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TRABAJADORES
Huelga de Walmart: Apuntes para un balance

En estas líneas realizamos un balance de la reciente huelga de Walmart, en las que 17 mil trabajadores dieron la lucha contra una patronal multinacional y que terminó en base a un acuerdo a espaldas de las bases. ¿que perspectivas se abren ante este escenario?

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“En tiempos normales, pacíficos, el obrero arrastra en silencio su carga, no discute con el patrono ni reflexiona sobre su situación. Durante una huelga, proclama en voz alta sus reivindicaciones, recuerda a los patronos todos los atropellos de que ha sido víctima, proclama sus derechos, no piensa en sí solo ni en su salario exclusivamente, sino que piensa también en todos sus compañeros, que han abandonado el trabajo junto con él y que defienden la causa obrera sin temor a las privaciones.” Lenin, sobre las huelgas.

Nos encontramos en un momento de agravamiento de las condiciones económicas con una reducción del crecimiento más ajustada a la realidad que a las expectativas del gobierno y los empresarios, el gobierno se desploma en las encuestas y la economía no repunta. A lo anterior se suma el desgaste del gobierno de Sebastián Piñera con aprobación del gobierno del 30%, a esto se suma la debilidad de las instituciones del régimen.

En este marco emergieron diversas luchas de batallones centrales de la clase obrera entre estas, la de los mineros de Chuquicamata que estuvieron en huelga por 14 días, Profesores con 7 semanas de movilización que junto a educadoras de párvulos, manipuladoras de alimentos se han movilizado a nivel nacional, y más recientemente los trabajadores de Walmart.

Ante este escenario los trabajadores aparecen como factor disruptivo que le roba la agenda al gobierno, en una oleada de huelgas con impacto público y político, sin embargo en favor de este operan las burocracias sindicales y el freno de la política del Partido Comunista y el Frente Amplio, que operan mediante la cooptación y el desvío hacia el pantano parlamentario de las demandas populares, lo que puede terminar desmoralizando a los sectores de avanzada del movimiento obrero que salgan a la lucha.

El Frente Amplio dirige numerosas organizaciones sociales, desde la CONFECH hasta el Colegio De Profesores y NO+AFP, sin embargo no ponen el peso en el desarrollo de la movilización, lo mismo en cuanto al Partido Comunista que dirige la CUT, la principal central de trabajadores del país.

Tras 6 días se depuso la huelga de Walmart, la que tuvo movilizados a 17.000 trabajadores y cerca de 140 locales paralizados, con pérdidas millonarias en venta y mermas y con un 70% de apoyo popular. Una traición en toda regla de la dirección de Juan Moreno (militante del Partido Socialista), quién, a través de un método muy utilizado por las burocracias sindicales, buscó cerrar la huelga a espaldas de la base y sin voto ni deliberación por parte de ésta.

La directiva mantuvo el conflicto en términos económicos, sin embargo en la negociación se jugaban dos aspectos centrales para la correlación de fuerzas entre la empresa Walmart y los trabajadores, relacionados a la multifuncionalidad que busca la imposición de mayores funciones a los trabajadores sin aumentar los salarios y la automatización, que a costa de los puestos de trabajo, busca reducir los costos de la empresa e imponer 7.000 mil despidos. Como consecuencia de la negociación la multifuncionalidad quedó impuesta y amarrada al reajuste de 3,5%, es decir que para acogerse al reajuste hay que aceptar la multifuncionalidad y por otro la automatización no se tocó, según Juan Moreno el logro de la movilización fue instalar el tema.

Durante el proceso de la huelga despuntaron diversos sectores, salas y localidades donde se realizaron acciones más combativas, cortes, marchas, etc. y unidad con otros sectores, con profesores y estudiantes, como en Antofagasta y Calama donde además se expresaron sectores de la base que buscaron organizar la huelga como el local 655 Caparrosa. No solo el norte fue escenario de situaciones como esta en el Líder de Mall Plaza Vespucio, en Santiago, cajeras no sindicalizadas solidarizaron con la huelga parando las líneas de cajas.
Sin embargo los grandes ausentes de toda esta movilización fueron los métodos democráticos que la clase trabajadora ha tenido históricamente, la directiva del Sindicato Interempresa de Líder, presidida por Juan Moreno militante del Partido Socialista, evitó la intervención de la base dejándola por fuera de todas las decisiones.

El rol de las direcciones, ¿quién votó bajar la huelga de los 17 mil?

El Sindicato Interempresa de Líder se articula hoy en Chile como el sindicato más grande del mundo privado, agrupa a más de 17 mil trabajadores en todo el país de diversas marcas del gigante internacional Walmart. Su directiva está presidida por Juan Moreno, militante del Partido Socialista, en el resto de la directiva conviven con militantes del Partido Comunista. Tiene una profunda e íntima relación con la Central Unitaria de Trabajadores de Chile, presidida por Bárbara Figueroa, militante del Partido Comunista, quienes se pronunciaron en múltiples ocasiones sobre el conflicto que se podría desarrollar en Walmart.

Es a todas luces un organismo incidente en el mundo sindical del país, pero ni todas esas influencias y relaciones pudieron evitar que se gestara una enorme traición burocrática que hoy devolvió a 17 mil trabajadores a sus puestos de trabajo amarrados a acuerdos sindicales precarios, multifuncionalidad y despidos a propósito de la automatización.

Pero ¿qué paso? Si estaban todas las condiciones dadas para el triunfo de esta lucha; solidaridad de sectores movilizados como profesores, coordinación con estudiantes, solidaridad de amplios sectores de la población e incluso trabajadores que no se encontraban en huelga pusieron su grano de arena para que el sindicato más grande y fuerte del comercio pudiese ganar. ¿Podemos reducir esto a una “vendida” dirigencial? ¿Podemos solo pensar que un par de millones bajo la mesa zanjaron semejante traición?

Para comprender que existe tras la actuación burocrática, debemos además pensar en los últimos fenómenos de lucha y sus “correspondientes bajadas (o intentos) por arriba”.

La huelga de Chuquicamata desarrolló una dinámica en algunos puntos confluyente, 3 mil trabajadores de la cuprífera minera más grande de Chile dispuestos a luchar mejoras salariales pero también un debate que es punto común, la pérdida de puestos de trabajo. Al igual que los sindicatos 1, 2 y 3 de Chuquicamata la dirección del SIL no planteaba una defensa férrea a estos puestos de trabajo, sino una “salida digna” o como lo tipificó la CUT “transición justa” que lo que en el fondo busca es mejores indemnizaciones a causa de los despidos, nada dicen de defender estos puestos de trabajo, nada dicen de las miles de cientos de familias que son arrojadas a la cesantía a propósito de la ambición empresarial.

Concurridos los 14 días de huelga el conflicto de Chuquicamata se cerró con una fórmula similar, encajonando la votación de un preacuerdo que la directiva ya había zanjado previamente con la administración de Codelco, poniendo este preacuerdo a disposición de la base, arrinconandola a tomar una decisión ya medio cocinada que tuvo como resultado una bajada sin ninguna garantía ni resolución de las necesidades reales que los trabajadores de base pusieron en la palestra durante esa movilización. La directiva de Chuqui tipificó esta negociación como “un gran logro”, miles, cientos de trabajadores de base no tienen acuerdo con esa definición y es que no se lucha con tanta fuerza, con tantos riesgos por migajas, una vez que los trabajadores se deciden a luchar es necesario explotar todo ese ímpetu para ir por, definitivamente, todo.

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Cuento similar se desarrolla en profesores, quienes ya atraviesan su séptima semana de paralización indefinida, y a quienes hace una semana Mario Aguilar, militante del Partido Humanista y parte del Frente Amplio, llamó a “deponer el paro” para no desgastar, para no dividir, desarrollando una consulta nacional que justamente lo que hizo fue dividir un movimiento docente, que cuenta con más de un 68% de apoyo social, en dos. Entre los que quieren que siga el paro porque a todas luces no se ha ganado nada y los que compraron el humo que Aguilar vendió. Sin bien Aguilar se vio presionado a aceptar lo que “decidió la base” esto no viene de una lógica muy democrática de la dirección, sino más bien de un patrimonio que los profesores de todo Chile conquistaron luego de la rebelión de las bases del 2014 y el “telefonazo” que le costó la presidencia del Colegio de profesores a Jaime Gajardo, militante del Partido Comunista.

Muchos dirigentes, aún con diferentes militancias, tienen una lógica política similar, actuar a espaldas de las bases, negociar y consensuar con quienes se prestan indiferentes ante las necesidades de los trabajadores, consensuar con los empresarios, con el gobierno, con quienes nos niegan nuestros derechos ¿porque? Porque su estrategia política los guía a poner por delante sus relaciones diplomáticas y consensuadas antes que las necesidades reales que tienen los trabajadores, los profesores, los mineros. Porque defienden sus puestos directivos, su influencia por arriba, porque no quieren chocar con quienes es necesario para defender la democracia y los derechos de los trabajadores, dejando al descubierto intereses más cercanos a los empresarios y sus políticos que a las y los trabajadores, esta forma de tratar de conciliar intereses opuestos en la que siempre termina en desmedro las y los trabajadores.

Hoy el SIL lo volvió a mostrar, su traición es la forma en que las dirigencias burocráticas, en que las militancias políticas que concilian, accionan en cada puesto y sindicato que dirigen. Bárbara Figueroa a través de un comunicado por medios oficiales de la Central Unitaria de Trabajadores, y al igual que lo hizo Juan Moreno a través de videos, tipificó de “logro” esta negociación, al parecer se cuadran no solo en su actuar a espaldas de las bases sino también en la forma en que buscan engañar a los trabajadores de base para convencerlos que sus derrotas son triunfos y, en última instancia, cimentar en la conciencia de miles de trabajadores que no importa cuántos seamos, no importa el ímpetu y la convicción que pongamos en cada lucha los empresarios siempre llevaran la delantera, ya sea en el control de los trabajos como en su relación con las burocracias. ¿Será tan así?

Una de las principales tareas que tienen las y los trabajadores en la actual situación, es buscar las formas de hacer de los sindicatos herramientas que verdaderamente defiendan nuestros intereses. La traición a las diversas luchas que hemos nombrado que tienen responsabilidad en las direcciones sindicales no es una cuestión menor, menos cuando hablamos de los grandes batallones de la clase obrera en Chile. Si hemos definido en la situación política que nos encontramos ante un Gobierno débil, desgastado y desaprobado, no podemos desconocer que este no ha mostrado indicios de retroceder en su paquete de ataques contra la clase trabajadora como lo son sus reformas antipopulares: laboral, previsional y tributaria. Es más las respuestas constantes que encontramos por parte de los empresarios y el Gobierno de Piñera ante los conflictos no es más que intransigencia y represión. Si el Gobierno no retrocede, lo que se juega en cada huelga que se desata en la situación del Chile actual es la relación de fuerzas entre trabajadores y empresarios junto a sus políticos y el Gobierno para pasar mayores ataques. Por lo que la traición de las direcciones de los sectores en lucha no es sólo dar la espalda a quienes conformaron cada huelga o movilización, sino que al conjunto de los trabajadores y estudiantes que resisten las políticas del Gobierno, por lo tanto una de las tareas principales que tenemos los trabajadores es enfrentar a la burocracia sindical y buscar superarla.

El descontento no se acaba con la bajada de la huelga ¿cómo seguir?

Terminada la huelga se ha desarrollado en la base de los trabajadores un gran descontento, en redes sociales abundan los comentarios contra la dirigencia, memes, reflexiones. Diversas propuestas de una base descontenta han salido por millones, en solo unas horas #Walmart se transformó en TT en Twitter y en el facebook oficial del Sindicato Interempresa de Líder cientos de comentarios los tachan de “vendidos” y “traidores”. Es que las expectativas que esta huelga tenía para miles de trabajadores que laboran en condiciones de total precariedad eran altísimas y por supuesto su cierre no dejó contento a prácticamente nadie.

En los grupos de whatsapp sindicales la tónica es la misma, repudio a la dirección, pero también a los cientos de delegados de las salas en lucha que se callaron la boca ante la inminente traición que se gestaba por arriba.

Los trabajadores y las trabajadoras no quedaron conformes y han dispuesto de toda su bronca y creatividad para articular alguna forma de canalizarlo, propuestas de censura, conformar nuevas organizaciones sindicales, han sido las que más han sonado pero ¿qué es lo que más nos prepara?

Chile está convulsionado, y en la medida en que se sigan acrecentando las condiciones de precariedad para los trabajadores continuará de la misma forma. Renunciar a una herramienta tan grande como un sindicato de 17 mil trabajadores no es alternativa si queremos prepararnos para ganar. La salida está en recuperar estos organismos, en barrer con los delegados que no defendieron a quienes los votaron, en elegir democráticamente nuevos dirigentes por sala o local que responda efectivamente a las necesidades y expectativas que los trabajadores tienen, instalar la revocabilidad de los dirigentes, terminar con las negociaciones a puertas cerradas, re organizar fuerzas para resistir los próximos despidos.

Cientos son los trabajadores y trabajadoras que destacaron durante este proceso en todo Chile, organizando a sus compañeros y compañeras, impulsando acciones combativas, orientando a que hacer y cómo hacerlo para acercarse al triunfo. Son justamente esos trabajadores los que deben posicionarse a la cabeza de cada local, los que deben llevar ante la directiva actual del SIL la necesidad de desarrollar un congreso refundacional del sindicato que dote de herramientas políticas y democráticas a la base para organizar sus propias luchas.

Se acabó la huelga, pero las lecciones que saquemos de este proceso son las que nos fortalecerán para las luchas que vienen, si bien dejamos el pito y la cacerola por volver a la caja o al punto de venta, pero en nuestra cabeza y en nuestro actuar debemos seguir pensando en cómo ganar, para esto es necesario que quienes ven un antes y un después con esta huelga no dejen esta lecciones para sí mismos, e impulsemos juntos una gran agrupación que permita extender estas ideas a amplios sectores de trabajadores, que pueda no solo ser activos en la lucha si no para prepararnos para los cotidianos combates de las y los trabajadores, para construir lazos más firmes con los estudiantes, profesores y amplios sectores populares, para preparar próximas luchas que permitan terminar con la inestabilidad laboral, para que los avances tecnológicos dejen de estar en nuestra contra y pasen a estar a nuestro servicio, mejorando las condiciones laborales sin rebajar los sueldos y sin despidos.

 
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