Géneros y Sexualidades

MUJERES EN LA HISTORIA

Una maestra de maestras se despidió de nosotras el 8 de marzo de 1954

Llegó a Chile a comienzos del siglo XX, desde Austria, trayendo su familia y conocimientos sobre el Kínder Froebeliano. Ya desde 1902, en el contexto del movimiento por la renovación educacional, en su Congreso General de Enseñanza Pública, se aprobaba la fundación de jardines infantiles para niños pequeños. En 1904 la Asociación Nacional de Educación discutía sobre el sistema educacional chileno, la forma en que debía estructurarse y Leopoldina Maluschka, participó activamente, relevando el rol de la educación inicial. Fue una más de los docentes invitados por José Abelardo Núñez en representación del Estado chileno, a dar forma y aportar a la construcción del primer Kindergarten Fiscal, anexo a la Escuela Normal N° 1 de Santiago.

Adriana Contreras

Educadora de Parvulos

Martes 8 de marzo de 2016 | 10:48

Esta profesora de Kínder de la Real e Imperial Escuela Normal de Graz, se transformó en maestra de maestras, creando el primer curso oficial de formación de Kindergarterinas, aportando así a la construcción de un saber docente, sustentado en los principios de Froebel, con la noción de un párvulo como ser integral que debe aprender activamente, en un marco lúdico y familiar. Además, trabajó incansablemente por dar sentido a la profesión de educadora; desde su llamado a la organización del gremio de maestras kindergarterinas, así como también dedicó sus esfuerzos a crear conciencia respecto de la situación de pobreza en que vivían los niños y niñas chilenos y la urgente necesidad de dar respuestas educativas oportunas y de calidad desde el ámbito estatal.

En pocos años, ya existían 57 jardines fiscales y 44 particulares subvencionados, los que atendían1465 niños y se abrieron al alero de liceos y escuelas en Santiago y provincias llegándose a atender casi mil párvulos entre 1906 y 1914, sin embargo Leopoldina Maluschka pronto tomó conciencia que era necesario hacer educación parvularia con un sentido diferente, y se fueron realizando adecuaciones que permitieron “chilenizar” la propuesta Froebeliana haciéndola más pertinente a nuestros niños y su cultura y ella habla de la nacionalización del kínder, contando con un programa propio.

Mi deseo es, que los Kindergarten de Chile puedan compararse con los mejores del extranjero i que no sean una imitación mecánica de cualquier sistema de educación, sino un medio original i nacional propio para la primera educación e instrucción de los hijos del país. (Maluschka, L., citada por Peralta, 2010, pp. 100-101)

La misma preocupación, que en 1908 había surgido de la organización de maestras kindegarterinas, la llevó a fundar en 1910, el Kindergarten Popular orientado a los “hijos del pueblo obrero”, como se señala en sus escritos, donde se atendieron cerca de 237 párvulos hasta 1914. Sin embargo, el inicio del siglo en Chile fue bastante accidentado y múltiples factores se conjugaron para afectar profundamente el desarrollo de la educación parvularia y el trabajo de Leopoldina; un clima sostenido de conflictividad social, enmarcado en las grandes desigualdades develadas por las luchas obreras, registrándose hitos tan dramáticos como la matanza de la Escuela Santa María de Iquique en 1907. Y también con un marco de protesta social y política en torno a esta situación, agudizada por éxodo masivo del campo a la ciudad de masas buscando beneficiarse del auge del salitre y la incipiente industrialización.

Junto a esto, en 1914 estalla la primera guerra mundial, que durante dos años desestabiliza profundamente la situación económica del país, motivando el cierre de los kínder fiscales y popular por recomendación de la Visitadora General de Kindergarten y por problemas de presupuesto, quedando para 1915 solamente kínder privados en funcionamiento. También se cerró el curso Normal de Kindergarten, que a la fecha había formado más de 300 educadoras de kínder.

Leopoldina fue transferida a una escuela mixta en Santiago y posteriormente a San Bernardo, donde abre nuevamente su Kínder popular. En esos difíciles años, la impronta germana de la formación que se había dado a las primeras maestras y el sello froebeliano del método, es mal percibida por la sociedad chilena, que rechaza lo alemán y con ello los esfuerzos por una educación parvularia laica, popular, gratuita e igualitaria, que esta educadora junto con sus discípulas habían desarrollado en el país, casi desaparecen.

Leopoldina Maluschka con un grupo de niños en su jardín popular de San Bernardo

Acabada la guerra, esta mujer volvió a insistir frente al estado chileno en la necesidad de dar educación a la primera infancia. En 1928, se le entrega la carta de ciudadanía por sus aportes a la educación y perfeccionamiento de la educación inicial chilena. Sin embargo, solamente durante el gobierno del presidente Pedro Aguirre Cerda en 1940, Leopoldina vuelve a trabajar en la administración pública, continuando su trabajo por crear conciencia del derecho de todos los niños pequeños de contar con educación parvularia. Muere el 8 de marzo de 1954 a los 91 años, dejando plasmado su ideario en diversas publicaciones y en las prácticas de los cientos de maestras formadas bajo su tutela. Los prejuicios y desconocimiento de lo progresista de su legado hacen que esta mujer, que como muchas otras luchó por los derechos educativos y sociales de los niños chilenos, casi sea una desconocida para las personas ajenas a la educación parvularia, y dentro de ella fundamentalmente se la asocia solamente con la creación del kínder fiscal orientado a la clase media. El kínder popular ya es leyenda.






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