticas que los servicios públicos históricamente desfinanciados no pueden cubrir.

¿Cómo podría llamarse justamente “el sueldo de Chile” si en realidad se lo llevan en pala grande hacia afuera?

La nacionalización y el saqueo

En julio de este año vendrían a cumplirse 50 años desde la nacionalización del cobre. Desde el momento a la fecha la historia ha cambiado rotundamente. En dictadura se eliminó para entregar el metal rojo a capitales extranjeros a modo de concesión, lo que en la práctica ha llevado a que actualmente sea un jugoso negocio sobre todo para capitales de EEUU, Inglaterra, Canadá, Suiza y Japón.

Así, el mal llamado “sueldo de Chile”, al día de hoy, ni siquiera asegura impuestos a las grandes empresas para poder financiar derechos básicos en la sociedad chilena. El cobre, el gran saqueo de Chile, se encuentra en una situación de alza en su precio, pero el Estado ni siquiera les exige impuestos, sino que los negocia con las grandes mineras.

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Daniel Matamala en una reciente columna escribió que “Hace exactamente medio siglo, Chile tomó una de las decisiones democráticas más importantes de su historia. Por unanimidad, en 1971 el Congreso nacionalizó el cobre. Parlamentarios de izquierda, centro y derecha coincidieron en que las rentas que produce debían beneficiar a todos los chilenos.”.

En su análisis más formal sobre la situación del cobre se cuida de eludir algunos hechos centrales. Partamos por el hecho de que tal decisión que fue aprobada por sectores de izquierda, centro y derecha se dio en medio de uno de los auges obreros y populares más importantes de la historia de Chile. Esa “decisión democrática” ocurrió justamente en uno de los periodos más agudos de la lucha de clases en la historia de nuestro país.

Ahora, ¿por qué la derecha votaría por la nacionalización del recurso natural más importante del país sin tener intereses propios en ello? Sólo por tomar uno de los elementos determinantes está la forma de expropiación. Ésta fue una expropiación con indemnización a las empresas. Se les entregaron fondos que podrían haber cubierto totalmente con las utilidades que ya habían generado explotando la tierra y al pueblo trabajador. Se le entregaron fondos que podrían haber sido dirigidos también, por ejemplo, a entregar mejores condiciones a las empresas del área social.

Renacionalización, impuestos, plan de emergencia y el cómo conquistarlo

Una de las trampas de ver el proceso de nacionalización del cobre como un hecho casi fortuito de acuerdo democrático unánime es la invisibilización de la lucha necesaria que se dio para poder lograrlo y arrebatárselo, aun con sus límites, al congreso. Otra es que justamente esto te lleva a desviarse del método necesario para conseguirlo. La invisibilización y el desvío son victorias que obtuvo la dictadura y el régimen de los últimos 30 años, y “los Matamalas” son de ese tipo de personas que reivindican lo progresivo en la medida de lo posible para llevar la opinión del público al torrente heredado por la burguesía gobernante de los últimos 50 años.

Frente a las necesidades actuales e históricas del pueblo y las masas trabajadoras, frente al saqueo descomunal de las grandes empresas nacionales y extranjeras; se hace al menos más patente que esos miles y miles de millones que van a parar a manos de privados desde recursos naturales nacionales se destinen a las necesidades populares.

Hay que asegurar impuestos extraordinarios a esas grandes fortunas, en particular a las mineras, para con ellos financiar los derechos básicos sociales negados en los hechos para las grandes mayorías: salud, educación, vivienda. Sin embargo, no somos ingenuos, ni tampoco creemos que los parlamentarios amigos del poder y acomodados en sus asientos se van a poner democráticamente de acuerdo para regalarlo. No vamos a hacer demagogia ni a vender utopías.

Para conquistarlo se necesita la movilización unitaria de los más amplios sectores. Se necesita terminar con la tregua que le ha dado la CUT y los organismos estudiantiles al gobierno. Se necesita mucho más que un proceso constituyente entrampado, y sin embargo, se necesitan también voces como las de la lista de Trabajadores [email protected] que expandan esta perspectiva y llamen a la lucha por su conquista.

Porque sabemos que esto no se trata solo de un impuesto extraordinario, que viene a ser urgentemente necesario por la actual situación, sino que más profundamente de la renacionalización de los recursos naturales, de su gestión bajo control de sus trabajadores y las comunidades afectadas en su vida diaria por el saqueo y la contaminación, por ejemplo, de las mineras como en Antofagasta o en pueblos completos que se ha dejado en la sequía por el saqueo del agua, y que con esos recursos sí se haga lo que se hace con un sueldo: solventar necesidades. Y en cuanto a la indemnización… ¿Es que de verdad vamos a entregarles más de lo que nos han robado?

Llegado este punto, lo único utópico es pensar que vaciando las calles y poniendo todos los esfuerzos en las urnas, que sólo reformando un régimen podrido desde sus cimientos (reformando, por ejemplo, a la policía), se acabará de fondo con los problemas que aquejan a las grandes mayorías.

La movilización organizada es la única forma de conquistar lo urgentemente necesario y desarrollar progresivamente las condiciones para darlo vuelta todo. Es la única forma de conseguir ese impuesto extraordinario y la renacionalización de los recursos naturales. Nos dicen que si a los empresarios les va bien a todos nos va bien, pero somos nosotros y nosotras quienes movemos los engranajes de la economía, nos merecemos todo, no sobras y pobreza.






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