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Trabajadores de la Atención Primaria de Salud: el potencial de un batallón para contener al COVID-19

En Chile la Atención Primaria de Salud tiene décadas de historia y si hay algo que debe prevalecer en este nivel de atención, a través de los CESFAMs, CECOSFs o Postas Rurales, etc. es la Promoción y Prevención en salud. Conocida en el mundo académico y del personal de salud como el “primer contacto” de la comunidad con el sistema de salud ¿qué rol pueden tener las/os funcionarias/os de la APS en la contención del COVID-19?

Raúl Gómez

Trabajador Atención Primaria de Salud

Lunes 23 de marzo

El “primer contacto” de la comunidad con el sistema de salud, la Atención Primaria de Salud, juega un rol estratégico a la hora de intervenir en los problemas de salud pública como es la relación con la comunidad y colegios, la prevención de la malnutrición infantil y el desarrollo de niñes; el tratamiento y prevención de enfermedades crónicas; visitas al domicilio de adultos mayores, etc.

Y es que por la APS pasan entre el 80 y 90% de los problemas de salud que podrían resolverse dentro de un sistema sanitario. Sin embargo, basta con observar el porcentaje del presupuesto de salud anual que los ministerios de Salud y Hacienda adjudican a nuestro sector, el que equivale al 19% del total, en términos del PIB, 0,92% [1].

Para ser más gráficos y contingentes, es casi el mismo 1% de los recientes 11 mil millones de dólares aprobados por Piñera al declarar Estado de Catástrofe (equivalente al 4.7% del PIB).

No tan sólo en lo económico está la debilidad, sino en su ejecución, ya que lejos se está de lo que las Orientaciones del Minsal indican y es que este debe centrar su “…atención en las personas y sus familias: que priorice actividades de promoción de la salud, prevención de la enfermedad y se preocupe de las necesidades de salud de las personas y comunidades, entregándoles herramientas para su autocuidado…”.

Sin embargo, en estos días de pandemia no estamos viendo que las autoridades sanitarias ni municipales organicen la APS para dar respuesta desde la “promoción de la salud” ni “la prevención de la enfermedad” y se han visto impotentes, haciendo llamados a vacunarse contra la Influenza, que más que aglomeraciones y cumplimiento de metas para el financiamiento, no es la panacea, pues ayuda reducir la incidencia de la gripe, pero no asegura la protección ante el corona virus (COVID-19).

Es más, el llamado del ministerio vacunarse de forma masiva a los consultorios, en primera instancia, fue exponer a la población y no la prevención ante el posible contagio. Vimos como adultos mayores llegaban a las 7 de la mañana a los centros de salud para vacunarse, o las largas filas para obtener la vacuna, siendo que la campaña de vacunación será hasta mayo.

Años de un modelo que sustituyó la prevención y promoción comunitaria por el cumplimiento de indicadores asistenciales (consultas de morbilidad) o de cobertura (ingresos en programas crónicos), hoy no ha sabido responder con políticas de educación, monitoreo y vigilancia epidemiológica ante el COVID-19 y menos con la provisión suficiente de Equipo de Protección Personal (mascarillas, máscaras, pecheras, guantes, etc) para sus funcionarios y funcionarias que como decíamos son el primer contacto o la primera línea de la atención de la población, sobretodo, más precarizada.

Entonces ¿qué rol puede cumplir la APS en ese enfoque de promoción y prevención que hoy solo resuena en las prédicas de cargos ministeriales, municipales, direcciones y algunas jefaturas? La respuesta es inmensamente amplia, pues CESFAMS o CECOSF tienen una población controlada y a cargo, territorializada y además cuenta con técnicos y profesionales de distintas disciplinas de la salud.

Antes que un estado de catástrofe, o exorbitantes cifras de dinero para paliar la crisis o un toque de queda; antes que la incompetencia militar para controlar una epidemia; estamos nosotras y nosotros, las y los funcionarios de la APS que con la correcta capacitación y bioseguridad somos un batallón clave para el control epidemiológico. Y experiencias en este mismo momento se desarrollan en países con una APS fuerte.

Por ejemplo, habría que preguntarse si ¿no es posible formar cuadrillas de control y vigilancia de casos sospechosos o contactos de confirmados que dos veces al día hagan seguimiento a su población a cargo y velen por el cumplimiento de las cuarentenas obligatorias? TENS, médicos, enfermeras, matronas, auxiliares y la comunidad misma con capacitación adecuada pueden ser el factor que frene la curva de contagio ante la desarticulada red de salud.

O dado el caso, ser parte de la logística de la toma de muestras ¿no es un rol que puedan llevar a acabo quienes nos desempeñamos en APS y conocemos mejor que nadie la salud de nuestros territorios?

Comités o comisiones de control de higiene, salud, seguridad y resguardo

Desde el frente de trabajadores y trabajadoras de la salud del Partido de Trabajadores Revolucionarios apostamos por un Programa de Emergencia ante la crisis sanitaria que comienza a dibujarse en las cifras epidemiológicas. Un punto de este programa se dirige intencionadamente a relevar el papel de la APS y su articulación con la comunidad, por lo que proponemos en el punto n° 13:

  • Comités territoriales de higiene y seguridad entre usuarios y trabajadores de salud de la APS para trabajar en la contención epidemiológica de la transmisión poblacional del COVID-19. Creación de grupos de organización y coordinación territorial entre las/los usuaria/os y funcionario/as de la salud de CESFAM, CECOSF, Postas Rurales con el fin de llevar adelante iniciativas de prevención y promoción de salud como audiencias y campañas de prevención, así como estrategias de monitoreo activo y vigilancia de contactos de casos confirmados o en sospecha con el objetivo de intervenir efectivamente en la contención epidemiológica de la propagación del virus. Esto, bajo las condiciones de máximo resguardo de salud de quienes desempeñen estas funciones.

Quienes además en muchos territorios se puedan vincular con las brigadas de salud, que se formaron al calor de la revuelta popular y han estado en muchas poblaciones y territorios, que durante el estallido social han brindado la primera atención a heridos de lacrimógenas, balines y gases, y quienes también se han dispuesto para estar en la 1era linea frente al COVID- 19

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Iniciativas como estas ya se están empezando a desarrollar, pero es clave que surjan desde las bases de los consultorios, cecofs o postas; ya que autoridades ministeriales no le ponen 1 peso a la importancia que tienen trabajadores y trabajadoras de la atención primaria, y las direcciones municipales y de los centros muchas veces sólo bajan la política del gobierno de turno sin tener idea de la realidad que vive la población usuaria en sus territorios, ya que la forma en que se implementó el modelo, al parecer nos llevó por un carril equivocado.

¡La verdadera Fuerza Sanitaria somos trabajadores y la comunidad de la salud, no los militares!

[1] Goyenechea M. Ánálisis del Gasto Público en Salud, 2019.

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