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PUERTO VALPARAISO

Valparaíso: la venganza de los Von Appen

La familia Von Appen está vengándose del Paro Portuario y está dejando cientos de trabajadores con una cantidad de turnos que no alcanza ni para el sueldo mínimo, mientras los reemplaza poco a poco. Con esto lo único que logra es mantener intacto el origen del conflicto y dejarlo para más adelante. ¿Qué están haciendo los diversos actores de este drama social?

Ricardo

portuario eventual despedido

Miércoles 6 de febrero | 09:40

El origen del conflicto

Es conocido que el modelo portuario nacional tiene como ejes el trabajo eventual (creado en dictadura) y la privatización de los terminales (efectuado por la Concertación). Con un contrato que dura siete horas y media (se finiquita cuando termina el turno), no hay protección legal y todo se define por fuerza.

El origen del conflicto está en la relación laboral. Es un problema estructural. Sea quien sea que trabaje en los puertos tarde o temprano va a estallar una lucha, ya sea por el valor/turno, por más cantidad de turnos, por bonos compensatorios por la baja, por condiciones laborales, etc. Sin resolver esto, no hay mafia empresarial que pueda detener la rabia portuaria cuando explota por hambre. Valparaíso demostró esto, aunque tardíamente respecto de los demás puertos.

Grandezas y debilidades del Paro Portuario

Los trabajadores portuarios eventuales de Valparaíso se unieron en la lucha, sin importar el sindicato al cual pertenecieran. Se unieron con estudiantes y lucharon codo a codo. Llevaron la lucha a un Paro Nacional de la Unión Portuaria, convirtiendo el conflicto en una nueva crisis política para el Gobierno. Combatieron a la policía y resistieron todas sus brutalidades. Echaron abajo la directiva sindical corrupta y traidora que vendió a los portuarios por 18 años. Sintieron la fuerza organizada bajo sus pies, experimentando por primera vez en lucha lo que significa trabajar en una posición estratégica para la economía, y tuvieron la certeza de que echar a Von Appen era un objetivo realizable.

Pero el trabajo eventual continúa, Von Appen no se fue, la privatización sigue tal cual y Roberto Rojas, el ex presidente del Sindicato Nº 1, sigue anotando todo en su libreta mientras boicotea las asambleas. Pese a que la última semana de lucha, la más intensa y combativa, estaba planteado alcanzar un Paro Regional para echar a Von Appen, hoy la propuesta para arrancarle una ínfima parte de sus ganancias es hacerlo con impuestos.

Tres hipótesis durante la lucha. ¿Quién está ganando hoy?

Durante la lucha se abrieron 3 escenarios posibles:

El primero lo intentó la gobernadora regional María de los Ángeles de la Paz, Von Appen y carabineros: reventar la lucha con represión. Con el intento de desalojo del 17 de Diciembre les salió el tiro por la culata, porque los portuarios resistieron y al final del día había un Paro Nacional Portuario y Valparaíso entero estaba movilizado.

El segundo lo impulsó el alcalde Jorge Sharp, el actual presidente del Sindicato Nº 1 Pablo Klimpel, y los Ministros de Trabajo y Transportes, y consistía en destrabar todo rápidamente, poniendo la plata el gobierno y actuando de mediación. Previo a esto, ya se habían bajado del paro los trabajadores del Terminal 2, sin haber hasta el día de hoy una política decidida para unir ambos terminales. Recordemos, dicho sea de paso, que dentro de la plata se incluyen cursos de “reconversión laboral”, que fue el caballo de Troya que terminó de destruir las más grandes resistencias a las privatizaciones a fines de los 90’ (mineros del carbón y portuarios a nivel nacional), dejando miles de cesantes y platas perdidas. Éste es el escenario que se dio y se está dando.

El tercero lo marcó la dinámica de la lucha misma, y llevaba a un Paro Regional justo en la semana de Navidad, con la participación no sólo de los portuarios, sino de trabajadores del sector público, de profesores, de estudiantes universitarios y secundarios, de pobladores, de la barra del Wanderers, locatarios del barrio puerto y el conjunto de la comunidad porteña. Es decir, de una revuelta portuaria a un escenario mucho más convulsivo, única manera de echar a Von Appen. Contra esta posibilidad se conjugaron todas las fuerzas de las primeras dos hipótesis.

El plan de Von Appen

Ultraport no reconoció en ningún momento ni al paro, ni a los trabajadores, ni a la asamblea ni que hubiera ningún problema.

La amenaza de desalojo al campamento en el Muelle Prat durante la segunda semana de paro, por parte de la Armada, fue respondida por el actual presidente Pablo Klimpel con la instrucción de dejar pasar camiones a “hacer unos cuantos movimientos” al interior del Terminal 1, como un “gesto de diálogo”. Justo lo que quería Von Appen, que desde ese día no volvió a perder el control de los accesos al terminal y comenzó a desangrar el paro hasta hoy.

Mientras hacía eso, Ultraport siempre exigió hablar “con el presidente” (Roberto Rojas en ese momento), desconociendo totalmente que, incluso para el pinochetista Código del Trabajo actual, la Asamblea es la máxima autoridad de un Sindicato en chile.

Ya con los accesos en sus manos, Von Appen procedió inmediatamente a buscar rompehuelgas para retomar las faenas, contando con el invaluable apoyo de Roberto Rojas y de la infame “Agrupación de Auxiliares de Embarque”, una contratista que provee de transpaleteros a ambos terminales, con un valor/turno menor al de los portuarios eventuales. Fueron los momentos en que usó como reemplazantes incluso hasta adolescentes, estudiantes secundarios de la Escuela de Tripulantes, con todo el país de testigo y la atención puesta en lo que pasaba en el barrio puerto, mientras desde TPS repetían que “no hay paro en Valparaíso”.

Ya finalizado el paro, y usando el trabajo eventual como arma, Ultraport al día de hoy ya ha contratado más de 100 personas, lo cual le permite atender un par de naves simultáneamente y prescindir de los servicios de alrededor de 300 trabajadores eventuales. Sin haberlos desvinculado formalmente, el simple hecho de no necesitarlos los deja en la calle, con un turno a la semana, condenándolos a morir de hambre lentamente.

Lo que pretende Von Appen y todos sus secuaces es dejar a los eventuales que pelearon fuera de la pega, y reemplazarlos lo más rápidamente posible. Mientras la cantidad de contratados y rompehuelgas aumenta y la cantidad de eventuales que lucharon disminuye, más se abre la posibilidad de que todo termine en una terrible pelea de trabajadores contra trabajadores, la cual es la peor hipótesis de todas y de la cual solamente Von Appen y sus cómplices serán responsables.

No queremos un plan de despidos sino un plan de lucha

Ante este escenario, y sin ninguna reincorporación de ningún despedido en ningún terminal, a más de un mes de finalizado el paro, la nueva directiva del Sindicato Nº 1 parece más ocupada en mostrarse tranquilos y sacarse fotos con Sharp que de preparar a los portuarios para volver a luchar, pese a que han sido repetidos los anuncios, por parte de la base trabajadora que luchó, de que no van a dejar que les quiten la pega así como así, que van a pelear con o sin directiva, con o sin plan.

¿Cómo evitar que los eventuales pierdan la pega y se peleen con los contratados?

Pasar a planta como contratado es algo que todo eventual busca. Es estabilidad y sueldo seguro. Pero en manos de Von Appen, es un ataque contra los trabajadores. Por eso, la clave es el paso a planta sin Von Appen. ¿Cómo se logra eso?

Repartiendo las horas de trabajo. Es decir, todos a planta, que todos los eventuales sean contratados, con sueldo base igual a la canasta básica familiar y valores/turno iguales al actual, pero con una modificación que permitirá repartir el trabajo entre todos: pasar a 4 turnos de 6 horas.

Esto se puede hacer tomando como punto de partida el próximo 8 de Marzo, día Internacional de la Mujer Trabajadora, que puede significar el inicio de una movilización contra el trabajo precario, mostrando que el sistema eventual afecta aún más a las mujeres y luchando por el Derecho a pre y post natal, Derecho a licencias, Derecho a vacaciones y permisos, Sala cuna y guardería financiadas por las empresas, Fin al acoso laboral y sexual y la creación de Comisiones de Mujeres.

Esto, como forma de retomar la lucha contra los Von Appen y echarlos de una vez por todas, que es la única garantía de que no va a volver a vengarse de otra manera, reestatizando el puerto bajo gestión de sus trabajadores para así repartir sus ganancias a toda la comunidad porteña.






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