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Red Internacional

LA BATALLA DEL PUENTE IBAÑEZ Y SUS LECCIONES.A 4 años de la revuelta de Aysen

En los meses de febrero y marzo del 2012, irrumpió un nuevo fenómeno de protesta social, esta vez en la región de Carlos Ibañez del Campo, conocida como la Región de Aysen. Pescadores artesanales se tomaron el Puente Ibañez en la ciudad de Puerto Aysen, en rechazo a la Ley de Pesca del Gobierno.

Nicolás MirandaComité de Redacción

Viernes 26 de febrero de 2016 | 15:45
No Pasaran- Zonyko & MC Erko ( Cidtronyck en el Beat ) LETRA - YouTube

Este hecho, había sido antecedido por la reunión entre distintos actores sociales para unificar sus demandas bajo el lema “Tu problema es mi problema” en el Movimiento Social por la Región de Aysen. Recordamos en este artículo sus principales características y lecciones.

Promesas incumplidas, represión y los inicios del movimiento

Una nueva estructura de movilización se conformaba para perseguir sus objetivos. Se trataba de una fuerza social de carácter policlasista, integrada entre otros por: Agrupación Nacional de Empleados Fiscales, región de Aysén, Central Unitaria de Trabajadores, Coyhaique, Pescadores artesanales de Aysén, Agrupación de los Derechos Ciudadanos de Aysén, Movimiento Ciudadano Patagonia Unida, Movimiento Ciudadano Patagonia sin Represas, Agrupación Jóvenes Tehuelches, Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén, Comisión Agua y Vida, Vicariato Apostólico de Aysén, Corporación Costa Carrera, Junta de Vecinos Michelatto de Puerto Aysén, Federación de Pescadores de Melinka, Sindicato de Pescadores Artesanales Nuevo Horizonte de Puyuhuapi, Agrupación de Mujeres Emprendedoras por un Futuro, entre otras organizaciones.

Sus objetivos se plasmaron en un petitorio con 10 puntos: • Solución al alto costo de los combustibles (petróleo, bencina, parafina, gas, leña); • Salud de calidad (infraestructura, especialistas, recursos tecnológicos adecuados); • Equidad laboral (sueldo mínimo regionalizado, nivelación de zona, estabilidad para los funcionarios públicos); • Generar un procedimiento vinculante (plebiscito, consulta) para que sea la región la que decida sobre dos temas esenciales: la construcción de represas y el respaldo a Aysén como reserva de vida; • Universidad pública regional de alta calidad y formación académica nacida de los intereses y necesidades de los ayseninos; • Regionalización de los recursos naturales (agua, recursos hidrobiológicos, mineros, silvoagropecuarios); • Tomar medidas urgentes para no permitir que siga sucumbiendo la pesca artesanal, producto de políticas públicas erradas que benefician esencialmente a los grandes industriales y exterminan nuestros recursos hidrobiológicos, además de entregar derechos de pesca en propiedad y recursos bentónicos para los 3.000 pescadores de la región de Aysén; • Rebaja sustantiva en el costo de la canasta básica (electricidad, agua, alimentos esenciales); • Pensión regionalizada para los adultos mayores y personas con capacidades diferentes que viven en Aysén; • Rutas de acceso para el pequeño y mediano campesino.

Lo distintivo es que esa acción de protesta devino en una revuelta local que involucró a toda la Región, una en la que el Gobierno del Presidente Piñera había obtenido una de sus más altas votaciones, en la que varios de los dirigentes del Movimiento pertenecían al partido del Presidente, Renovación Nacional.

Y que esta protesta social implicó un cuestionamiento objetivo a la estructura del Estado y el patrón de acumulación capitalista instalado desde la dictadura, visible, por ejemplo, en que, por su carácter subsidiario, una demanda como la de la conectividad construyendo carreteras, al no contar el Estado con empresas de construcción, le queda como instrumento la vía de los subsidios a la empresa privada, que no construye porque no es rentable para una zona de escasos habitantes y muchos accidentes geográficos. Una demanda que parece minima y fácil de resolver, se transforma en un torbellino.

Control parcial de la ciudad y la batalla del puente ibañez

La falta de respuesta del Gobierno, representada en la ausencia de la Intendenta, estando de vacaciones en el momento que el Movimiento esperaba una respuesta a su petitorio, así como la posterior decisión de actuar a través de la policía con una fuerte represión, empujó a radicalizar la protesta. Un estado de sitio de hecho caracterizaba las noches y los días en la región: disparos al cuerpo, usos de balines metálicos, cortes de luz para el ingreso de Carabineros a las poblaciones, persecusión de los manifestantes hasta en los hospitales, envío de refuerzos en aviones Hércules y barcazas que hizo que los manifestantes calificaran de “invasores” a los policías. Hasta el punto que la Comisión de DDHH de la Cámara de Diputados realizó una sesión especial con el Director General de Carabineros (21/3), y los organismos de DDHH denunciaron una “terrorismo de Estado” (21/3).

La ampliación e innovación en los repertorios de lucha y estructuras de movilización, serían el vehículo de ese desarrollo: los cortes de ruta y caminos se extendieron y generalizaron; el enfrentamiento a la represión impuso su sello; el surgimiento de las barricadas como centro de organización, se superpuso –sin romper sus vínculos- con la otra estructura de movilización de que se habían dotado: el Movimiento Social por la región de Aysen. Su despliegue, llevaría de hecho y en forma semi-espontánea, a un control parcial de la ciudad. El Gobierno, aislado en la figura de la Intendenta, se sostenía sólo en el actuar policial.

En el proceso se abrió una tensión entre estas dos dimensiones y la de los esfuerzos estratégicos: los dirigentes del Movimiento buscaban el acuerdo con un Gobierno que sólo buscaba ganar tiempo en mesas de diálogo que no respondían a las demandas.
La tensión se manifestó en los llamados desoídos de los dirigentes a levantar las barricadas (2/3, 20/3). Esta tensión no conduciría sin embargo a una escisión: el 24/3, los dirigentes se reunían en La Moneda con el Gobierno, sellando el fin de la protesta, sin satisfacerse ninguna de las demandas del petitorio.

Solidaridad con la revuelta de Aysen y sus lecciones.

Se organizaron concentraciones y marchas de apoyo a la revuelta de Aysen en varias regiones del país, aunque falto una convocatoria explicita de los grandes organismos de trabajadores y estudiantes como la CUT y la CONFECH. Los trabajadores y pobladores de Aysen pudieron haber conquistado todo su petitorio, no solo cuestiones parciales si se hubiese levantado un amplio apoyo solidario.

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Barbara Brito dirigente estudiantil de la Universidad de Chile y militante de la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR) fue una de las pocas dirigentes estudiantiles que no solo busco hacer un llamado activo en solidaridad con la revuelta de Aysen, estuvo ahí, en las barricadas solidarizando con los pescadores, pobladores y trabajadores. De su experiencia en Aysen nos comenta:

"al llegar a Aysen nos interceptó la barricada de Villa España y, en vez de seguir avanzando nos quedamos a compartir y a apoyarlos en la labor de controlar la puerta de entrada a la ciudad. Para ello nos explicaron el sistema de barricadas que iba desde el punto 0 donde se encontraban los pescadores, pasando por el puente Aysén, hasta las barricadas que se ubicaban en la entrada. Uno de los problemas es que las decisiones políticas estaban desligadas de quienes encabezaron la lucha entonces cuando todos los trabajadores, pobladores, con sus hijos e hijas salían a la calle, se amanecieron en las barricadas al menos durante un mes, se bañaban con agua fría y no tenían ni cigarros ni bencina tras los cortes de ruta, personajes como Iván Fuentes y otros militantes de partidos de derecha y de la ex Concertación se ocupaban de negociar con el gobierno de Piñera demandas que no alcanzaron las expectativas y las necesidades de los trabajadores y el pueblo combativo que combatió a la policía y se organizó para controlar la Aysén."
El “movimiento social” en donde confluían sectores de la burguesía local y organizaciones de trabajadores y pobladores comenzó a mostrar un límite estratégico. Para enfrentar al gobierno había que fortalecer la alianza de las organizaciones vecinales, de trabajadores y pobres, que eran las que sostenían en cada cuadra las barricadas y las que impulsaban las movilizaciones, era necesaria una asamblea obrera y popular que dirigiera el conflicto. Esto debía ser el piso para cualquier negociación sin tranzar las demandas impuestas por el movimiento, era posible. Las organizaciones de los empresarios de Aysen se restaron del movimiento en la medida que veian que estos podían tocar sus intereses, una alianza con ellos era un límite que se mostró evidente.

Las lecciones de la revuelta de Aysen no pueden ser olvidadas, sus experiencias y formas de organización deben ser patrimonio para los trabajadores, pobres y estudiantes.

Compartimos el tema “No pasaran” de Zonyko y MC Erko que fue difundido en la juventud sobre la revuelta de Aysen.




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