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5 razones de por qué la Convención Constituyente es una trampa que obstaculiza nuestras demandas

El pacto por la paz y por una nueva constitución fue desde sus inicios visto con desconfianza por quienes se han movilizado contra este sistema neoliberal y exigían en las calles una Asamblea Constituyente. Acá te dejamos cinco razones de por qué es un engaño.

Domingo Lara

Biólogo Ambiental

Viernes 17 de enero

La falta de un real plan de movilización por parte de organizaciones como Mesa de Unidad Social, CUT, o el Colegio de Profesores a nivel nacional, dirigidos por el Partido Comunista, el Frente Amplio y organizaciones como el Partido Humanista, ex FA, vienen contribuyendo a la ilusión de que el proceso constituyente pactado con el gobierno es el único camino posible, o que se puede "mejorar". Sin embargo, retomar el camino de la gran movilización y unidad del 12 de noviembre podría ser la posibilidad para que el pueblo trabajador, la juventud y las mujeres impongan una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana.

Frente a la impotencia que instalan las direcciones sindicales y estudiantiles, exponemos cinco razones de por qué esta Convención Constituyente es una trampa para evitar que conquistemos nuestras demandas.

1. Está pactado sobre la impunidad de la represión

El acuerdo sellado entre la oposición y la derecha en el gobierno nada dice sobre todos los muertos en manos de militares y la policía, ni las casi 400 personas con daño ocular, las miles de personas en prisión preventiva. Es decir, es un acuerdo con un gobierno que tiene las manos manchadas con sangre y que ha aplicado la brutal represión contra el pueblo movilizado. ¡Juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de las violaciones a los Derechos Humanos!

2. La derecha puede vetar iniciativas progresivas con solo 1/3 de los votos

El acuerdo favorece que la derecha vete como minoría a la mayoría, defendiendo a la herencia de la dictadura, ya que basta que 1/3 esté contra una propuesta para que esa no sea aprobada, con lo cual se obliga a llegar a consensos políticos con la que la ex Concertación, y hoy el Frente Amplio justifica votar leyes con la derecha, que terminará perjudicando a los trabajadores a la juventud y los sectores populares.

3. La Convención Constituyente mantiene los privilegios de los mismos partidos de siempre

En cualquiera de las opciones propuestas para el plebiscito de abril, privilegia a los grandes partidos tradicionales del régimen. Los protagonistas de la movilización no serán quienes puedan ser electos en la convención constituyente, ya que las votaciones serán con las mismas reglas del juego con los parlamentarios, es decir, un sistema que favorece con recurso a los partidos históricos del régimen, pero además obstaculiza la participación de independientes, no pueden ser votados, por ejemplo los dirigentes sindicales ni poblacionales.

Además, las y los jóvenes menores de 18 años, quienes despertaron a todo un país, no podrán participar en ninguna votación. ¡Debemos luchar por una Asamblea Constituyente realmente libre, soberana y democrática, que permita participar a todas y todos los mayores de 14 años!

4. Mantiene la subordinación a los tratados de libre comercio firmados por Chile

El artículo 135, de la mesa técnica donde participaron los mismos partidos de este acuerdo, protege el modelo neoliberal, ya que define que el texto de la nueva constitución deberá respetar “las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes”.

Varios de estos tratados, como el propio TPP-11 aseguran las ganancias de las trasnacionales, es decir, es un bloqueo legal a la hora de querer nacionalizar los recursos naturales o para terminar con el sistema de AFP o el monopolio de los medios de comunicación. El acuerdo tiene un cerrojo para defender el neoliberalismo y la subordinación de Chile a las potencias económicas como EE.UU.

5. La Convención Constituyente es la continuidad del gobierno y las instituciones del régimen

Será bajo la tutela de Piñera y de la actual constitución heredada de la dictadura, que han buscado frenar el proceso de movilización, impulsando leyes represivas para lograr que el proceso se de en un marco de desmovilización, como es la reciente aprobación del proyecto de ley antiprotestas.

Además, el gobierno instaló a Chadwick para que lidere el proceso e inclusive la constitución sería con la firma de Piñera.

Es por esto que para conquistar una Asamblea Constituyente realmente libre, donde podamos discutir todo sin limitaciones; realmente soberana, en donde no haya ningún poder del Estado que esté sobre ella, sin vetos y sin la tutela; y realmente democrática, en donde puedan participar los mayores de 14 años, con representantes electos cada 20 mil electores, que sean revocables y ganen lo mismo que un trabajador calificado; no hay otro camino que enfrentar la trampa de este proceso constitucional a través de la movilización popular e imponer una salida democrática favorable a los trabajadores y el pueblo.

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