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OPINIÓN

Violento Parra, hay límites entre "humor" y transfobia

Mauricio Palma, intérprete del personaje Violento Parra, ha sido fuertemente criticado por su presentación en el programa Mentiras Verdaderas, donde interpretó una canción en tono de "burla" a las posiciones conservadoras respecto a las identidades de personas trans, sin embargo, su actuación terminó por ser de pésimo gusto.

Lunes 5 de abril | 20:37

La performance de Violento Parra, en la que presentó una canción llamada “Eres un pervertido” (una versión parodia de “Corazón Partío” de Alejandro Sanz), generó el rechazo de la comunidad trans por avalar discursos de odio. Si bien, Palma recalca que se trata de una burla al conservadurismo, la letra de la canción está cargada de una transfobia profundamente violenta que no deberíamos pasar por alto, pues el humor en base a la humillación genera daños irreparables a personas que son objeto de opresión cotidiana.

OTD (Organizando Trans Diversidad) respondió a la performance indicando que "el 56% de las personas trans ha tenido por lo menos 1 intento de suicidio en su vida, motivado por la percepción de odio hacia su identidad, y de estas el 87% son personas menores de 18 años", asimismo, la organización expresó que las personas trans "ven a través de este tipo de actuaciones como la sociedad completa les odia y no valida sus identidades".

Por su parte, la actriz Daniela Vega reaccionó a las "explicaciones" del comediante indicándole que "tu rutina está de más. Peor, está de menos". Mientras que la Fundación Iguales dijo que "una rutina que se basa en el menoscabo de la comunidad trans no debe tener cabida en el humor. Es una burla dolorosa que no podemos aceptar". Asimismo, ha habido diversos cuestionamientos de activistas trans y LGTBIQ+.

Si miramos para atrás a penas unos meses, entendemos que no es la primera vez que se cuestiona a este tipo de actuaciones que, independiente del contexto, se basan en la humillación. No por nada algunos nefastos viejos programas como Morandé con Compañía están pereciendo, aun así, muchas veces nos enfrentamos a artistas de todo tipo que en su obra mantienen estos prejuicios que buscamos erradicar. Sin embargo, hay que responder por qué es necesario erradicarlos.

Atendamos a algunas cifras, los datos levantados por el XIX Informe Anual de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual y de Género elaborado por el Movilh, reportaron el aumento en un 14,7% los casos y denuncias por homofobia y transfobia en Chile en 2020, sumando 1.266 casos, es decir, “la cifra más alta conocida hasta ahora y que concentra el 22,9% del total de abusos ocurridos en 19 años”.

Asimismo, el informe develó que las “declaraciones homo/transfóbicas” aumentaron un 208%. Por su parte, que la “marginación en los espacios públicos o privados” aumentaron en un 106,4%, las “movilizaciones de odio” en un 93,5%. Del mismo modo, las “agresiones físicas o verbales perpetradas por civiles” en un 80,8%, “la discriminación comunitaria” en un 51,4%, la discriminación laboral en 50% y por último, los asesinatos en 20%.

El desglose del total de abusos conocidos en 2020 afectó en un “26% afectó a gays, el 15% a lesbianas y el 11% a trans (76 mujeres y 59 hombres), mientras el 48% perjudicó a la población LGBTIQ+ como conjunto”. En comparación al año 2019, “la discriminación a gays aumentó un 78,4%, a trans un 46,8% y a lesbianas un 8,28%, mientras que los abusos contra la población LGBTI+ como conjunto mermaron un 6,26%”.

Por otro lado, la encuesta "Población trans de Chile ante la crisis generada por el Covid-19”, realizada por la OTD, indica que hay mucha gente trans que no puede encontrar trabajo o ha sido despedida. También muchas “de las personas trans que están cesantes y no están estudiando, no completaron la media, o no tienen estudios superiores y pocas personas tienen sus estudios superiores completados”.

El estudio señala que “las personas cesantes tienen un alto porcentaje de no estar conformes con su expresión de género, aunque la mitad este en tratamiento hormonal y ven a un especialista regularmente”. A modo de explicación, desde OTD se señala que esto puede ser por la presión social en torno a la apariencia o por no poder acceder a intervenciones quirúrgicas.

Respecto a las personas trans y migrantes, la encuesta arrojó que les "es difícil encontrar trabajo, incluso poder tener la seguridad de que permanecerá en ese trabajo”. Además, los ingresos de las personas racializadas son en su mayoría menores a $400.000, independientemente de sus estudios. Así más y más datos, denuncias por discriminación en servicios públicos de salud, violencia en los hogares, maltrato en las escuelas, etc. Todo suma y todo sigue. Esto no se trata de ser más o menos sensible que otras generaciones, se trata de entender que las duras penurias que viven las personas trans no están para contarse como chiste.

Es pertinente preguntarse si actuaciones como las de Violento Parra son "adecuadas" para esta realidad, también otras performances de personajes pasados como Tony Esbelt o incluso personajes dentro de la comunidad LGTBI como La Botota, que sin duda reproducen un tipo de humor que ha hecho más mal que bien, lleno de estereotipos nocivos que se han traducido en graves padecimientos a las diversidades sexuales.

Ahora bien, también es pertinente señalar que la actuación de Violento Parra se encausa dentro de un personaje, un trovador facho, una sátira del clásico conservador pinochetista que repudia a las mujeres y diversidades sexuales. En ese sentido, puede estar claro que la intención de Palma era precisamente burlarse de esos sectores, pues de eso se trata su personaje. En ese sentido, apuntar meramente a la actitud de Palma como un problema individual de transfobia es, en última instancia, contraproducente.

Mauricio Palma debió callar, escuchar, y luego responder con una disculpa o alguna explicación, pues el dolor que cotidianamente viven las personas trans y sexodiversas, debe ser transformado en organización, en ganas de querer cambiarlo todo, y no es una cruel comedia, por ende su performance fue desacertada por muchos motivos, entre ellos escuchar las mismas barbaridades que los derechistas repiten día a día en televisión y redes sociales. Pero debemos hacernos cargo colectivamente de estas problemáticas señaladas, el matonaje en redes sociales no es ni será suficiente.






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