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¡Abran paso a la primera línea!: Levantemos una agrupación combativa de las y los trabajadores de la salud

Somos trabajadoras y trabajadores de la salud pública y privada, de distintas regiones del país, de hospitales, clínicas y de atención primaria. Fuimos parte de la primera línea sanitaria en la revuelta, impulsando brigadas de salud y comités de emergencia para atender a las víctimas de la represión policial, hoy nos toca estar en primera línea frente a la pandemia. Presentamos nuestro programa y hacemos un llamado a todas las y los trabajadores combativos de la salud a levantar una agrupación común para pelear por nuestros derechos y por los del conjunto de la población.

Agrupación "Abran Paso"

Agrupación de trabajadoras y trabajadores de la salud

Martes 2 de junio | 18:31

¿Quiénes somos?

Somos trabajadoras y trabajadores de la salud pública y privada, y parte de la primera línea sanitaria en la revuelta, impulsando brigadas de salud y comités de emergencia para atender a las víctimas de la represión policial en distintas ciudades del país. Somos parte de quienes queremos terminar con los 30 años de transición pactada entre la derecha y la Ex Concertación que no sólo destruyó la salud pública, sino también la educación y el trabajo digno. Nos levantamos contra ese Chile que nos condenó a recibir pensiones de hambre en la vejez y a morir en las listas de espera en la enfermedad.

Hoy nos toca estar en primera línea frente a la pandemia, fenómeno social que no solo devela las falencias del actual sistema de salud, sino del sistema capitalista en general. Como trabajadoras y trabajadores de la salud somos testigos de la profundización de inequidades que la pandemia genera en la vida de las personas, y vemos día a día el efecto de las decisiones políticas que determinan quienes viven y a quienes se deja morir por falta de acceso a atención de salud oportuna y de calidad. Estas decisiones de carácter público no pueden seguir siendo tomadas por un grupo de empresarios que defienden el mercado de la salud pues lucran con las prestaciones asistenciales, y ya han demostrado que la salud de la población en su más amplio concepto, entendida más allá de la ausencia de la enfermedad, no es su objeto de interés una vez superados los discursos electorales.

Luchamos por una transformación en el sistema de salud en pos de una transformación social profunda e internacionalista: la salud debe ser un derecho universal y no un mercado de negocios. Para ello, sostenemos que el aumento del escuálido presupuesto de salud pública debe realizarse primeramente en base a impuestos a las grandes fortunas y a la integración de las clínicas privadas a la red pública. Necesitamos alcanzar un Sistema Único y Universal de Salud gestionado por las y los trabajadores de la salud y pobladores, que realice un adecuado manejo epidemiológico de los casos, que sea transparente en los datos, y que resguarde los cuidados de salud de las personas en forma equitativa e integral.

No permitiremos que la crisis económica de los empresarios la paguemos una vez más las/os trabajadores, ¡Hoy [email protected] de [email protected] sobra! Nos oponemos a las suspensiones laborales, al consecuente uso del seguro de cesantía y a retomar las actividades laborales en todas las áreas no esenciales. Para trabajadores de las áreas esenciales, exigimos medidas de protección laboral y sanitaria, salarios acordes al riesgo, y aumento de las contrataciones para evitar la sobreexplotación y extenuantes jornadas laborales.

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¿Por qué es necesaria una agrupación nacional de trabajadores de la salud?

La demanda por la salud digna ocupó el segundo lugar en las exigencias sociales de la revuelta del 18 de octubre, luego de las pensiones. Además, las largas listas de espera y el excesivo gasto del bolsillo para el 78% de los afiliado a Fonasa (Chile ocupa el tercer lugar en gasto de bolsillo de los países OCDE), junto con el aumento unilateral de los planes y la discriminación por sexo y pre-existencias para el 22% afiliado a Isapres, son algunos de los síntomas más sentidos por la población respecto al sistema de salud mixto público-privado que opera en Chile desde la Constitución de 1980 (Cadem, 2019). Actualmente, nuestro país invierte el 8% del PIB en salud, menor al 9,5% promedio de los países de la OCDE, carece del 145% del total de camas de hospitalización, y el sistema público atiende sólo con el 44% de las horas médicas a toda su población afiliada, reflejando así la profunda inequidad que enfrenta.

Sumado a lo anterior, el fenómeno social de la pandemia por COVID-19 ha dejado al descubierto la crudeza con la que el gobierno de Piñera ha profundizado la brecha entre el subsistema de salud público y privado, al realizar lujosas compras de hotelería en el sector oriente de Santiago y financiar prestaciones privadas utilizando recursos públicos. Asimismo, ha expuesto a las y los trabajadores de la salud pública y a sus familias a enfermar por no disponer de insumos y elementos de protección personal suficientes para atender en los distintos servicios asistenciales: consultorios, servicios de urgencias, unidades intensivas, etc.

La consecuente crisis socio-sanitaria ha movilizado a estudiantes, trabajadores y pobladores a organizarse para su abastecimiento básico, lograr el distanciamiento físico y para la fabricación de los elementos de protección personal mínimos para poder continuar trabajando sin contagiarse, eludiendo así, en la medida de lo posible, el riesgo de morir sentenciado por los empresarios que descartaron paralizar sus ganancias por la vida de las y los trabajadores.

Junto con ello, el Partido Comunista, que dirige importantes organizaciones sociales como la CUT, junto con sectores del Frente Amplio (particularmente Revolución Democrática) votaron recientemente a favor de la ley antiobrera que obliga a los trabajadores a financiar la crisis de sus propios bolsillos con su seguro de cesantía, el que paga sólo una parte de su sueldo y en forma decreciente, resguardando así la rentabilidad de grandes empresas transnacionales (Ley Nº21.227).

No es ésta la sociedad por la que luchamos, sino una donde se inviertan las prioridades, donde nuestras vidas estén al frente y no las ganancias de unos pocos. Sin sueldos y sin los elementos de protección necesaria para el conjunto de la población, los contagios aumentan: tanto el gobierno como los empresarios nos empujan a un sistema de salud pública al borde del colapso, situación que no solo vemos en nuestro país, si no que a nivel internacional.

Por otro lado, los Consultorios y Hospitales públicos son instituciones esenciales para enfrentar la pandemia, y sin embargo las y los trabajadores de la salud han carecido de una unidad nacional articuladora, que les permita organizarse, empoderarse e incidir en el sistema de salud en su conjunto, sobrediagnosticado y sobreintervenido desde hace 30 años por los gobiernos de la Ex Concertación y la derecha sin afectar nunca sus pilares estructurales. Esto es en parte fruto de una segregación histórica económica y de clase, como la ya mencionada división público-privada, que se asienta sobre una categorización vertical abismal entre las y los trabajadores: desde auxiliares subcontratadas que han superado la edad de jubilar, hasta médicos especialistas que reciben 10 veces su sueldo, dando paso a importantes abusos laborales y de género. Además de las inequidades salariales existen inequidades en la empleabilidad: en conjunto, las/los trabajadores de la salud constituimos el 5,4% del total de trabajadores del país, sin embargo, sólo un 50,3% tiene contrato laboral indefinido, con cotizaciones previsionales y de salud (Fundación Sol, 2018).

Las organizaciones sindicales, por su parte, a cambio de pequeñas cuotas de poder personales, no han buscado afectar el orden de las cosas, y muchas veces se han mostrado opuestas a la autoorganización de base de las y los trabajadores, que es la que debe abrir paso al análisis crítico para la construcción del sistema de salud y sociedad que anhelamos, especialmente frente a crisis como la actual pandemia.

Es por esto y por muchos otros motivos, que trabajadores de la salud de distintos lugares del país nos cansamos y decidimos unirnos: técnicos, auxiliares, administrativos y profesionales en una única fuerza que se proponga transformar esta realidad que hoy más que nunca amenaza la vida de las personas. Nos organizamos en una agrupación nacional de trabajadores de la salud para pelear por este programa en todos los sindicatos, federaciones y confederaciones, promoviendo las luchas transversales del conjunto de las y los trabajadores y luchas específicas en los distintos niveles asistenciales:

Insumos clínicos para protegernos y para atender ¡No seremos mártires de un sistema precarizado!

¿Quién decide cómo se distribuyen los insumos y EPP? Existen insumos pero la distribución se hace en base a criterios sin mayor fundamento científico, no podemos andar rogando que nos pasen los insumos, que sean las y los trabajadores quienes decidan como resguardar sus vida y su distribución.

Reconversión de la industria nacional hacia la producción de los elementos clave (insumos, medicamentos, equipos e investigaciones), disminuyendo así la cesantía.

Test masivos y seguimiento de casos

Testear masivamente a la población para así dirigir acciones de seguimiento y aislamiento físico de los casos sospechosos y confirmados, en base a criterios epidemiológicos.

Test cada 15 días para quienes trabajan en el área de la salud y test de salida para quienes hayan salido positivos y hayan finalizado los 14 días de cuarentena.

Contratos dignos en Hospitales y Cesfam ¡Que atender en la pandemia no implique más explotación laboral!

Contratos para las y los trabajadores de la salud.

Luchemos contra la sobreexplotación de los trabajadores de la salud, aumentando los contratos a personas cesantes para descongestionar los turnos, pues los honorarios por 3 meses no aseguran condiciones laborales mínimas.

Conversión histórica de los contratos a planta en un 100% (actualmente es un 50% en salud): acabar con la subcontratación, externalización y honorarios. Luchar por contratos de planta que protejan la seguridad social y promuevan el desarrollo personal, profesional y académico de todas y todos los trabajadores.

Reducir la segregación salarial y de género.

Acabar con los turnos extenuantes y la sobrecarga laboral.

Por un Sistema Único y Universal de Salud al servicio de las y los trabajadores, mujeres y el pueblo

Pongamos fin al traspaso de fondos públicos a los bolsillos privados: Exijamos transparencia en el uso de los recursos públicos para la pandemia: compra de prestaciones a privados, arriendo de hotelería para atender al sector oriente, etc.

Denunciemos y enfrentemos las reformas en contexto de crisis: Fonasa Plus, concesiones, etc.

Unificación del sistema de salud para acabar con el mercado de la salud: Luchemos por que sea un derecho universal. Necesitamos contar con los insumos, medicamentos, equipos, prestaciones y trabajadoras/es necesarios en un único sistema público de salud para satisfacer las demandas de salud de toda la población.

Sistema Único de Salud administrado por las/os trabajadores: Paso de las clínicas e Isapres a la red pública para conformación de un sistema unificado, gestionado por las/os trabajadores de la salud y pobladores.

Terminemos con el inescrupuloso negocio de la salud, del que se benefician cinco conglomerados empresariales.

¿Cómo hacerlo?

Te invitamos a luchar en común por este programa y a levantar una agrupación combativa de las y los trabajadores de la salud.

Comités de Trabajadores/as de la Salud en los Hospitales ¡No más burocracia sindical! ¡A organizarnos desde la base con [email protected] por servicio!

Las/os trabajadores necesitan una organización que permita tomar decisiones colectivas, democráticas y en unidad. Proponemos levantar en cada lugar de trabajo comités que estén conformados por trabajadores de los distintos estamentos y sindicatos: auxiliares, técnicos, administrativos y profesionales y abiertos a otros actores. Ejemplo de ello es el comité de Salud y Seguridad impulsado por las y los trabajadores del Hospital Barros Luco Trudeau y ue viene organizando ayuda obrera y popular tanto para los trabajadores de la primera línea, como para enfrentar el hambre que se vive en las poblaciones.

Unión de [email protected] trabajadores: enfrentando la subdivisión de gremios. ¡Por una organización unificada de trabajadores! Trabajadores y estudiantes de la salud [email protected]

Basta de divisionismos. Peleamos por organizaciones de trabajadores que unifiquen los distintos sectores de la salud, incluyendo a los trabajadores mas explotados: subcontratados, externalizados y honorarios, que integre a trabajadores de base y se disponga para la lucha, incluyendo también a trabajadoras/es jóvenes y estudiantes, pasantes y becarios del hospital, buscando aliarse con los consejos de usuarios.

Comités Territoriales de Salud en vinculación con la Atención Primaria. Nuestra lucha es por las y los trabajadores y el pueblo.

Peleamos por la autoorganización de las y los trabajadores y por el empoderamiento de los pobladores sobre la gestión de su salud. Los trabajadores de APS tenemos una estrecha relación con los territorios. Organicémonos junto a los pobladores y asambleas territoriales en comités territoriales de salud o apoyando a su creación, poniendo a disposición nuestras capacidades y conocimientos para el manejo de la pandemia.

¿Qué venimos haciendo?

Además de ubicarnos en primera línea de cuidados frente a la pandemia, venimos levantando el comité de Salud y Seguridad del Hospital Barros Luco junto a decenas de organizaciones, el Comité de Seguridad y Resguardo de Antofagasta e impulsando una fuerte campaña contra los despidos que se han producido en el Hospital de Antofagasta.

También estamos recepcionando las denuncias de distintos establecimientos de salud. ¡Envía tu denuncia!






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