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Topiltzin Quetzalcóatl: historias de revuelta y redención indígena

Cé Ácatl Topiltzin fue un tlatoani tolteca. Su último apellido “Quetzalcóalt” aumentó su leyenda. Propiamente su ascenso y caída como gobernante es motivo de discusiones historiográficas.

Lunes 3 de febrero | 23:57

Quetzalcoatl era un hombre de carne y hueso.

Cé Ácatl Topiltzin fue un tlatoani tolteca. Su último apellido “Quetzalcóalt” aumentó su leyenda. Propiamente su ascenso y caída como gobernante es motivo de discusiones historiográficas.

Hijo de chichimecas fue el fundador de la imponente ciudad de Tollan, la que hoy es conocida como Tula, ubicada hoy en el estado de Hidalgo. Ahí, en medio de los Atlantes, Topiltzin fundó una poderosa civilización mesoamericana que cayó en el Siglo X. Su nombre “Quetzalcoatl” atribuye aún más su célebre historia: es de algún modo, el hombre de carne y hueso que dio origen al mito de la serpiente emplumada de Mesoamerica.

La vida de Cé Ácatl Topiltzin es fascinante y todo mexicano debe conocerla. El historiador Miguel León Portilla escribió una obra de teatro sobre la vida de Topiltzin cuando este tenía 19 años. Editada por el Fondo de Cultura Económica la obra de León Portilla es absolutamente filosófica.

Topiltzin se convirtió pronto en uno de los más famosos tlatoanis por su sabiduría. Gran artesano, filósofo y constructor de la sociedad tolteca impidió la guerra como organización de la política. Para los aztecas, los toltecas eran la civilización más culta y sus enseñanzas fueron apreciadas en el Calmecac, en el Posclásico Tardio.

No existían sacrificios en el Tollan Tolteca, se prefería liberar aves en cautiverios para dar ofrenda a los dioses, se desarrolló la ciencia y el arte. La literatura y la filosofía del Ometéotl, quien daba las enseñanzas a Topiltzin, son las causas por la que para los nahuas los toltecas eran los más sabios de los pueblos indígenas. Durante la conquista de América. Luego de la caída de Tenochtitlán, la vida de Topiltzin fue mancillada.

La caída de Topiltizin

¿Qué pasó con la vida de dicho Tlatoani? Presagios funestos comenzaron en el Tollan: mujeres cocinando maíz hasta que este, quemado, asesinaba personas, hombres gigantes sembrando árboles, un baile desenfrenado y finalmente la aparición de Tezcatlipoca en el cielo bajando de una telaraña.

El hombre Tezcatlipoca, el rival de Topiltzin que busca derrocarlo de su trono, lleva un espejo y un balde de pulque. “Ximiximati: dice el Códice Florentino, “conócete a ti mismo” le dijo Tezcatlipoca para que este comenzara su ronda hacia la perdición, caída y angustia. Confeccionó una máscara de serpiente con plumas pues ya no se reconocía en el espejo tras el paso del tiempo.

El gran filósofo y tlatoani tolteca no consiguió salvarse de esa gran pregunta “conócete a ti mismo” y debió ceder a la caída. Finalmente, en una estocada final, el dios de la confusión emborrachó al líder tolteca. Confundido, ya sin cordura, en medio de la angustia, ya viejo, realizó en un acto de locura: huir de Tula.

En su exilio construyó una balsa de serpientes y en una playa de Veracruz se autoinmoló ascendiendo al cielo y convirtiéndose en una estrella; prometiendo volver a ocupar su cargo. Tiempo después, para los nahuas, en su calendárica Piedra del Sol “el tiempo del mañana” comenzaría con el regreso de Quetzalcóatl, convertido en un poderoso mito agrícola y en el dios de la sabiduría, en el Quinto Sol. De ahí que Moctezuma II pensara, como es harto conocido que, Hernán Cortés podría llegar a ser, antes de la masacre de Templo Mayor, el mismísimo Topiltzin.

En 1957, Henry Nicholson escribió una famosísima tesis que demuestra la vida real del mítico tlatoani. Aunque sus presagios son parte del mito en el que los indígenas recordaban su historia: el hombre existió.

Esperaban su regreso

Los aztecas esperaban que algún día volvería la estrella de la mañana (atributo asociado al planeta Venus), Topiltzin, de su autoexilio y volvería a ocupar su cargo como tlatoani sabio. Es decir, los aztecas antes de la caída de Tenochtitlán esperaban el Quinto Sol: el regreso de Topiltzin Quetzalcoatl, el de la máscara con la respuesta a las preguntas echas por Tezcatlipoca. ¿Cómo conocerse a sí mismo?

Los frailes, dominicos, franciscanos y jesuitas, usaron la historia de Topiltzin y las ansias del regreso del mítico tlatoani para imponer la dominación sobre los indígenas. Afirmaron que Topiltzin había llegado, blanco, con la palabra del dios católico y usaron los deseos de los indígenas del regreso de Quetzalcoatl para explicar que ellos, los misioneros, eran los herederos de aquella historia.

Pero los indígenas también regaron el rumor del regreso de Quetzalcóatl para la lucha contra el colonialismo. En 1550 se corrió el rumor en Oaxaca de que se había visto a Topiltzin para encabezar la lucha contra los españoles. El volvía de su autoexilio con las respuestas: venía a recuperar su reinado y a derrotar a los blancos católicos. Una rebelión, mesiánica, que intentaba imponer la Tula Tolteca y así la alegoría del regreso de Quetzalcoatl fue generándose en todo el Istmo. “Ésta fue más general y se debió a que los ancianos caciques de algunos pueblos recordaron a sus antiguos dioses, especialmente a Quetzalcóatl, cuyo regreso anunciaron para destruir a los españoles y librar a los zapotecos de la esclavitud” señala un texto sobre aquella rebelión.

Decenas de rebeliones indígenas durante la colonia esperaban el regreso de Topiltzin, Quetzalcóatl, el hombre que se inmoló para convertirse en la estrella de la rebelión indígena.

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