Géneros y Sexualidades

UNIVERSIDAD DE CHILE

Acosos y crisis en Facultad de Filosofía y Humanidades

En el departamento de historia de la Universidad de Chile se desató una crisis debido a la revelación de casos de acoso contra estudiantes, donde se encuentra implicado el profesor y ex subdirector de dicho departamento, Fernando Ramírez, quien está sumariado.

Jorge Sanhueza

Concejero FECH

Sábado 2 de abril de 2016 | 14:35

El caso Ramírez

El año pasado se abrió un sumario administrativo contra el profesor Fernando Ramírez, del Departamento de Historia de la Universidad de Chile, quien es actualmente acusado de acoso contra una estudiante.

Dicho acontecimiento hizo que tuviera que cesar, en primer momento, sus funciones administrativas (el cargo de subdirector), sin embargo, en la medida que el tiempo transcurría el proceso tendió a estancarse. Esto obligó a los estudiantes a tener que movilizarse, generando organismos propios para el caso, como es el Comité de Ética, y hacer actividades como asambleas bi-estamentales con el estamento académico. Se pegaron carteles en la Facultad para que la comunidad se enterase del avance del caso ante el autoritarismo universitario y la falta de información, para lo cual se hicieron foros y otras actividades más.

Este lunes 28 se supo que Ramírez dictaría un curso junto con el director del departamento de carrera, Leonardo León, a pesar de que la Fiscal del caso dictaminó que el profesor se encontraba suspendido de sus actividades. En la primera sesión, a eso de las 18 horas, el profesor sumariado encontró no solo múltiples carteles en la sala denunciándolo a él y a Leonardo León por cómplice, sino también una turba de estudiantes que denunciaron su estadía en la universidad.

Ante esto, los estudiantes de la Facultad con la Coordinadora de Estudiantes de Historia a la cabeza, emanaron una declaración donde denuncian las múltiples irregularidades del proceso, los casos de autoritarismo universitario que de ahí emanaron y la rígida estructura que tiene hoy la Universidad de Chile. Anclado al último punto, denunciaron también la falta de regulación que existe respecto a las problemáticas de género en la misma casa de estudios. De toda esta estructura se desprendía que en la universidad se viene gestando una crisis y que el punto de fuga, en esta ocasión, fue el Departamento de la carrera de Historia.

La crisis del departamento de Historia

Hace tiempo que se viene comentando que hay una crisis en el mencionado departamento, debido a irregularidades administrativas y sospecha de otros profesores involucrados en casos de acoso sexual, entre otros elementos más. El caso de Ramírez vino a ser un catalizador de dicha crisis y gatilló que el día martes 29, el profesor Leonardo León presentara su carta de renuncia como director a María Eugenia Góngora, decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Tras estos acontecimientos se dio a conocer la renuncia de uno de los Consejeros de dicho departamento, el historiador Sergio Grez, esto debido a que, según su declaración, tenia "discrepancias fundamentales con el profesor León respecto de su tratamiento de la crisis que se ha venido desarrollando en nuestro departamento desde noviembre de 2015". El Consejo de Departamento quedó con solo dos personas a cargo: el profesor Pablo Artaza y la profesora Isabel Torres.

Por su parte, los estudiantes de historia llevaron a cabo una asamblea el día miércoles 30 con dos ejes a tratar. En primer lugar, respecto al caso de Fernando Ramírez y las irregularidades en torno a las medidas cautelares, manifestándose la voluntad de tomar las acciones necesarias para que estas se cumplan y estar atentos al dictamen final del caso, que debiese saberse este lunes 4 de abril. Existen aquí tres escenarios posibles: que no se tomen medidas para sancionar al acusado, que se le suspenda de sus actividades por cierta cantidad de tiempo, o que sea expulsado de la universidad.

En segundo lugar, los estudiantes manifestaron gran preocupación por la crisis que viene gestándose en el Departamento y la necesidad de que esta sea resuelta. Dejaron claro que esta solución no puede venir desde Rectoría a modo de "intervenir" el conflicto, expresándose la desconfianza hacia la autoridad. Por ende, formularon algunas propuestas concretas para ayudar a resolver esta crisis por parte de la comunidad universitaria dentro de las que destacan: participación dentro del Consejo de Departamento con delegados con voz y voto, que se incluya a los estudiantes en la elección del Director de Departamento, y una asamblea bi-estamental para tratar los diferentes asuntos que les atañen.

Una crisis que comienza a tomar nuevas dimensiones

El día de hoy, el Decanato de la Facultad realizó una declaración en respuesta a un artículo publicado en el diario The Clinic. En su discurso dio cuenta de una serie de elementos. En primer lugar, habló de la creación de "un grupo de trabajo experto en temas de género", cuando desde aquí se le planteó a la estudiante involucrada que no podía poner una Fiscal experta en temas de género, pues "atentaría contra la imparcialidad del caso". En segundo lugar, en la declaración dice "que casos como este constituyen una oportunidad para fortalecer los espacios de diálogo al interior de nuestra comunidad, que siempre ha estado abierta a la confrontación de visiones entre los distintos estamentos". Sin embargo, la misma Decana el año pasado impidió que se pudiesen realizar actividades triestamentales, ya que no fue capaz de liberar los horarios a los funcionarios y funcionarias, a pesar de que ella misma lo había prometido. Al parecer, existe una gran incongruencia entre lo que dice la Decana y lo que realmente hace.

Esta situación de autoritarismo no sólo está pasando en la Facultad de Filosofía y Humanidades, sino que también se está viviendo en otras facultades, como la de Derecho, en la cual se han expulsado a diversos estudiantes sin mayor justificación.

Por su parte, los estudiantes de danza se encuentran movilizados por la falta de salas para poder tener clases y por la precarización de la infraestructura de su Facultad. Se suman a esto la serie de conflictos locales en otros lugares de la universidad que quedaron sin solución tras la movilización de los estudiantes el año pasado.

Mientras los estudiantes exigen soluciones, las autoridades hacen oídos sordos, entregan mesas de diálogo estériles o simplemente buscan lavar su imagen. A nivel nacional, muchos estudiantes, como en la Universidad de Valparaíso, vienen planteando la necesidad de poder escoger a sus autoridades en conjunto con los funcionarios. Sin embargo, ante los problemas planteados parece necesario que se avance un paso más para que los tres estamentos sean realmente parte del Gobierno Universitario.






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