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Red Internacional

Elecciones 2021.“Al final igual se van a vender”: ¿Se puede hacer política honestamente, con un programa revolucionario y anticapitalista?

Este sentido común, sabemos que existe con justa razón, pues durante todos los años posteriores a la dictadura militar, han sido muchos los dirigentes políticos que terminan llenándose los bolsillos en el congreso después de haber dicho “representar las demandas del pueblo”. Pero, ¿es posible diferenciarse?

Martes 12 de octubre | 02:29

En época de elecciones parlamentarias, es inevitable que quienes salimos a la calle a hacer política, a volantear y discutir con las personas sobre ideas políticas, nos encontremos con comentarios como “todos los políticos se venden” o que “después cuando salen electos se olvidan de todos y se llenan los bolsillos”.

Y es que ese sentido común, sabemos que existe con justa razón, pues durante todos los años posteriores a la dictadura militar, han sido muchos los dirigentes políticos que terminan llenándose los bolsillos en el congreso después de haber dicho “representar las demandas del pueblo”. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Es posible hacer política honestamente, de manera revolucionaria y consecuente?

Viajé con un grupo de compañeros y compañeras desde Santiago a Antofagasta, lidiando de todas maneras con el estudio y el trabajo de manera online, pero con la intención de venir a colaborar en la campaña de mi partido, el PTR, para levantar una alternativa revolucionaria y con un programa anticapitalista que se proponga acabar con el Chile heredado de la dictadura, Uno de los objetivos de la campaña es conseguir un cupo en el parlamento, con la voz de un obrero del norte, el dirigente Lester Calderón.

Aquí nos encontramos con los distintos comentarios, los que posiblemente recorran el país entero, “al final igual se van a vender”, me dijeron en la feria. Luego nos dimos cuenta que a todos nos decían lo mismo. ¿Por qué?

Sabemos que los políticos van al parlamento y prácticamente se forran en plata, viven con sueldos de gerentes, alejados de toda la realidad de la clase trabajadora. Por eso que desde todas nuestras listas a nivel nacional, nuestros candidatos firmaron ante notario que en caso de salir electos, seguirían cobrando lo mismo que en sus trabajos, o un sueldo igual al de un profesor o una profesora, lo mismo que hacen nuestros compañeros diputados en Argentina por el PTS. La razón de esto es que queremos acabar con esa casta de políticos privilegiados, que no tienen nada que ver con la realidad de las grandes mayorías.

Hay que partir de la base que los partidos que dicen ser de izquierda y representar las voces del pueblo, como lo son el Partido Comunista y el Frente Amplio, no hacen esto, es decir, no son para nada consecuente con lo que dicen.

Por otro lado, durante estos días, donde nos ha tocado viajar a Calama a convencer a personas sobre nuestra candidatura obrera y nuestro programa anticapitalista y caminar kilómetros bajo el sofocante sol del desierto, no pude evitar reflexionar cual es el por qué de este descontento, pero intentando buscarle una razón más profunda. Y entre mis cavilaciones, encontré una respuesta que me convenció.

Antes del golpe militar, durante el período de la Unidad Popular, habían organizaciones revolucionarias, que si bien no lograron dirigir a las masas a una revolución, si hacían política honestamente. A esto se le suma toda la vanguardia obrera y juvenil organizada en los Cordones Industriales, que veían honestamente la construcción de una sociedad mejor, que supere a la sociedad capitalista, que ponga al centro la vida de todas y todos y en la que sean las y los trabajadores quienes tomen las decisiones.

Bueno, a la gran mayoría de esas organizaciones y de esa vanguardia se les fue la vida, asesinados por la dictadura fascista que desorganizó lo mejor del movimiento obrero, los partidos y los sindicatos, para implementar consigo un sistema capitalista neoliberal irracional que no ha hecho más que precarizar nuestras vidas, lanzarnos a la miseria, a la esclavitud asalariada, robándose nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestro tiempo para enriquecer a un puñado de empresarios y destruir el medioambiente.

Terminada la dictadura e instaurado el sistema de los empresarios, ¿qué nos quedó? Solo nos quedaron políticos que pactaron esta democracia en la medida de lo posible y partidos políticos con estrategias reformistas, que buscan por medio del diálogo y los acuerdos con la burguesía y sus partidos, una salida favorable para el pueblo y la clase trabajadora. ¡Por eso nos dicen que nos venderemos igual que Camila Vallejo y Gabriel Boric! Porque estos dirigentes y sus partidos tienen programas reformistas que no buscan acabar con el capitalismo, sino que “volverlo más amable”, sin confianza en la movilización y la organización, sino que solamente usándola para presionar en el parlamento.

Los trotskistas del Partido de Trabajadores Revolucionarios no llevamos candidaturas al parlamento burgués ni para apenarnos a los asientos, ni porque creamos que es la única manera con la que podemos conquistar todas nuestras demandas y reivindicaciones, sino que para llevar una voz de la clase trabajadora que sea escuchada por miles de trabajadores, estudiantes, mujeres y pobladores para fortalecer la organización de nuestra clase y hacerle frente a los partidos políticos de los 30 años y a los empresarios que los financian.

Si, tuvimos una gran derrota histórica debido a la dictadura, pero ya han pasado décadas y hubo una rebelión que demostró que con la unidad de la clase trabajadora, los estudiantes y el pueblo, podemos darlo vuelta todo, con un Paro Nacional el 12 de noviembre de 2019 que demostró que son las y los obreros los que manejan las palancas de la economía y que si paralizan pueden poner entre las cuerdas al Estado y sus instituciones.

Pero para no quedarnos en eso, en la espontaneidad de una revuelta desorganizada donde la burocracia sindical logró desviar la movilización a una convención trucha, debemos superar la derrota, pararnos y levantar una organización revolucionaria, anticapitalista e internacionalista que tome cada batalla de la realidad como una escuela de guerra para educar a la clase obrera y la juventud con el camino de la movilización, que tenga la perspectiva de una sociedad socialista donde gobiernen las y los trabajadores, para que se repartan las horas de trabajo entre todas las personas para que todos trabajemos, pero trabajemos menos; donde podamos dedicar tiempo al arte, la cultura, el deporte, la ciencia, etc.

Pero eso no llegará solo ni de la nada, pues como decía el revolucionario ruso Lenin, “es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y realizar escrupulosamente nuestra fantasía”. Eso es lo que queremos hacer con mis compañeros y compañeras del PTR y la razón por la que militamos, por la que estamos presentes en cada momento de la lucha de clases y levantamos candidaturas en las elecciones en momentos de reflujo.




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