Política Chile

JUVENTUD

¿A dos semanas del inicio de la Convención, qué debemos hacer la juventud protagonista de la rebelión?

La juventud estudiantil y trabajadora, protagonista de la rebelión tenemos un gran rol que jugar para terminar con el régimen heredado de la dictadura y con el sistema capitalista neoliberal que nos explota y oprime.

Martes 22 de junio

Piñera anunció que el 4 de julio se dará inicio a la primera sesión de la Convención Constitucional que redactará la nueva constitución, y que genera expectación en millones por la posibilidad de cambiar (en algo) el modelo neoliberal chileno. Mientras aún se mantiene en impunidad al Estado y a Piñera por las violaciones a los derechos humanos. La juventud estudiantil y trabajadora, protagonista de la rebelión tenemos un gran rol que jugar para terminar con el régimen heredado de la dictadura y con el sistema capitalista neoliberal que nos explota y oprime.

Cada vez quedan menos días para que les constituyentes asuman sus cargos y comiencen las discusiones para redactar una nueva constitución, pero desde que supimos los resultados del 15 y 16 de mayo diversos debates comenzaron a tomarse la escena, como por ejemplo el de las y los presos políticos de la revuelta y el pueblo mapuche. Diversos constituyentes de izquierda dijeron que la Convención no debería comenzar mientras aún existiesen privados de libertad por luchar, que causó simpatía en amplios sectores de la sociedad, principalmente jóvenes y trabajadores, que de alguna u otra forma se enfrentaron a la represión desde el 18 de octubre en adelante.

Otro debate ha sido el de la soberanía o no de la Convención, que si somos honestos viene dándose luego del “acuerdo por la paz social y la nueva constitución”, ya que ahí se estipulaba y quedó firmado por figuras como Gabriel Boric junto a otras/os personajes del Frente Amplio y el conjunto de partidos del régimen, que este órgano redactor de la nueva carta magna no será soberano sino que respetaría lo estipulado en la constitución de Pinochet (“la soberanía reside en la Nación”). De hecho Piñera en su anuncio remarca esta posición diciendo que la convención no podrá “atribuirse el ejercicio de la soberanía ni asumir otras atribuciones que no le hayan sido expresamente conferidas”, así como tampoco gobernar ni legislar.

Pero este es un debate abierto dentro del mundo jurídico. Como publicamos en otro artículo: “Profesores como Eric Palma, así como una larga tradición de juristas que se remontan hasta la época de la ilustración, son muy claros en señalar que el poder constituyente no tiene un origen específico en una “norma jurídica” sino que es producto de fuerzas históricas concretas en pugna de cuyo enfrentamiento emana un poder constituyente para crear una institución jurídica que resuelva dicho enfrentamiento.
Sostiene el profesor Palma que: “ El intento del poder constituido de regular el fenómeno político del estallido social, factor desencadenante del actual proceso, es típico en todos los procesos que no configuran una revolución, pero que debilitan de modo suficiente al Congreso para que pierda toda legitimidad como poder de control del proceso constituyente.”

El desvío institucional y la fuerza de la movilización

Como decíamos, estamos a dos semanas de que comience la Convención, que como hemos publicado en decenas de artículos en La Izquierda Diario consideramos un desvío institucional a la rebelión popular iniciada en octubre que estuvo a punto de votar revolucionariamente a Piñera y al régimen de conjunto, pero que el pacto por la paz y la nueva constitución vino a ser la respuesta desesperada de reformistas (FA-exConcertación) y de la derecha. No dejaremos de recordar que fue un acuerdo entre políticos del régimen, con intereses involucrados en la mantención del Chile de los 30 años, y a espaldas del pueblo, mientras a quienes nos movilizábamos nos reprimían, torturaban e incluso asesinaban.

El argumento que da la derecha sobre la legitimación del acuerdo y sus reglas antidemocráticas es que con el plebiscito se validó el sistema impuesto, pero recordemos que el Apruebo representaba votar por terminar con la constitución de Pinochet. Y el triunfo de la CC fue en gran parte porque quienes votaron estaban en contra de que hubiese un 50% de diputados en el organismo. No se plebiscitaron las reglas impuestas a la Convención.

Quienes desde el principio dijimos que necesitábamos una asamblea constituyente libre y soberana hoy planteamos que con el resultado de las últimas elecciones donde las fuerzas que se reivindican de izquierda cuentan con el 50+1 de quórum, pueden decretar la soberanía de la Convención y, entre otras medidas liberar a las y los presos de la revuelta y del wallmapu. Esto claramente significará un enfrentamiento contra quienes ya salieron a tildar de ser un debate “bizantino” como Boric (se refiere a que no tiene sentido debatir entorno a esto), o quienes tildaron de ilegal (sectores de la concertación y de la derecha) la mera propuesta de no reconocer el acuerdo por la paz.

Es por esto que desde la agrupación anticapitalista y revolucionaria VENCER creemos que es elemental el desarrollar organismos de autoorganización en nuestros lugares de estudio y trabajo para organizarnos y movilizarnos en esta perspectiva. Siguiendo el ejemplo de la iniciativa de estudiantes de las facultades de Filosofía y humanidades, Ciencias Sociales y Derecho de la Universidad de Chile, quienes hemos levantado comisiones de movilizades por la libertad a lxs presxs políticxs de la revuelta y el Wallmapu. Y que la semana pasada colgamos dos lienzos fuera de Casa central con las consignas: "Por una Convención sin presxs políticxs de la revuelta y del Wallmapu" y "Fin a la impunidad del Estado. Juicio y castigo a los verdaderos criminales".

Desde esta comisiones podemos comenzar a desarrollar la articulación necesaria dentro de las universidades, y ligarlas a la lucha de otres estudiantes, trabajadores y territorios para luchar por nuestras demandas. Hoy uniéndonos para exigir la inmediata liberación de lxs presxs por luchar y organizar movilizaciones para conquistarlo, y con esa fuerza podremos proponernos nuevos objetivos.






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