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[Apuntes iniciales para un debate] Programa de gobierno de Jadue: ¿Propuestas progresivas a la medida del Estado capitalista?

Octavia Hernandez

Eton

[Apuntes iniciales para un debate] Programa de gobierno de Jadue: ¿Propuestas progresivas a la medida del Estado capitalista?

Octavia Hernandez

Eton

En el siguiente artículo se intentan desarrollar puntos para seguir el debate en torno a la propuesta de Jadue y su programa actual de gobierno. Es un escrito que representa las opiniones de los autores en torno a este aspecto.

América Latina ha vivido un contexto de revueltas durante los últimos años, que ha puesto a la lucha de clases al centro de la región, lo cual ha traído consigo nuevas ilusiones y subjetividades en sectores importantes de la población. Esto también se expresa en Chile con un proceso revolucionario en torno a este debate, y analizando la actual coyuntura en un escenario abierto, en el que se ha cuestionado el régimen de "los 30 años".

Y es que las diversas movilizaciones y revueltas que han sido protagonizadas en América Latina, abrieron una serie de demandas bastante sentidas, lo que fue reconfigurando el mapa político de la zona, observándose dos focos centrales de rebelión en el año 2019. El primero, la revuelta en Ecuador contra los planes ajustadores de Lenin Moreno, y la resistencia contra el golpe en Bolivia, y el segundo, con la rebelión chilena, que instaló en el conjunto de la población, la consigna “no son 30 pesos, son 30 años”, como una denuncia a toda la herencia de la dictadura que ha mantenido a miles en la miseria y endeudados, y a quienes se le han negado históricamente los derechos sociales.

Seguidamente, el año 2020, comenzó con las protestas contra el racismo en EE.UU, debido al asesinato de George Floyd, donde sectores de la juventud plantearon la necesidad de abolir de la policía. Y posteriormente, durante este año se desató la rebelión en Perú contra la crisis política del régimen, seguido del levantamiento en Colombia, contra el plan de reformas tributarias de Duque, que buscaba descargar la crisis económica sobre los hombros del pueblo trabajador.

Y es precisamente este contexto revueltista en el caso chileno, el que trajo consigo mayores ilusiones, a la vez que también aumentó las exigencias de derechos o demandas que son también muy sentidas por amplios sectores de la población. La revuelta de Octubre llegó a impugnar el proyecto neoliberal de los 30 años, “corriéndose” hacia la izquierda la subjetividad de cientos de miles, exigiendo mayores demandas y derechos sociales, que con un sello de desconfianza hacia los partidos de los 30 años, también “despertaron” a la acción, enfrentándose a la represión brutal de las "fuerzas del orden" como militares y Carabineros. Aunque también haciéndose presente un desvío de la masividad y fuerza en las calles, que terminó finalmente en el denominado "el acuerdo por la paz", firmado por el conjunto de los partidos de la derecha, y partidos de la "Oposición", incluido sectores del Frente Amplio.

En el caso de las pasadas elecciones de la convención constitucional, estas vinieron a mostrar la debacle de la hegemonía de los partidos de los 30 años, pero un fortalecimiento de las variantes independientes como lo mostró el fenómeno de la lista del pueblo, también de la izquierda reformista o neorreformista, como es el caso del Frente Amplio (FA), y el Partido Comunista (PC).Y es principalmente una de sus figuras, el actual alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien hoy se encuentra instalado tanto en las encuestas como en la superestructura política, como la principal carta presidencial, incluso sobre cualquier figura de la ex Concertación, y con un programa político de 209 páginas presentado esta semana, con el cual intentaremos debatir en algunos de sus aspectos que nos parecen centrales.

Jadue y algunas propuestas de su programa de cara al Chile neoliberal

Ya en diversos medios de comunicación se ha presentado públicamente el programa de gobierno de Daniel Jadue, quien irá a primarias conjuntas con Gabriel Boric, buscando definir el candidato presidencial entre el PC y el Frente Amplio. Un “programa de gobierno” que presenta una serie de puntos que dialogan con las demandas que han venido siendo proclamadas durante los últimos años, por amplios sectores de masas.

Algunos de estas propuestas en las que más se han hecho hincapié son:

El fin a las AFP, ya que “se termina con la cotización obligatoria a las AFP y con las cuentas individuales dentro del sistema de pensiones”.

El fin del Crédito con Aval del Estado CAE, por un sistema de financiamiento transitorio que apunte a la condonación de la deuda, y la gratuidad.

Reducción del horario laboral a 40 horas semanales, y “seguir disminuyendo la jornada laboral hasta el estándar de 36 horas semanales”, hacia el término de su gobierno.

Legalizar la interrupción del embarazo, reconociendo que el aborto hasta las 14 semanas de gestación.

Legalización de la Cannabis, “tanto para el uso medicinal como para el uso adulto; el cultivo personal, los cultivos colectivos y el expendio controlado.”

Sin duda estos son aspectos progresivos en un Chile neoliberal, en el que históricamente se han negado derechos sociales más básicos, aunque claro está, sin desconocer que otros puntos de su programa son bastante bastante tibios e insuficientes, como es el impuesto al royalty minero del 10%, y una mayor tributación por parte de los “super ricos”, con los que no han faltado los guiños hacia un sector del empresariado, como una suerte de paños fríos por parte del precandidato presidencial.

La reacción de la derecha y las garantías constitucionales

Sin embargo, la sola presentación de estas propuestas, ya ha desatado –como contraparte- la campaña del terror por parte de la derecha chilena, con declaraciones delirantes como las del ultraderechista José Antonio Kast, quien se refirió al programa de Jadue como “panfleto comunista”, Mario Desbordes, sentenciado “pan para hoy, hambre para mañana”, o la mismísima Marcela Cubillos, quien refirió “Deberían haber incorporado las direcciones de sus casas”, frente al eje de derecho a la vivienda por parte del precandidato del PC, que cuestionaría la propiedad privada.

Pero lo contradictorio es que estos aspectos progresivos que ha presentado en estas propuestas, se plantean dentro de un marco de estabilidad política del régimen y asegurando incluso que con este programa no vendrán olas nacionalizadoras o estatizadoras, para así dejar más tranquila a la derecha y sectores del empresariado.

Ya un tema que fue bastante bullado durante la semana, fue la declaración de Jadue en que señala que de ser presidente, exigiría un “estatuto de garantías constitucionales a la Democracia Cristina y Fuerzas militares”, aludiendo claramente al golpe de Estado de 1973 ¿Un pronunciamiento de fuerzas políticas como la DC que han sido clave en el mantenimiento y fortalecimiento de la herencia de la dictadura estos 30 años?

De igual modo puede notarse su posicionamiento contradictorio, en su actual posición respecto a la convención constitucional, en donde en Noviembre del 2019 se mostraron “anti acuerdo por la paz”, pero ahora en las propias palabras de Jadue, el PC espera que el proceso se lleve adelante de la manera más tranquila posible y dentro de los canales institucionales, es decir sin molestar al actual régimen político, aún existiendo presas y presos políticos, privados de su libertad.

¿Entonces para qué estas garantías constitucionales, si es que su programa está dentro de los marcos de un régimen estable y de gobernabilidad política, y con una Convención Constitucional en curso, a la que apuesta no tenga sobresaltos?

Claramente es esta la trampa en el discurso de Jadue, entre el cumplimiento de demandas democráticas y transversales en materia de derechos sociales por una parte, pero de tibieza y conciliación cuando de lo que se trata es de enfrentar al empresariado nacional, por otro.

¿Qué hay detrás del programa de gobierno de Jadue?

Sin duda la actual propuesta toma una serie de demandas sentidas por el pueblo trabajador, y que han sido negadas durante estos 30 años de administración de la dictadura por los partidos de la derecha y la ex Concertación, aunque sin dejar de lado los aspectos mínimos, que incluso se encuentran consagrados por la OCDE, como es un mayor impuesto a los super ricos.

Pero incluso en este nivel de demandas democráticas y transversales ¿Podrán conseguirse en un clima de estabilidad política, con una crisis sanitaria que sigue en curso, y ad portas de una Convención Constitucional?

Como señalamos anteriormente, el programa presidencial de Jadue, habla de mayores impuestos a las grandes fortunas del país, junto con una nueva reforma tributaria que buscaría mayores impuestos a la renta, avanzar en el royalty minero de un 10% (impuesto), y desmarcándose de un perfil "estatizador" y "nacionalizador", sino "poniendo la frontera en la responsabilidad del Estado", ya que en palabras del mismo alcalde de Recoleta "no está por tensionar el sistema". Es decir, llevar a cabo su programa, por medio de la administración del Estado capitalista chileno actual.

Sin embargo, en el fondo, incluso frente a las propuestas más elementales que plantea Jadue y el PC, los acuerdos y guiños de gobernabilidad hacia el empresariado, sin tensiones ni fricciones, son una mera ilusión. Y por el contrario, lo que se ha evidenciado durante los últimos meses, es que para que el pueblo trabajador pueda imponer sus demandas, sólo es posible por medio de la organización y la movilización del conjunto de la clase trabajadora.

Lecciones y batallas de las y los trabajadores por la conquista de sus derechos

Ejemplos hay, como el caso del paro portuario en medio de la discusión del tercer retiro, ya que, para nadie es una novedad que la pandemia ha venido a precarizar aún más la vida de millones y a tener en la incertidumbre a cientos de familias. La realidad ha demostrado que las demandas se consiguen no por medio de acuerdos en las alturas, sino que por medio de la movilización y organización. Es por esto que ha sido criminal el actuar del propio Partido Comunista al interior de la CUT, donde han hecho llamados a movilizaciones rutinarias, manteniendo de facto una tregua con el gobierno desde Noviembre del año 2019.

Actualmente quienes nos han ido mostrando el camino son precisamente las y los trabajadores de la primera línea de la salud, quienes han recibido todo el peso de la pandemia, mientras el gobierno continúa con la estrategia de cuarentenas dinámicas, con poca trazabilidad que mantienen las UCI colapsadas. Esta semana que pasó, las y los trabajadores del Hospital Barros Luco se movilizaron fuertemente contra los ataques del gobierno y por el derecho a tener descansos, que es una medida mínima para cualquier trabajador, sobre todos quienes hoy se encuentran en la primera línea. El Partido Comunista dirigiendo los principales gremios de la salud, no se hizo parte activa de esta lucha, mostrando así una vez más que no están dispuestos a entrar en este terreno, y en pequeño dejar en claro la tregua que han mantenido.

¿Y es que acaso puede haber un atajo a la lucha de clases en la conquista por nuestras demandas? ¿Es acaso posible conseguirlas al mismo tiempo que se administra este Estado al servicio del gran empresariado? Tal parece que la misma realidad nos ha mostrado su imposibilidad.


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Octavia Hernandez

Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía Ex-Pedagógico.
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Ex-Pedagógico.

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