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Pulp: a 21 años de un disco clasista en plena década de los ´90

Se cumplieron 21 años del lanzamiento del disco “Different class” (clase diferente) de la banda Pulp. Uno de los mejores y más influyentes de aquella década ¿Expresa una idea clasista su nombre?

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Lunes 31 de octubre de 2016 | 09:13

En Octubre de 1995, Pulp era una banda de Sheffield (una ciudad del centro de Gran Bretaña) nacida en 1978 con una formación inestable de la que Jarvis Cocker –principal compositor y cantante- siempre era el que dirigía la batuta. A pesar de más de 15 años de trayectoria y 4 discos, recién habían cobrado algo de notoriedad con His´n Hers (1994) aunque seguían siendo un fenómeno más bien local. El lanzamiento de su nuevo disco Different Class lanzaría a los Pulp al firmamento de las bandas que marcaron época ¿Cómo sucedió eso?

Unos meses antes editaron como single “Common People” (“Gente común”) y realizaron un video del tema bastante llamativo por su colorido y por la forma de bailarlo del cantante. Pero era la letra la que decía algo importante, algo que la juventud desesperanzada de aquellos años ´90 quería escuchar.

En Junio se celebraba el prestigioso festival de Glastonbury. Los famosos Stone Roses tuvieron la mala suerte de que su guitarrista se fracturara la clavícula y hubo que reemplazarlos. Alguien pensó en la banda del video llamativo y convocaron a los Pulp, que en ese festival estrenaron “Common People” ante una multitud impensada para ellos. La explosión fue inmediata ¿Por qué?

Un disco de otra clase

El tema que abre el disco, “Mis-Shapes” (de difícil traducción pero podría entenderse como “Deformidades”), es directamente una declaración de intereses y principios como lo marca su estribillo:

Hermanos, hermanas ¿No lo pueden ver?
El futuro es nuestra propiedad.
No habrá lucha en las calles.
Ellos piensan que nos derrotaron, pero la venganza va a ser tan dulce.

Estamos haciendo un movimiento, lo estamos haciendo ahora, estamos saliendo por las líneas laterales.
Sólo hay que poner las manos arriba ¡es un asalto, sí!
Queremos sus casas, queremos sus vidas,
queremos las cosas que nos prohíben.
No usaremos armas, no usaremos bombas
Usaremos la única cosa que nos sobra, que es nuestra mente.

Es un tema agridulce que habla de los marginados del sistema (quienes son “deformidades, errores, inadaptados”) por no encajar del todo con las pautas sociales y culturales, y deposita la esperanza en su acción contestataria. Es un auténtico retrato social de época.

Un año antes irrumpía el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas (México) para poner sobre la mesa las demandas de los pueblos originarios, dirigido por el pintoresco Subcomandante Marcos, una figura más literaria que combativa. Ese movimiento destacaba la idea de una resistencia en los márgenes del sistema (al que directamente estaba planteado desconocer) como forma de insurgencia. Es probable que Jarvis Cocker no tuviera mucho conocimiento de los zapatistas de Chiapas, pero en el marco de una década reaccionaria (la de la oleada neoliberal y la destrucción de derechos sociales), las primeras ideas de contraataque que afloraron fueron en ese tono (“No usaremos armas, no usaremos bombas (…) usaremos (…) nuestra mente”) incluso hasta finales de los ´90 con el movimiento anti-globalización. El mensaje de “Mis-Shapes” realmente resultaba atractivo en 1995.

La venganza de la gente común

La tapa del disco es la foto a color de un casamiento en la que aparecen figuras de cartón en blanco y negro de los miembros de Pulp repartidos entre los familiares de los novios. El concepto era justamente mostrar gente común.

“Common people”, el tema que ya era novedad aún antes de la salida del disco, estaba basada en una anécdota vivida por Jarvis Cocker. Una cheta procedente de Grecia que conoció en una escuela de arte le comentó que le parecía divertido conocer cómo sería vivir como la gente común. El tema retrata a la perfección el sentimiento de odio de clase que le generó la insólita idea:

Le dije “Simulá que no tenés plata”, ella sólo se rió y dijo “¡Sos tan gracioso!”
Le contesté “¿Si? Bueno, no veo a nadie más riéndose por aquí”.
¿Seguro que querés vivir como la gente común?

(…)
Alquilar un ambiente encima de una tienda, cortarte el pelo y conseguir trabajo.
Fumar y jugar al pool, haciendo como que nunca fuiste a la escuela.
Pero aún así nunca lo harías bien
Porque cuando estés en la cama por la noche viendo las cucarachas subir por la pared
Llamarías a tu papi para abandonar todo eso.

(…)
Nunca vas a vivir como la gente común
nunca vas a hacer lo que hace la gente común
nunca fracasarás como la gente común
Nunca vas a ver tu vida fuera de foco, y bailar y beber y dar vueltas
Porque no hay nada más que hacer.

(…)
Nunca entenderás
cómo se siente vivir tu vida
sin ningún sentido ni control
Y sin ninguna parte a donde ir
Te sorprende que existan
Y que ardan tanto
Mientras vos sólo te podés preguntar porqué

El tema funcionó en aquellos ´90 como el “Anarchy in the UK” de los Sex Pistols con su No future en los ´70. Era un desahogo para aquellos que no lo pasaban nada bien, la gente común, una expresión de resentimiento y en parte de venganza porque la chica de la anécdota (símbolo de los que tenían vida fácil y podían darse lujos) termina ridiculizada.

Reíte junto a la gente común,
reíte pese a que ellos van a estar riéndose de vos
y las estupideces que hacés
porque pensás que ser pobre tiene onda

Otras temáticas que atraviesan al disco son las complejas relaciones humanas y los sentimientos contradictorios que irradian los amores no correspondidos, la paranoia, la experiencia a veces superficial y despersonalizada de eventos multitudinarios como un recital de estadio (“Sorted for E´s & Wizz”), una noche de resaca (“Bar Italia”). Sentimientos complejos como los que vive realmente la gente común.

En “Disco 2000”, el otro gran éxito del álbum, Cocker cuenta lo que sentía por la chica que le gustaba en su infancia y que jamás se animó a encarar por tímido, y fantasea (con mirada de niño) con un futuro encuentro en el idealizado “año 2000”. Deborah, su amada imposible, ya tendría hijos y una vida hecha en ese remoto año 2000 que encontrará a Jarvis como solitario observador. Deborah Bone efectivamente existió (falleció a principios del año pasado pero pudo conocer el éxito del tema del cual fue musa) y el pronóstico se cumplió en la vida real, pero el tema genera empatía en cualquiera que haya idealizado con nostalgia algún viejo amor que nunca pudo concretarse.

Otros ejemplos están en “Underwear” (“Ropa interior”) en la que el cantante observa en su imaginación la escena de su amor no correspondido pasando la noche con otro, pero a la vez se mete en el pensamiento de la persona objeto de su amor y su sensación de incertidumbre y vacío ante una relación fugaz con alguien por quien no siente nada (ese otro); o en “Live Bed Show” donde se retrata la relación rutinaria de una pareja estable.

Aunque no todo es desesperanza y desamor en Different Class: también encontramos la feliz casualidad de una relación inesperada que terminó siendo la que “cambió las cosas” en “Something Change”.

Aunque Different Class no habla de clases definidas (trabajadores y patrones), sí habla de diferencias sociales de clase. En una época en la que el éxito individual y el ascenso en la escala social eran las pautas culturales impuestas, hablaba de fracasos y desamores perfectamente retratados.

Si bien en Argentina y en Latinoamérica Pulp y su Different Class no se hicieron muy populares (excepto en ámbitos universitarios o melómanos), vale la pena volver a este disco dos décadas después. Tal vez el joven trabajador, la docente, la gente común, encuentre más puntos de contacto entre su vida y este disco que con las aventuras de Romeo Santos. Ojalá esta reseña -21 años después- sirva para eso.






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