Política Chile

IGLESIA CATÓLICA

Terremoto en la Santa Sede: la hipocresía de la iglesia católica

Entre discursos conservadores y disciplinamiento social impuesto durante años por la Iglesia Católica, se escondía entre sus cimientos; abusos sexuales, violaciones, pornografía infantil, acciones pederastas y encubrimiento, lo que ha expuesto uno de los mayores escándalos de la institución eclesiástica en Chile y en el mundo.

Pamela Contreras

Valparaíso, Chile

Miércoles 13 de junio

El Caso Karadima, donde se acusó a la cúpula clerical de encubrir los abusos sexuales del influyente sacerdote, abrió una caja de pandora, dejando entrever un "sistema de encubrimiento" y "cultura de abuso" al interior de la iglesia, dado que no son casos aislados, sino situaciones sistemáticas amparadas por una red de poder al interior de la institución.

Denuncias de abusos sexuales, violaciones, pornografía infantil, acciones pederastas y encubrimiento empujo a la renuncia de Gonzalo Duarte, Juan Barros y Cristián Caro, las cuales fueron aceptadas por el papa Francisco, entremedio de uno de los mayores escándalos de la institución eclesiástica en Chile y en el mundo.
La iglesia chilena asegura que la salida de Gonzalo Duarte fue aceptada "por motivos de edad”, pese a estar acusado de desestimar las denuncias, encubrir abusos sexuales, ejercer acoso y maltratos cuando era parte activa de la tercera diócesis más importante de Chile.

El perdón de una institución podrida

La mañana del martes (12/06) llegaron a Chile, los sacerdotes Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, encomendados por el líder del Vaticano para " avanzar en el proceso de reparación y sanación de las víctimas de abusos”, frente a las múltiples denuncias de abusos sexuales y encubrimiento, lo que representa una apertura a escuchar a las víctimas y buscar medidas que ayuden a destrabar la propia fractura de la sociedad civil con la iglesia, sobre todo con sus propios feligreses.

El perdón del Vaticano es algo que muchas de las victimas esperaban, tras años de tocar puertas de una institución completamente sorda y ciega, donde el cuestionamiento a la iglesia estaba satanizado, tejiendose un complejo sistema de encubrimiento, empujando a la re victimización de las y los afectados. El perdón de la iglesia es algo que las victimas buscaban como parte de su propio proceso de sanación, pero este se pone en jaque si es solo un acto desesperado de re legitimización por parte de la institución.

Estas son las primeras batallas por desentramar el modus operandi de la jerarquía católica en los casos de abuso de poder, perversión, violencia y abuso sexual, los cuales han dado pie para develar el oscurantismo político y moral de la propia institución, lo que ha traído un enorme descredito entre la ciudadanía, con la contradicción que los casos están sobreseídos por la justicia civil, como el caso de Karadima, los que han sido condenados, tienen penas blandas como es el caso del sacerdote Eduardo Olivares, encontrado culpable de abuso sexual y estupro a niños de un hogar de menores en Valparaíso, niños y adolescentes, en situación de abandono y vulneración de derechos, donde la condena fue apenas de libertad vigilada. Mientras muchos curas y obispos que son abusadores hasta el día de hoy siguen haciendo su vida como si fueran inocentes hombres célibes dedicados al “servicio al prójimo”.

Bergoglio busca salvar una institución podrida, donde la Curia vaticana designada por él están integrantes de la denominada "docena sucia" por haber sido acusados de encubrir sacerdotes pederastas. Ellos son: Leonardo Sandri (Argentina); George Pell (Australia); Marc Ouellet (Canadá); Seán O’Malley (EE.UU.); Peter Turkson (Ghana); Oscar Rodríguez Madariaga (Honduras). A si mismo designó en la C9 (órgano consultivo), a cardenales acusados de encubrir abusos sexuales: Oscar Rodríguez Madariaga; Sean Patrick O’Malley; George Pell y Francisco Javier Errázuriz Ossa (hoy puesto en cuestión por lo mismo). El cardenal George Pell es responsable de encubrir más de 4.000 casos de abusos sexuales del clero en Australia.

Dentro de su propia gestión Francisco, avaló la expulsión de Peter Sanders (víctima de abuso sexual) de la Comisión para la Tutela de Menores. Sanders denunció que la comisión era estructura vacía de poder, cuyas declaraciones y pronunciamientos no tienen carácter vinculante ni obligatorio para los obispos. En la misma comisión, se avaló la renuncia de Marie Collins, otra víctima de abuso sexual, integrada como señal de transparencia. La causa por la que renunció: "Falta de apoyo dentro del Vaticano".

El líder del Vaticano pide perdón por la falta de un debido proceso por los casos de encubrimientos de Barros, pese a esto no podemos olvidar que su consejo a laicos y creyentes fue de que "piensen con la cabeza y no se dejen llevar por acusaciones infundadas de los zurdos", por las múltiples denuncias que rondaban al obispo de Osorno.

Ni la iglesia ni el mandato renovador del “santo padre” ha modificado las normas jurídicas de la iglesia conforme las exhortaciones de la ONU para casos de abuso sexual. Han mantenido el secreto pontificio, que obliga a todos los participantes de un procedimiento canónico a guardar secreto bajo juramento, siendo cómplices –silenciosos- del abuso y violación. No hay expulsión de sacerdotes por causa de abuso sexual infantil, de hecho mantienen en secreto los lugares donde están los obispos, curas, monjas y sacerdotes acusados de abuso sexual. Sancionan canónicamente, pero estos siguen en la iglesia, es decir, siguen siendo financiados y protegidos por el vaticano. En decenas de países la alta jerarquía eclesiástica sigue siendo la mayor encubridora de una red de abuso a niños, niñas y adolescentes, donde Francisco y el conjunto de la iglesia solo han removidos los cargos cuando la sociedad civil ha generado un cuestionamiento.

Separación efectiva de la iglesia y el estado

En 1925 la constitución de Chile consagro la separación oficialmente entre la Iglesia y Estado, lo cual dista de la realidad, dado que hasta la actualidad parte de las arcas fiscales siguen destinándose a instituciones eclesiásticas (Colegios, hogares, centros deportivos, universidades, etc.), financiado proyectos religiosos y manteniendo un estrecho lazo entre el clero y el andamiaje estatal.

Hoy Bergoglio y sus defensores verán con buenos ojos esta reforma (enroque de poder), pero solo un ingenuo podría creer que esto no es un intento de gatopardismo (cambiar algo para que nada cambie) clerical. Los protocolos, fotos y firmas dista de la realidad donde a nivel internacional el vaticano sigue garantizando el encubrimiento y abusos sexuales de niñas, niños y adolescentes por parte del clero, sin victimarios dañados y con miles de víctimas ocultas.

La Iglesia, ha sido aliada de los diversos gobiernos y el estado, pilar fundamental a la hora de generar políticas públicas en el plano social y educacional, parte de esto se ha visto en cómo han impuesto su visión reaccionaria sobre los derechos de las mujeres y los sectores LGTBI+ (Lesbianas, Gay, Trans, Bisexuales, Intersexuales) a los largo de la historia. La separación efectiva de la Iglesia del Estado, es una tarea pendiente para que no sean los curas abusadores ni los dogmas oscurantistas que decidan sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos.






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