Política Chile

11 DE SEPTIEMBRE

A 46 años del Golpe: la salud de mercado, herencia de la Dictadura

Desde la Agrupación de Trabajadores de la Salud “Abran Paso” durante el 11 de Septiembre intervenimos tanto en el Hospital Regional de Antofagasta, como en la Marcha desde la Plaza Colón, porque vemos cómo la herencia de la dictadura sigue viva y ha precarizado el sistema de salud de conjunto, llevándolo a una profunda crisis.

Francisco Sepúlveda Romero

Médico y parte de la Agrupación de Trabajadores de la Salud "Abran Paso"

Agrupación "Abran Paso"

Agrupación de trabajadoras y trabajadores de la salud

Viernes 13 de septiembre

La derrota del gobierno de la Unidad Popular con el golpe militar y con la instauración de la Dictadura Cívico Militar no solo trajo la brutalidad de las miles de víctimas de asesinatos, desapariciones y torturas, si no también el impulso a políticas económicas y sociales en beneficio de los sectores más privilegiados y que hoy por hoy, siguen manteniendo estos cimientos que han afectado principalmente los derechos básicos de la población.

La crisis de la salud pública no puede desligarse de lo que se hizo en dictadura en materia del sistema de salud, la creación de FONASA (fusionando los fondos del SERMENA y los del Servicio Nacional de Salud) dio pie a la creación del sistema de Isapres, capaz de administrar las cotizaciones de los sueldos más altos, y con estos recursos levantar centros de salud privados, para unos pocos, que poseen mejores condiciones para los usuarios que los centros públicos.

Junto a esto, la descentralización del SNS, pasando a ser Servicios de Salud por cada zona del país y la Municipalización de la salud primaria, han llevado a la caída de la integridad de un Sistema de Salud Público que en la actualidad vive una profunda crisis. Millonarias deudas hospitalarias (principalmente a instituciones privadas por la compra de servicios), falta de insumos para entregar una atención de calidad, un mínimo aumento de la infraestructura en comparación a la del sector privado e incomparable al crecimiento poblacional, son la suma total de las problemáticas que ha llevado que desde la Dictadura se piense a la Salud como un bien de consumo, y un negocio donde los grandes sectores empresariales pueden seguir aumentando sus fortunas.

Previo a la conmemoración de este día, el debate central a nivel nacional ha sido el de la reducción de la jornada laboral, en donde el gobierno de Piñera ha querido utilizar el Tribunal Constitucional como una amenaza ante su posible aprobación, aparato judicial que termina funcionando como una tercera cámara defensora de una Constitución que también vienen de la Dictadura, y que a pesar de los años de democracia pactada, sólo ha sufrido reformas que no modifican de fondo sus pilares.

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Además que ha pesar de lo positivo de la medida impulsada por la diputada del PC Camila Vallejo, sobre la reducción a 40 horas de la jornada laboral, su negociación ha entrado en los marcos de los intereses que defiende la Democracia Cristiana, partido que apoyó el Golpe Militar y que históricamente se encuentra en la vereda contraria a las y los trabajadores, permitiendo con ello poder pasar la gradualidad en esta reforma, y dando paso a una posible discusión sobre Flexibilidad Laboral en ese proyecto. Pero en ese sentido entendemos que flexibilidad es igual a precarización, y las y los trabajadores de salud lo viven día a día.

Los turnos extenuantes de 12 o 24 horas son un hecho común en el sistema de salud, inclusive, normalizados por trabajadores o la misma población, pero una realidad es el desgaste físico y emocional que pueden traer estas jornadas, y que no sólo repercuten en el trabajador en sí, si no en el mismo desempeño laboral, o sea, en la calidad de atención de los pacientes. Si a esto le sumamos las problemáticas del sistema de salud mencionadas anteriormente, no es raro la existencia de esta “supuesta guerra” entre pacientes y funcionarios, con los primeros agobiados por encontrarse en una situación de angustia por enfermedad o preocupación por sus familiares y con un sistema que no les entrega las garantías mínimas de atención, y con los segundos agobiados por su “flexible” jornada laboral en conjunto a no tener condiciones mínimas para poder entregar una atención de calidad, con esto asumimos que la realidad de esta “guerra a dos bandos” es un reflejo del problema en el sistema.

Durante este 11 de Septiembre, como Agrupación de Trabajadores de la Salud “Abran Paso” quisimos mostrar que la crisis de la Salud Pública es parte de la herencia de la Dictadura Cívico Militar, y que el modelo de Salud de Mercado se mantiene vivo porque hoy, tanto Piñera como Mañalich son defensores de este, el mismo Ministro de Salud fue gerente de una de las Clínicas Privadas más grandes de Santiago, y por algo sus políticas apuntan a potenciar el Sector Privado con tal de “resolver la crisis”, como ya lo hicieron en la antigua administración Piñera levantando un Hospital concesionado en Antofagasta producto de la infraestructura deficiente del antiguo hospital público.

Esta concesionaria, "Salud Siglo XXI" (parte de la constructora española Sacyr) quien maneja el Hospital, es la que no permite hacer una política activa en su recintos, que no permite colocar fotos de DD.DD. estudiantes y trabajadores de la salud en sus paredes o pilares, el que mantiene diversos servicios externalizados que en algún momento fueron responsabilidad directa del Estado como la alimentación o el aseo, que construyó el recinto con diversas irregularidades en los materiales utilizados, misma concesionaria que ha pesar de las largas esperas en Urgencia que incluso han llevado a la muerte de pacientes, mantiene un piso casi completo del hospital sin la posibilidad de tener más camas de hospitalización.

Son estas múltiples razones, por las que levantamos “Abran Paso”, porque la manera de salir a enfrentar estas problemáticas de salud y buscar su solución no se harán en confianza con los empresarios (los mismos que ven este derecho básico como un negocio), ni tampoco dialogando con sus partidos aliados, los que apoyaron el Golpe, si no que con la organización del conjunto de las y los trabajadores, tanto de salud como del resto de los sectores, quienes son las y los que viven las miserias de un sistema precarizador heredado de la dictadura.






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