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SALUD LABORAL

Sobrecarga laboral y el deterioro de la salud mental en el trabajo

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima en 1 billón de dólares las pérdidas en producción causadas por la Depresión y los Trastornos Ansiosos a nivel internacional. Por otro lado, los registros de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) en Chile - año 2017 - muestran que del total de Licencias Médicas por enfermedad profesional, un 33% correspondieron a patología psiquiátrica o relacionados con la Salud Mental

Domingo 19 de mayo | 07:49

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima en 1 billon de dolares las pérdidas en producción causadas por la Depresión y los trastornos Ansiosos a nivel internacional. Por otro lado, los registros de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) en Chile - para el 2017 - muestran que del total de Licencias Médicas por enfermedad profesional, un 33% correspondieron a patología psiquiátrica o relacionados con la Salud Mental.

Hace unas semanas en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, un joven estudiante se suicida. Pienso, en mi lugar de trabajo, en un trabajador que me comentaba el otro día durante la atención: “Tendré que ir a colocarme la insulina al baño doctor, para que no me vean ¿Usted sabe? me pueden despedir” y, en efecto, lo pueden despedir. Despiden también a las mujeres con trastorno ansioso que están con la Sertralina a tope y el Clonazepam que de tantos "S.O.S." se volvió permanente: “Lo compro en la feria doctor” me dicen, si no lo receto. En la feria, junto a la Zopiclona y el Lorazepam.

Despiden a las mujeres embarazadas y no son extrañas las licencias médicas por “síntomas de perdida”. La pérdida digo entre paréntesis porque el médico jovencito, la médica jovencita no saben cómo tapar los agujeros que tienen las y los trabajadores, el estrés del día a día. La falta de control. Los agujeros que se hacen más grandes y que la OMS describe en términos de “pérdidas productivas”.

Recuerdo cuando estudiaba en la universidad, no hace mucho. Los apuntes de “Neurosis Laboral” parecían lejanos. No entendíamos nada ¿Para qué sirven estos apuntes? Para tapar los agujeros que encuentras en el box - me respondo ahora - esos agujeros que aparecen cuando un trabajador quebrado te dice que no puede más. Que ya está. Que le gustaría dejarlo pero no puede. La falta de control, pienso, y entonces recuerdo los modelos laborales que me enseñaron para entender el factor de riesgo psicosocial agregado de las jornadas de trabajo que en Chile llegan a 44 horas (y que no contemplan las 10 horas extras mínimas de locomoción).

Los modelos de riesgo laboral en esas representaciones dadas en los 70. Karasek habla sobre el modelo demanda-control y graficó de manera sencilla el cómo los factores de control (definido como capacidad de desarrollar habilidades propias - que incluye la creatividad y la variedad - y la autonomía dentro del mismo trabajo) y demanda ( entendido como volumen de trabajo con relación al tiempo disponible para hacerlo -presión de tiempo - y las interrupciones que obligan a dejar momentáneamente las tareas y volver a ellas más tarde) en sus diversas combinaciones, hacen que un trabajo sea más o menos insalubre para el bienestar psíquico de los trabajadores

Los factores psicosociales que nunca son tan explícitos, nutren la alarmante cifra que es ese 33% en ausentismo laboral por causa de salud mental. Y que además se acompaña de insuficientes políticas públicas de este Chile capitalista y proempresarial.

En un trabajo de la NEL-Santiago (Nueva Escuela Lacaniana) titulado “Psicoanálisis y políticas públicas de salud Mental en Chile: Universalidad, Diversidad y Singularidad” se escribe: “Asumiremos que en Chile no existe una política pública de salud mental, sino más bien varias políticas públicas que aluden o incorporan temáticas relativas a la salud mental sin que exista entre ellas una articulación racional y programática” y, en efecto, solo hay desarticulación programática y estratégica de un estado subsidiario.

Un estado rearmado desde el trauma social que significó la última dictadura. Un trauma que, sin embargo, aún cargamos con ese esqueleto torcido que significa la Constitución Pinochetista del 81 y que ya en democracia, como sigue describiendo el documento de la NEL-Santiago, sostiene una dualidad público/privada donde el estado deja de ser intermediario de las políticas públicas en salud, y los seguros sociales (tanto en el sistema público como en el privado) se tornan hegemónicos: “La homogeneización de ambos sistemas se lleva a cabo de distintas maneras: introduciendo mecanismos de compra-venta de prestaciones; sustituyendo la intermediación del Estado para el logro de objetivos en salud; por la intermediación de los seguros públicos y privados; desconociendo los principios valóricos de la protección social ya que las cotizaciones se liberalizan pasando a la lógica de los seguros; introduciendo en el sector público los métodos y técnicas de las escuelas económicas y del Banco Mundial, como son la valoración de la productividad de prestaciones, mercantilización de las mismas, externalización de funciones usando licitaciones y concursos”.

Esta descripción del sistema de salud dice también de la forma en que este se ha desarticulado en este tiempo. Una en donde la OMS y el Banco Mundial - a través de una mirada liberal, centrada en el financiamiento económico y en los factores cuantitativos de producción- desentienden la necesidad de un sistema de salud centrado en la promoción y prevención de salud como dictan los acuerdos de la adscritos luego de la Conferencia Internacional de Atención Primaria de Salud :Alma Ata en 1978, así como dice la NEL-Santiago: “En este modelo de financiamiento a través de un sistema de seguros, públicos y privados, no quedará mucho lugar a las actividades de promoción y prevención dada la dificultad de traducirlas en unidades de cuantificación y de medir por tanto la relación costo-beneficio de las mismas”..

¿Qué respuestas dan la OMS y el sistema de Salud Chileno a las demandas de sanidad mental para las y los trabajadores?

La OMS reconociendo las cifras y el impacto en la producción internacional, impulsa alarmas sobre este problema y elabora directrices focalizadas en la promoción y prevención de factores de riesgos de salud en el trabajo tanto a nivel estructural como en las relaciones entre trabajadores y patrones. Para mejorar la producción deteriorada obviamente

En Chile por otro lado - pero mirando a la OMS - en el 2000 surge el Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría con la intención de reinsertar a la población institucionalizada (recluida en hospitales psiquiátricos) a la comunidad, al conjunto de lo social. Un Plan de Desmanicomialización asociado a un Trabajo en Red - no institucional - parcelada y distribuida en actos y procedimientos coordinados por centros de salud, programas, equipo de profesional y técnico junto a hospitales, en donde se dice que hacer y las formas que puede tomar pero sin una garantía que ese hacer se vuelva efectivo. Aparecen los COSAM. Las unidades de Psiquiatria dentro de CDT. Las garantías explícitas en salud (GES) el 2005.

Dispositivos, redes, intentos de trabajo sectorizado para trabajar la salud mental y somática y sin embargo tenemos esto, los gráficos de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) que solo muestran cómo crece y se deteriora la salud mental de los trabajadores en los últimos años de un 12% a un 33% en el 2017

La sobrecarga laboral va desarrollando - y así queda reflejado en las alarmas de la OMS - un deterioro progresivo de la salud mental de los trabajadores ante la cual, no hay respuesta articulada ni de los gobiernos ni de las mismas organizaciones obreras y de izquierda

Porque ante los planteamientos estériles de la burguesía y los estados capitalistas a nivel internacional. En donde organismos como la OMS solo se han mostrado adherentes a un lineamiento mercantilista y neoliberal de comprender y atender la salud de la población obrera internacional ¿qué respuestas puede dar la clase obrera a los problemas derivados de la esclavitud moderna asalariada?

No parece loco entonces pensar, que sean los mismos trabajadores quienes puedan dar respuestas a los pesares a los que se ven expuestos. Respuestas que no son una idea abstracta y tienen experiencias concretas ya cristalizadas, como la de los Astilleros en Argentina en 1973, que mediante una lucha activa ante la insalubridad y la sobrecarga laboral, conquistaron una Comisión de Control de Higiene y Seguridad Laboral, impuesta por los trabajadores para atender verdaderamente las demandas. Un control del riesgo que fuese evaluado desde los ojos de quienes viven el peligro y la inseguridad laboral y en quienes se desarrollan los síntomas de una sociedad que pone la productividad y ganancia de los capitalistas, por sobre la producción y el desarrollo de las y los trabajadores.

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