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CRISIS SALUD PÚBLICA

Agobio y precariedad: Con hervidores trabajadores del Hospital Barros Luco calientan agua para asear a los pacientes

Se bañan con agua fría en pleno invierno después de turnos de 24 horas, no tienen derecho a feriados legales, descanso compensatorio o días administrativos; trabajan con camillas malas y con hervidores han tenido que calentar agua para asear a sus pacientes. Las y los trabajadores del Hospital Barros Luco ya no dan más.

Viernes 11 de junio

Las y los trabajadores del Hospital Barros Luco Trudeau se movilizaron en una nueva jornada por mejores condiciones de trabajo. Se encuentran en paro desde el lunes pasado y han revalidado la movilización diariamente por el derecho a vacaciones que se encontraba suspendido, al igual que los permisos administrativos y otros permisos especiales que eran otorgados a los trabajadores por encontrarse con enfermedades base. Es difícil, si no imposible con algunas de esas enfermedades base, trabajar al interior del hospital aún más en pandemia; todo esto fue motor de la lucha actual en el marco de un manejo de la pandemia que ha derivado en una crisis sanitaria histórica develando una vez más que el modelo mercantil de la salud es incapaz de responder a las necesidades del conjunto de la población, especialmente del pueblo trabajador.

Se organizaron los trabajadores con una comisión de comunicaciones, con una banda para darle fuerza a sus gritos, pintaron lienzos en los que se leía “Piñera y Castiglione son abusadores”, “no más funcionarios de primera y de segunda”, “más reemplazos”, “Fuera directora” “No más abusos, no somos robots”.

El problema del agobio al interior del hospital se expresa en que las camas complejizadas también requieren un equipo más numeroso, pero eso no está ocurriendo, lo que genera más trabajo y más agobio. Un trabajador comenta a La Izquierda Diario que “hemos tenido el problema de que donde había una cama, ahora tenemos dos camillas, donde nos complejizaron las camas con el mismo personal, nos vamos rotando, no está llegando más personal para hacer frente a este incremento de camas y eso es grave porque nos estamos sobreexplotando, esto es injusto, no es una forma digna de vivir, nos lavan el cerebro de que somos los grandes héroes de la primera línea, pero nosotros también somos personas, no somos de acero, también nos infectamos, entonces ¿qué están esperando? Que los funcionarios de la salud sigan falleciendo, que los funcionarios de la salud no tengamos ni voz ni voto.”

Más de un año las y los trabajadores han atendido interrumpidamente a la población, generando situaciones de estrés en la mayoría de las y los trabajadores.

Brisa Gálvez, dirigenta de las y los trabajadores de la salud, denuncia que “hemos tenido comunicaciones toda la semana con la dirección del hospital y con el servicio metropolitano sur, hemos exigido derecho a feriados legales, permisos administrativos y descanso compensatorio, pero esta fue la gota que rebalsó el vaso, nos han dado testimonios de un sin número de situaciones que han estado pasando, no es posible que se estén bañando con agua helada después de turnos de 24 horas, eso está denunciado desde enero del 2020 y hasta ahora no han arreglado el problema.(…)”.

Hasta ahora la dirección del hospital ha accedido a las demandas relacionadas al descanso necesario de las y los trabajadores pero quedan pendientes un sinnúmero de situaciones que atentan contra la dignidad de los trabajadores.

Trabajadores de ambulancias, quienes por sus bajísimos sueldos se ven empujados a realizar horas extras, comentaron a La Izquierda Diario que “hemos tenido que comprar implementos nosotros, de nuestros bolsillos para poder reparar las camillas, desde el hospital no nos dan solución. (…) nos quieren quitar las horas extra contratando ambulancias particulares y eso significa quedarnos sin turnos extra. Queremos soluciones ya, no puede ser que arrendar ambulancias privadas salga más barato que arreglar una camilla. Ya llevamos un año en pandemia nosotros, trabajando con la misma gente, sacándonos la cresta con turnos de 24 horas y al otro día tenemos que seguir trabajando hasta las 14 de la tarde y encontramos injusto que todo nuestro esfuerzo lo reemplacen por una ambulancia particular. Ya nos aburrimos”.

Hasta ahora la dirección del hospital prefiere privatizar servicios a implementar mejoras en la infraestructura del hospital.

Un trabajador a reemplazo denunció que “llevo un año de reemplazo y esta es la gota que rebalsó el vaso, hemos estado durante mucho tiempo peleando por que se mejoren nuestros medios de trabajo, camillas y ambulancias, esta semana tuvimos que sufrir la caída de dos o tres pacientes, solución no hemos tenido, decidimos adherir a un paro hasta que se nos de solución a nuestras peticiones. Nosotros queremos dar un buen servicio, nos la hemos jugado en un 100% por que nos gusta nuestro trabajo.”

Desde cirugía trabajadoras denuncian que han tenido que hervir agua para poder bañar a los pacientes en los aseos matinales: “es inhumano”.

El ánimo de las y los trabajadores del hospital es llegar hasta las últimas consecuencias. Uno de ellos plantea que “han sacado correos diciendo que entienden cuál es nuestra postura, pero dan migajas y no estamos para migajas, nosotros estamos para que todo se solucione de manera concreta, no estamos para que hoy nos movilicemos y nos entreguen una cosa, si después vamos a tener que seguir movilizándonos. Eso tampoco es justo para los pacientes, no es justo que nosotros nos estemos movilizando una, dos, tres, cuatro veces, no, porque necesitamos que las cosas se solucionen ahora.”

La labor de Gisella Castiglione está profundamente cuestionada, pues bajo su gestión también tuvo lugar el corte de luz en medio de una cirugía, debiendo operar a la luz de celulares, y una importante denuncia al inicio de la pandemia porque no entregaban las EPP mínimas a los funcionarios para protegerse de los contagios lo que hizo que también se movilizaran en esa ocasión.

Además, por parte de los trabajadores se apunta y responsabiliza también al gobierno de Piñera, el cual basado en una mesa covid que resultó ser totalmente falseada con nombres que jamás tuvieron reunión alguna, ha llevado adelante decisiones nefastas como la vuelta a clases o el reciente pase verde que ha terminado con un nuevo retroceso de fase en diversas comunas, y cuyo trato hacia los trabajadores de la Salud no ha pasado de ofrecer nada más que aplausos mientras le entregó cuantiosos bonos a fuerzas armadas y policiales.

En este sentido, Álvaro Pérez, profesor que ha solidarizado con la lucha de las y los trabajadores de la salud y parte de la Coordinadora de San Miguel que agrupa a diferentes organizaciones de trabajadores y territoriales de la comuna, plantea que “es necesario luchar por un nuevo sistema único de salud, público, de carácter nacional sin subsidio a los privados, es urgente un plan de emergencia para enfrentar la crisis, acabar con el agobio de las y los trabajadores de la salud y de otros sectores financiando integralmente los hospitales y las necesidades que se presentan y que exigen las y los trabajadores.”

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