Mundo Obrero Chile

Qué papel jugó el Frente Amplio y el PC en la última lucha de Portuarios

Ayer finalizó el paro portuario, siendo aceptado por más de 200 trabajadores el acuerdo entregado por el gobierno y la empresa del multimillonario Von Appen. Paralización que mantuvo detenido el principal puerto del país por casi más de un mes. En una ciudad, bastión del Frente Amplio, con Sharp a la cabeza y con una bancada parlamentaria considerable ¿Qué rol jugaron en el conflicto, donde trabajadores se vieron a diario enfrentados a la represión estatal? En ese mismo sentido ¿Que hizo la CUT liderada por el Partido Comunista?

Sábado 22 de diciembre de 2018

“Nos alegramos que las y los trabajadores portuarios hayan podido cerrar un acuerdo que reconoce sus justas demandas luego de 35 días de movilización” refiere Sharp en su cuenta Facebook, luego de conocer la decisión de aceptar la contra propuesta - por parte de la mayoría de los portuarios en huelga - entregada por el gobierno y la empresa Terminal Pacífico del Sur (TPS).

Palabras que concluyen la orientación central que en cada punto de prensa o entrevista entregaba el edil de Valparaíso con respecto al conflicto de los trabajadores portuarios.“Justas demandas”, “detener la intransigencia de la empresa” “abogar por la vía del diálogo y la proporcionalidad de la fuerza de carabineros” pero surge la pregunta ¿A qué cambios estructurales apuntan frases como estas? ¿Fortalecen la organización de trabajadores y la determinación de estos en la conquista de sus demandas?

Por otro lado, el Partido Comunista (PC), en las intervenciones donde se hizo presente, proponían un constante desplazamiento del conflicto, desde las calles al parlamento. Así lo hizo ver Tellier por ejemplo, cuando refería: “ Hay aspectos que como diputados podemos ver en la cámara, sobre todo lo que ellos han dicho que hay que modificar la ley respecto a los trabajadores eventuales” o en la misma página web del PC, en donde manifiestan que la visita de su bancada, fue para tomar oído a las demandas obreras y llevarlas al parlamento.

En esa linea, Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), mantenía el mismo discurso. "Acelerar diálogos entre trabajadores y gobierno", llamó inclusive a que los empresarios sean "patrones responsables y no silentes” en las demandas de los portuarios - esto en relación a la disposición de Von Appen y TPS.

Ante esta participación del Frente Amplio (FA) y su bastión municipal en Valparaíso y, por otro lado, el Partido Comunista (PC) con la CUT como parte sus centro sindicales ¿Qué estrategia y tácticas muestran para enfrentar a empresarios? ¿De qué herramientas nutren a trabajadores para luchar por sus derechos?

Todo lo expuesto arriba, parece indicar que, tanto el FA como el PC, se mueven dentro de los contornos de la política empresarial gestionada y mantenida por los gobiernos de la ex-Nueva Mayoría y los últimos dos gobiernos de Piñera. Una política dentro del marco económico capitalista.

Política que denuncia e intenta, desde dentro, posicionarse y “gestionar” cargos de poder - mantenerlos - para lograr así ampliar los derechos sociales, pero, sin tensionar los límites que ellos mismo dicen intentar combatir. Límites a los que la clase trabajadora ha debido subyugarse por décadas, cediendo derechos laborales, organizaciones y hasta con la vida de obreros y obreras.

Ampliar derechos sociales dentro de la esfera que representa el sistema capitalista y las relaciones de producción ahí desarrolladas, no es sinónimo de cambio, ni radical ni profundo en las relaciones de poder estructurales que hacen a la sociedad capitalista perpetuarse. Todo lo contrario. Pues mientras la huelga - como la de portuarios en Valparaiso - o la manifestación callejera - como en Francia - elevan la conciencia de los trabajadores, en el sentido de que los hace ver que son ellos quienes mueven la sociedad y no los empresarios. Acciones como la del PC, de trasladar el conflicto a discusiones parlamentarias o el Frente Amplio, de solo ver la “ganada concreta” sin cambios estructurales a cómo se administran las fábricas y quién las administra, solo hacen adormecer las conciencias de trabajadores que despiertan en la huelga. La aburren, la aturden y la llevan al callejón sin salida del tedio y la desconfianza de “los políticos” que tiene cansado a miles de trabajadores y trabajadoras.

Aquí no decimos que el PC o el FA son enemigos de la clase obrera, de los trabajadores. Decimos que sus métodos, sus tácticas y en última instancia, su estrategia es reformista. Un reformismo que más que tensionar y desarrollar cambios para la abolición total del sistema capitalista - contra el cual ellos se definen como opositores - le permiten su adaptación. Permiten, al extender y proporcionarle tiempos y espacios, compensar y diluir las tensiones que el mismo sistema capitalista proporciona ¿Acaso Francia, el estallido y ola de violencia y manifestaciones nacen de la sola espontaneidad? Claro que no. Es la sucesiva acumulación de odio, molestia y rencor de trabajadores y profesionales que no tiene cómo vivir y aún así les cobra por vivir. Donde no hay empleo a pesar de haber materias primas. Donde hay migración a pesar de haber tierras. Ese desequilibrio que crea el capitalismo, estado que a su vez genera tensión, genera de forma lógica la violencia vista en Francia y ahora en Valparaiso - violencia como herramienta y no fin - de trabajadores y trabajadoras, para conquistar sus demandas y de una vez por todas cambiar ese sistema que las produce. La izquierda al estilo FA y PC entonces, en ese juego de lo paulatino, permiten esa acomodación. Permiten estados de desequilibrios compensados que en el tiempo se vuelven estables. El capitalismo gracias a la patita de esta izquierda, se vuelve estable. Ahí va la crítica. De sus métodos y del actuar en las últimas jornadas de manifestaciones en Valparaíso y en el cómo “gestionaron el conflicto”.






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