REBELIÓN POPULAR

Su cocina no detendrá nuestra rebelión

“Cocina parlamentaria”, “acuerdo de manos levantadas”, “trampa". Es lo que a millones se nos viene a la cabeza con el acuerdo del palacio. ¡No les creemos! No vamos a esperar: que se vaya Piñera y por una Asamblea Constituyente realmente democrática, libre y soberana ahora.

Fabián Puelma

Santiago de Chile

Viernes 15 de noviembre | 13:22

“Cocina parlamentaria”, “acuerdo de manos levantadas”, “trampa”. Es lo que a millones se nos viene a la cabeza con el acuerdo del palacio. Lo que hicieron los partidos del régimen, desde la UDI hasta el Frente Amplio, fue una nueva operación salvataje a Piñera y el régimen, luego de una huelga general y jornada de protesta que dejó a Piñera en el aire. Le dan un tanque de oxígeno a un muerto en vida.

El mismo día en que se cumplía un año desde el asesinato de Camilo Catrillanca, estos partidos tuvieron el descaro de firmar un acuerdo con sus verdugos: la derecha y los partidos de la ex Nueva Mayoría, responsables de asesinatos y represión sistemática al pueblo mapuche. El objetivo declarado del acuerdo de blindar “institucionalidad vigente”, “restablecimiento de la paz y el orden público”. ¿Cuál es la paz que quieren restablecer? La misma que asesinó a Camilo Catrillanca. La misma que condena a nuestros enfermos a que se mueran en listas de espera, la que condena a nuestros jubilados trabajar hasta morir por las bajas pensiones.

El “proceso constituyente” del que hablan es una farsa desde donde se le mire. A lo más ofrecen tener, en un año más, una “constituyente a lo Jaime Guzmán”. O sea, una “Convención Constitucional” con poder de veto a los poderosos, regalándole un quórum de dos tercios para aprobar todas sus normas y reglamentos. Y lo que no alcance ese quórum, será decidido en los antidemocráticos pasillos de un Congreso repudiado por millones.

Los principales dirigentes del Frente Amplio, comprometidos con la cocina, refuerzan el engaño. Dicen que el quórum de dos tercios impedirá que la derecha y los sectores conservadores impongan sus términos, ¡como si el pueblo trabajador movilizado fuese una minoría a resguardar!

¿Y se va a poder expresar en la Convención Constituyente la aplastante mayoría de trabajadoras, trabajadores, secundarios, mujeres, pueblos originarios que hemos estado en las calles? No. Otra de las trampas fundamentales. La elección de delegados será mediante el mismo sistema electoral que rige para la elección de diputados. Es decir: se verán sobrerepresentadas las listas de los partidos del régimen; las y los dirigentes sindicales o vecinales no podrán ser electos y lo más aberrante: no podrán postularse los menores de 18 años, ¡quienes iniciaron la rebelión no podrán participar ni ser electos!

Justamente nosotros nos rebelamos contra estos 30 años de transición pactada. Ahora quieren convencernos que, ahora sí que sí, “la alegría ya llegó”, con el Frente Amplio como la nueva Concertación. Pero le dan poder de veto a los partidos del régimen que representan a los empresarios que han ganado millones a costa de nuestras vidas. Hacen un verdadero “pacto de impunidad” al blindar a Piñera, primer responsable político de las decenas de asesinados, cientos de compañeras y compañeros que perdieron su vista por los perdigones de la policía, los miles de heridos, detenidos, las y los que han sido torturados, ultrajados sexualmente.

Quieren que sigamos esperando y que confiemos en su largo y amañado “cronograma constitucional”. Todo mientras nuestros abuelos se siguen muriendo con pensiones de hambre, mientras nos siguen reprimiendo, mientras los empresarios siguen llenándose los bolsillos. Pero nos cansamos de esperar. Ya no les creemos.

No nos van a detener con sus maniobras. Un gigante despertó y no les será fácil dormirlo. Chile se estremeció con el testimonio de un recolector de basura que ante las cámaras lloró de indignación pidiendo justicia y denunciando a los empresarios. La rebelión los hizo romper el silencio e impulsar un paro. Ejemplos así se dan en todo Chile: miles de trabajadores que al volver a sus lugares de trabajo ya no están dispuestos a aceptar las condiciones que durante años los obligaron a soportar.

El Partido Comunista y algunos partidos del Frente Amplio se restaron del acuerdo. Pero participaron de las reuniones de la cocina exigiendo un plebiscito: ¡pero las calles ya se pronunciaron! Lo que hay que hacer es sacar a Piñera con la movilización, y enfrentar las trampas: ¡por una Asamblea Constituyente realmente democrática, libre y soberana! La Mesa de Unidad Social, dirigida justamente por los partidos del Frente Amplio y el Partido Comunista, ¿va a poner en el centro la lucha porque se vaya Piñera, demanda exigida por millones? Sólo un plan de lucha que prepare la huelga general indefinida podrá sacar a Piñera, liquidar a este régimen y sobre sus ruinas impulsar una Asamblea Constituyente, podrá dar una salida favorable.

La brutal represión y las trampas institucionales pone en el centro de miles la acuciante pregunta sobre cómo organizarnos. Para preparar la huelga general de manera activa y desde las bases, hay que multiplicar los espacios de organización como el Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta, que permitió organizar la huelga del martes entre trabajadores, pobladores, estudiantes, profesionales y vecinos.






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