Política Chile

ANTOFAGASTA

¿Qué rol jugaron las y los estudiantes el 2018 y cuáles son las perspectivas para este año?

Este 2018 nos enfrentamos con el primer año del gobierno de Piñera con Chile Vamos, un gobierno sin estabilidad, que se vio enfrentado al paro portuario que logró las simpatía de miles, a la crisis abierta por el asesinato de Catrillanca, y que mostró que los llamados “tiempos mejores” solo se tradujeron en el aumento del desempleo el 2018. En este marco, ¿Qué rol jugó el movimiento estudiantil y qué perspectivas se abren este año?

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Viernes 25 de enero

El movimiento estudiantil- que ha sido históricamente un actor que ha marcado agenda en las calles y que el 2011 se ubicó como un fuerte opositor al gobierno de la derecha, a través de las masivas movilizaciones por educación gratuita- se ve atravesado por una crisis de las direcciones estudiantiles en el CONFECH.

Aunque a principios del 2018, el ex presidente de la FECH, Alfonso Mohor, militante de Movimiento Autonomista decía: “nuestra expectativa es llenar las calles” y sembraban un diálogo de combate como: “volveremos a ser miles en las calles”, la actuación del Frente Amplio a lo largo del año, no se parecía en nada al parafraseo del ex presidente de la FECH, pues actuaron llamando a movilizaciones por hito y a desvíos parlamentarios que no impidieron que Piñera pasara ataques al movimiento estudiantil, como el proyecto - ahora ley- Aula Segura. Obstaculizando que el movimiento estudiantil saliera a la escena política y que se ubicarse como un actor de oposición al gobierno en las calles.

Las direcciones de las federaciones estudiantiles, en su mayoría dirigidas por el Frente Amplio y algunas por las JJCC, como es el caso de la FEUA, fueron la gran piedra de tope para que, por ejemplo, la potencia del movimiento de mujeres que alzó la voz contra el acoso, por la educación no sexista y el aborto legal, libre, seguro y gratuito, o la rabia por el asesinato de Camilo Catrillanca que profundizó la crisis de carabineros, tuviesen perspectivas superiores y fuesen la punta de lanza para cuestionar con más fuerza al gobierno de los falsos tiempos mejores.

Debido a su confianza ciega en la vía parlamentaria, no apostaron por fortalecer la movilización y unidad en las calles para que estas luchas triunfaran ,y menos se propusieron la unidad con un sector clave para desestabilizar al gobierno empresarial de la derecha, como son las y los trabajadores, quienes son un engranaje necesario para hacer temblar las ganancias empresariales y de esa forma poner en jaque a nuestros enemigos comunes: la derecha, empresarios y la Iglesia.

La estrategia de estas direcciones ha mostrado en los hechos la esterilidad para dar respuesta a nuestras demandas. Así, hoy nos encontramos con una educación pública en crisis, con ejemplos como el Ex pedagógico al borde del cierre por una crisis financiera. Ante esto, el gobierno y los empresarios pretenden enfrentar la crisis y desfinanciamiento desde nuestros bolsillos y de nuestras familias, con una fuerte alza de aranceles junto con la pérdida de la beca de gratuidad para un gran número de estudiantes, siendo 442 solo en la UA. Ante esto se hace necesario continuar teniendo en alto la bandera de la gratuidad para todas y todos, tal como lo hacemos Vencer y Pan y Rosas exigiendo la gratuidad universal a través de un plan de financiamiento integral a las universidades estatales, que no solo solucione el problema del financiamiento, sino también, el acceso y la precarización laboral.

Las lecciones de la unidad entre estudiantes, mujeres y trabajadores y el rol de las direcciones estudiantiles

A principio de año, los empresarios confiados con su gobierno se envalentonaron despidiendo a cientos de trabajadores en Maerks, Pastas Suazo, IANSA, Canal 13 y también en el Ferrocarril Antofagasta Bolivia.

Al calor de la pelea contra Luksic por la reincorporación de los trabajadores despedidos a sus puestos de trabajo, un sector de la juventud, del cual fuimos parte con Vencer, Pan y Rosas y junto a activistas de la UA, se propuso forjar una sólida experiencia de unidad entre estudiantes y trabajadores, haciéndonos parte de cada acción y corte de calle, llevando el conflicto a la universidad para amplificar y apoyar concretamente con el fondo de resistencia que fue crucial para resistir más de 150 días de lucha. Esta experiencia fue clave para que ese sector de la juventud entendiera que la participación de las y los estudiantes en conflictos obreros es indispensable para poner en pie una gran fuerza social que junto a los trabajadores se preparen para golpear al gobierno y resistir los ataques de Piñera.

Este conflicto también pudo haber tenido perspectivas mayores y haberle doblado la mano a uno de los magnates más grandes y poderosos como es Luksic, dando un ejemplo de resistencia y de la importancia de la unidad entre trabajadores y estudiantes para conquistar nuestras demandas. Sin embargo, las direcciones del CONFECH, de la FEUA dirigida por las juventudes comunistas y la FEUCN dirigida en su momento por el Frente Amplio, bloquearon estas perspectivas, conformándose con declarar un apoyo formal que no terminó de materializarse en movilizar la fuerza del conjunto de las y los estudiantes, ni en levantar un gran fondo de resistencia, aún con todos los recursos que las federaciones poseen.

Desde Vencer y Pan y Rosas, discutimos en cada instancia la necesidad de sostener la lucha de los ferroviarios materialmente, entendiendo lo necesario que es que nos unamos con las y los trabajadores como un sector estratégico de la sociedad. Por eso, viajamos al CONFECh en Iquique, el segundo semestre del 2018, junto a los trabajadores despedidos de FCAB para exigir a las direcciones solidaridad activa en el conflicto, que se tradujo en un insuficiente video en apoyo, muy lejos de aportar al fondo de solidaridad y hacer de la reincorporación a los puestos de trabajo y la necesidad de no más despidos, una demanda levantada por el organismo estudiantil más importante a nivel nacional.

Llevamos hasta el final la tarea de que al calor de esta pelea junto a los ferroviarios y levantando acciones de unidad obrero estudiantil, un sector de las y los estudiantes de la UA despertara a la vida política, a contra corriente y en contraposición directa al tope y la despolitización que a la que apostó la FEUA. Apostando a forjar una juventud de combate junto a la clase trabajadora, con quienes enfrentamos la represión de los pacos durante la marcha del 8 de noviembre.

Así mismo pasó con el mayo feminista, donde surgieron nuevas direcciones burocráticas plasmadas en la COFEU (Coordinadora feminista universitaria), y en las asambleas separatistas de mujeres, que de la mano con el CONFECH, dividieron al movimiento estudiantil del movimiento de mujeres bajo la lógica del feminismo separatista. Dejando de lado demandas históricas como la gratuidad, cogobierno triestamental, el paso a planta de las y los funcionarios, lo cual era esencial para dar una respuesta profunda a la opresión que cuestionamos y denunciamos, luchando contra el sistema que la sostiene a través del autoritarismo universitario, la educación de mercado y la precarización laboral. Además, limitaron la posibilidad de una mayor unidad entre estudiantes, docentes y funcionarios/as en las universidades, para pelear con más fuerza contra nuestros enemigos comunes que son la Iglesia, el gobierno y los empresarios, que perpetúan la violencia hacia las mujeres y la educación sexista.

Es esta unidad la que buscamos desarrollar desde Pan y Rosas en lo que sería la marea verde, donde apostamos a que los trabajadores despedidos del FCAB y sus familias tomaran la demanda de aborto legal, uniendo las chaquetas naranjas y los pañuelos verdes, mientras que el Frente Amplio decidía ir por la medida de lo posible, rebajando las expectativas del movimiento de mujeres, reduciéndolo a un proyecto de Ley sólo por su despenalización, lo que no erradica los abortos clandestinos, ni sus letales consecuencias, que afectan por sobretodo a las mujeres pobres y trabajadoras, renunciando en los hechos a la pelea por el aborto legal, que formaba parte de su programa de gobierno.

La lucha de la juventud contra la represión y la unidad con la movilización portuaria

Este año, sectores más avanzados de la juventud como estudiantes universitarios, secundarios y jóvenes trabajadores/as, tendieron a levantar la voz por demandas que iban más allá de lo meramente estudiantil.

Con el asesinato de Camilo Catrillanca estos sectores salieron a las calles a repudiar lo ocurrido, cuestionando profundamente a las instituciones represivas del Estado como es la fuerza policial y exigiendo el fin de todo tipo de represión y por la desmilitarización de La Araucanía. Como militantes revolucionarios no nos conformamos con la interpelación parlamentaria del #FueraChadwick a la que apostó la oposición de izquierda, sino que, luchamos para que una franja de esa juventud apostara por la disolución inmediata del Comando Jungla, la desmilitarización del Wallmapu, y la disolución de las fuerzas especiales, así como también, la expropiación de las grandes forestales como la forma de asegurar el fin de la violencia y represión hacia el pueblo mapuche.

Ante una crisis que le abrió un flanco al gobierno, el Frente Amplio y las Juventudes Comunistas, no apostaron a impulsar un plan de lucha que fuera ascendente y que hiciera entrar en una crisis mayor al gobierno. Al contrario, siendo fieles a su estrategia de conciliación con los empresarios y la derecha, apuestan a mediar y negociar con el gobierno. Desdibujando que el problema que hay detrás del conflicto mapuche es la protección de los intereses de los grandes empresarios forestales, que han sido defendidos por años los gobiernos de la ex Concertación, ex Nueva Mayoría y que no será diferente ante un gobierno de la derecha empresarial.

Autoritarismo universitario: un ataque a la organización estudiantil y la unidad con los trabajadores

A fin de año estalló un nuevo conflicto protagonizado por los trabajadores portuarios reclamando contra Von Appen condiciones dignas de trabajo, donde despuntó un sector de la juventud que se les unió llevando adelante asambleas en conjunto, realizando paros y tomas de diferentes facultades y participando codo a codo en la movilización en la calle. Este conflicto, además encontró la solidaridad de la población de Valparaíso, forjó a un sector de la juventud que no guardó silencio y sobrepasó las barreras de las universidades y liceos para enfrentar junto a los trabajadores la brutal represión del gobierno (el mismo que luego intervendría para “solucionar” el conflicto), y que terminó incluso con estudiantes gravemente heridos.

En la UA mientras tanto, en la carrera de medicina las autoridades quisieron asestar un golpe autoritario a la organización estudiantil, intentando reprobar a los estudiantes que se movilizaron junto a los trabajadores en el paro convocado por la CUT y el CONFECH del 8 de noviembre. De aquí surgió un sector del movimiento estudiantil que no solo no quiso que los reprobaran, sino que también cuestionaron el rol del autoritarismo en las universidades, que le temen a la unidad de los estudiantes con los trabajadores, a la organización estudiantil y a perder aunque sea un centímetro de su poder.

La pelea por un cogobierno triestamental y por la elección de las autoridades se hizo presente nuevamente, y lo tomaron algunas otras carreras de la universidad en solidaridad con medicina, lo que nos muestra que sí se puede elevar las expectativas de los estudiantes, pero nuevamente aquí la FEUA cumplió un rol de rebajar todo a solo la pelea contra la reprobación, no apostando desde un principio a fortalecer la movilización de medicina, a apoyar con todos sus medios para que esta se ampliase e incluso actuando tardíamente en el conflicto y apostando sus fuerzas en las conversaciones a puertas cerradas con el rector, para solucionar la demanda mínima de la reprobación.

Por un 2019 organizades y contra la burocracia estudiantil ¿Cuáles son los desafíos para este año?

En la UA se viene un nuevo periodo federativo a cargo de las Juventudes Comunistas, ahora junto a Movimiento Autonomista, que será la continuación de la mediación que llevaron adelante durante sus dos periodos anteriores profundizando la pasividad del movimiento estudiantil y obstaculizando el surgimiento de una juventud en unidad con los trabajadores y con fuerza en las calles. Intentando mantenerse al margen, posando a izquierda cuando sea necesario e intentando asegurar un nuevo periodo a través de la despolitización de los estudiantes, tal como sucedió este año y el anterior.

Pero nuestra perspectiva será la de apostar a que se levante una franja crítica hacia las direcciones actuales del movimiento estudiantil y de mujeres, que no sólo sea parte activa de los procesos de la lucha de clases, sino también que tome en sus manos el convencer a la mayoría de las y los jóvenes de la alianza estratégica con los trabajadores y trabajadoras, la única vía para arrebatar hasta el último de nuestros derechos a este sistema capitalista, donde 8 personas poseen las riquezas de 3.600 millones de personas.

Por esto, desde Vencer y Pan y Rosas hacemos un llamado a: todos quienes salieron a las calles por Catrillanca; a las mujeres que siguen levantando las banderas del aborto legal sin importar la medida de lo posible que impone el FA; a la juventud que entendiendo la importancia de la unidad con los trabajadores salió a las calles junto a los portuario y los ferroviarios despedidos; a las y los estudiantes de medicina que lucharon no solo contra la reprobación sino que se propusieron cuestionar más profundamente el autoritarismo que se vive en las universidades; a tomar el desafío de organizarse con nosotras/os y forjar esa juventud anticapitalista, anti burocrática, feminista socialista y de combate, que no se contente con ganadas a la "medida de lo posible" sino que se proponga vencer. Como también invitamos a quienes compartan nuestras ideas de conjunto a abrazar la tarea histórica de la clase trabajadora de levantar un partido revolucionario que se proponga transformar la sociedad de conjunto y la completa liberación de la humanidad.






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