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Suben cifras de desempleo: empresarios a bolsillo lleno, miserias para los trabajadores

Publican los primeros datos sobre desempleo en noviembre, aumentan dramáticamente los despidos por necesidades de la empresa, y se suma a la devaluación del peso como forma de los empresarios para mantener sus ganancias.

Martes 3 de diciembre de 2019 | 07:34

Después de 43 días del estallido del 18 de octubre, la Dirección del Trabajo entregó los primeros datos acerca de qué efectos tuvo la revuelta en el empleo.

Haciendo una comparación con los casos de despidos ocurridos durante el mismo mes de 2018, encontramos que en este contexto de crisis social, donde se ha puesto en el centro de la escena política cómo dar una salida a la necesidad de una mejora en las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población trabajadora, los despidos por el artículo 161 casi se han duplicado este mes llegando a los 62.049 despidos por "necesidades de la empresa".

Respecto del mismo mes del año anterior, que contó con 33.628, hay un aumento del 84%. Atribuido directamente a las ya siete semanas de revuelta nacional por parte del Subsecretario de Trabajo, Fernando Arab.

Los empresarios golpean contra el pueblo trabajador

Tras 30 años de administración "democrática" de la herencia de la dictadura, de su subcontrato, sus AFP, sus concesionarias y su constitución, el despertar del 18 de octubre significó una declaración de desafío consciente al modelo político-económico neoliberal que solo ha beneficiado a los grandes empresarios.

Con el estallido de octubre, cuando el Gobierno tuvo que tener las principales ciudades del país con toque de queda para reprimir las protestas que desplegaron por todo el territorio, los capitalistas se vieron obligados a dar respuestas rápidas para tratar de contener la situación cuando la represión no fue suficiente. Luksic prometió 500 mil pesos como sueldo mínimo en sus empresas o Alfonso Swett, presidente de uno de los principales gremios empresariales (CPC), declaró que había que "estar dispuesto a todo".

Sin embargo, la paciencia se les acabó. Tras la firma del Acuerdo por la Paz y nueva Constitución, la respuesta del empresariado ante la revuelta que no paró no se hizo esperar: la devaluación del peso, con un dólar altísimo que puede disparar la inflación y el aumento explosivo de los despidos por "necesidades" del empresario.

Con esta receta económica, los capitalistas buscan dar un contragolpe aleccionador que solo puede resultar en que el pueblo trabajador pague, con más miseria, los costos de rebelarse contra 30 años de abusos sistemáticos, de condiciones laborales precarias, de salarios y jubilaciones miserables.

La respuesta de los trabajadores

A pesar de la tentativa de los empresarios de castigar a las y los trabajadores y sin esperar una respuesta por parte del Bloque Sindical de Unidad Social, la resistencia no se ha ausentado: los sindicatos del metro ya rechazaron el Plan Ahorro que incluye no renovación de contratos y disminución de salarios; en Antofagasta los trabajadores de la línea 119 del Transantofagasta están movilizándose contra los despidos y contra la precariedad de sus trabajos; los trabajadores del INE en Concepción paralizaron contra las desvinculaciones de los trabajadores a honorarios, logrando el reintegro de todos sus compañeros, y así con otros ejemplos.

Esta respuesta a los ataques de los capitalistas muestra que es posible, además plantea práctica e implícitamente la tarea a los grandes organismos sindicales de Unidad Social a dar una lucha unificada y generalizada contra los despidos y el paso a planta de los/las trabajadoras a contrata (la mayor causa de despido en Chile es la no renovación de contrato), siguiendo el ejemplo de las trabajadoras de la USACh y los/las funcionarias del ex Instituto Pedagógico.

Para dificultar más la situación de las familias trabajadoras, la devaluación del peso en relación al dólar amenaza con pulverizar la capacidad de compra de los salarios. Si bien, se está tramitando en el Congreso un aumento del ingreso mínimo mensual vía subsidios a los empresarios (para no afectar sus ganancias), ya la inflación de este mes subirá fuertemente. Sin mencionar el efecto que tendrá sobre las jubilaciones.

Contra la mirada de normalidad que intenta establecer el Gobierno para ganar la confianza del capital internacional, la situación de las familias trabajadoras se mantiene como un problema fundamental, no resuelto por ningún acuerdo entre las alianzas políticas del régimen, y plantea la necesidad urgente de dar una salida de fuerza, unificada y decidida para que las crisis la paguen los capitalistas, antes de que empeoren aún más las condiciones de vida de la inmensa mayoría trabajadora.






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