Política Chile

VACUNACIÓN

Vacunagate: privilegios para la élite y los amigos del régimen

Este viernes el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) dio a conocer que casi 40 mil personas sanas fueron vacunadas antes de terminar el Plan de Vacunación para personas mayores de 60 años, enfermos crónicos y trabajadores esenciales. Hasta el momento, nadie ha tomado responsabilidades y se privilegia a los amigos de la élite.

Teresa Melipal

Santiago de Chile

Ricardo Rebolledo

La Izquierda Diario / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Domingo 21 de febrero

La denuncia del “Vacunagate” contextualiza a Chile como uno de los tres países latinoamericanos frente a las irregularidades en los procesos de inoculación, junto a Argentina y Perú, poniendo de manifiesto la desigualdad en la distribución de las vacunas contra el Covid-19.

Chile es uno de los países que más ha avanzado en vacunar a la población. Sin embargo, las dudas que abre el informe del Minsal contradice el criterio de distribución hacia sectores de la población y va más allá de los números conformes al promedio a nivel regional. Se trata de los privilegios para la élite y para las Fuerzas Armadas y del Orden antes que a las y los trabajadores de sectores esenciales, como docentes, industria y comercio, trabajadores que corresponden a la gran mayoría de trabajos expuestos a la pandemia y/o porque sus trabajos no se han detenido y donde no existe la posibilidad de teletrabajo.

Los “criterios” del gobierno de Piñera

El Informe DEIS indica un total de 2.882.333 vacunas realizadas a la fecha. La población vulnerable ha sido vacunada con la prioridad en adultos mayores de 60 años (1.806.728 inoculados) y enfermos crónicos desde los 18 a 59 años (17.235 inoculados).

Un total de 586.503 vacunas se han distribuido al personal de salud, considerando al personal de la salud pública, privada, alumnos en práctica y personal administrativo. Lo curioso es que en este ítem hacia “funcionarios de la salud pública” lo comprenden las FF.AA y del orden (22.325 inoculaciones en las FF.AA y del Orden y 3.470 administrativos de apoyo no clínicos de FF.AA y del Orden).

Un poco más de 64 mil docentes y educadores de párvulos se han vacunado, mientras el gobierno insiste en la vuelta a clases en el mes de marzo, solo 12 mil trabajadores de empresas de servicios básicos se han inoculado.

En tanto, para las FF.AA y del Orden, quienes no conforman los servicios sanitarios, que se encuentran dentro del criterio de “personas servicios esenciales del estado” se han inoculado un total de 70.649 dosis encabezando a las FF.AA (25.956), Gendarmería (3.474) y Carabineros-PDI (41.219).

Sin embargo, tenemos que sumar las 38.538 vacunas hacia una población sana o que no se encuentra dentro de la priorización del plan de vacunación (9.656 en una población entre 18 a 39 años, 9.868 población de un total de 40 a 49 años y 19.014 en una población de 50 a 59 años), donde hasta la fecha no se han pronunciado responsables, aunque se apunta a los municipios por su responsabilidad en el traslado en algunas ciudades, donde se estaría vacunando gente que aún no es prioridad.

Privilegios para la elite, una demostración de poder

Hace algunos días Raquel Argandoña, animadora del matinal Bienvenidos de Canal 13, causó molestia en redes sociales tras anunciar su vacunación fuera de plazo.

También lo fue Gervoy Paredes, alcalde de Puerto Montt, quien ofreció vacunas al equipo de básquetbol de la ciudad, diciendo que andaba con ellas en el auto.

Y mientras se privilegia a las Fuerzas Armadas y a las policías, por sobre los mismos profesores y trabajadores de la educación, a quienes quieren forzar para entrar a clases a como dé lugar desde comienzo del mes de marzo en condiciones sanitarias que no se han asegurado, y que de antes de la pandemia arrastraban grandes problemas de infraestructura y agobio laboral.

El gobierno arma sus prioridades según sus propios intereses, dejando a instituciones asesinas como carabineros como prioridad por sobre profesores. Una policía que funciona como una organización criminal, asesinando al pueblo trabajador y robando dinero, quien el viernes dejó mutilada a una profesora de filosofía, que protestaba con un cartel por los dichos del propio ministro de economía Lucas Palacios, contra las y los docentes.

Una salida radicalmente distinta

Hay que enfrentar estos escandalosos privilegios y darle una salida radicalmente opuesta, empezando por exigir la liberación absoluta de las patentes de farmacéuticas, junto a la centralización del sistema de salud, incluyendo a los laboratorios en manos de sus trabajadores de la salud y científicos.

Esta salida la debemos pelear en perspectiva hacia un sistema único de salud gestionado y administrado por trabajadores y usuarios, demandando que los recursos del sector público y privado se centralicen para empezar la producción inmediatamente en los países en que aún escasea vacuna, en acuerdo entre los mismos países latinoamericanos para que haya un control popular y estricto del plan de vacunación y que no haya el mínimo privilegio para nadie.






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