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SEMANARIO

Apuntes para un balance: Cómo triunfó la huelga de las trabajadoras de Siglo XXI

Néstor Vera

Lester Calderón

Karla Peralta Díaz

Nathaly F. Torres

Apuntes para un balance: Cómo triunfó la huelga de las trabajadoras de Siglo XXI

Néstor Vera

Lester Calderón

Karla Peralta Díaz

Nathaly F. Torres

En el siguiente artículo realizamos un balance de lo que fue la huelga de las valientes trabajadoras del sindicato Siglo XXI, donde con fortaleza y audacia lograron doblarle la mano a una multinacional como Sacyr, que ha amasado su fortuna precarizando la vida de miles de trabajadores alrededor del globo. Dedicamos estas líneas a las mujeres trabajadoras que han sido el rostro de la precarización laboral en este país y esperamos que estas le sirvan a todos y todas quienes se disponen a luchar, porque luchar ¡Sí sirve!

Un año de intransigencia patronal y resistencia obrera en Antofagasta

En un momento de plena recuperación económica, en donde las principales empresas han obtenido utilidades históricas durante los dos últimos años de pandemia -ejemplo de esto son las ganancias que obtuvieron empresas como Sacyr que percibió utilidades por 3.900 millones de pesos el año 2020 y Albemarle que percibió 3.150 millones de dólares en el año 2020, que encararon procesos de negociaciones colectivas-, contraponiendose al hecho de que los salarios se han mantenido en niveles miserables, se configura un escenario que ha estimulado huelgas prolongadas donde las y los trabajadores han sostenido acciones de resistencia frente a la intransigencia patronal. En este sentido, los conflictos obreros en Albemarle (Mina de Litio, Salar de Atacama), Mantos de la Luna (Mina de cobre, Tocopilla) y Siglo XXI (Hospital de Antofagasta) son casos testigos, a este último conflictos dedicaremos este balance público.

Las y los huelguistas del sindicato siglo XXI reclamaban lo esencial: un sueldo digno, un lugar dónde comer. Las y los trabajadores de la primera línea, que han puesto el pecho por todos nosotros y han sido los verdaderos luchadores contra la pandemia, no pueden ser denigrados de esa forma. La primera semana de la huelga la dirección del Hospital Regional se situó como cómplice de estos abusos. Pero esto es la expresión brutal de un problema de fondo. Un problema estructural de cómo gobiernan este país. Dicen que la empresa privada es más eficiente, que por eso hay que externalizar y concesionar. Supuestamente, si ganan ellos, todos ganamos. Pero, claramente, esto es un engaño. Es exactamente lo contrario: estas empresas viven a costa del Estado y los bajos sueldos, mientras que ofrecen un servicio totalmente deficiente.

Concesiones y el negocio de la salud

Esta es una más de las herencias de estos 30 años por el cual nos levantamos en octubre del 2019. Y los responsables políticos tienen nombre y apellidos y son los gobiernos de la ex Concertación y Nueva Mayoría. Las concesiones hospitalarias fueron propuestas por el gobierno de Ricardo Lagos, mediante la Ley de Concesiones de Obras Públicas. Luego Michelle Bachellet favoreció, antes de su salida presidencial, este camino perfeccionando el marco jurídico con las modificaciones a la Ley de Concesiones del año 2010.

Quienes la impulsan, argumentan que esta permite enfrentar el problema del déficit de infraestructura pública y postergar los pagos tres o cuatro años después de la licitación, lo que permitiría superar la presunta ineficiencia de la administración pública.

La verdad es todo lo contrario. Estudios internacionales no demuestran una mejoría en la calidad de atención producto de las concesiones (estudio de Dr. Vivienne Bachelet, el año 2014). Además, según la experiencia de los primeros hospitales concesionados en Chile (Hospital de La Florida y Maipú), al final del proceso el Estado deberá pagar un 27% más de lo que cuestan los hospitales. Por si fuera poco, los empresarios aumentan sus ganancias por medio de la precarización laboral, con el subcontrato, bajos sueldos y sobrecarga laboral. Los recursos con los que se le paga a las concesionarias provienen directamente del Estado, es decir, nos meten la mano al bolsillo a todos y todas para entregarla en bandeja a los empresarios de la salud, negocio redondo, pero para ellos.

Los políticos de la ex Concertación y la derecha implementaron un modelo que no beneficia a la salud pública, sino que solo formó un nuevo negocio millonario a costa de los fondos públicos y de la precarización de sus trabajadores. Uno de estos beneficiados es el grupo Sacyr, que por medio de la Concesionaria Siglo XXI- que en 2020 reportó utilidades por $3.918 millones-, y sus múltiples empresas “independientes” (que funcionan bajo el irregular modelo del multi-rut, es decir están relacionadas al mismo grupo empresarial) se han hecho millonarios con la salud de toda la población que se atiende en el Hospital Regional de Antofagasta. Pero lejos de entregar un “servicio de primera calidad” han decidido profundizar el negocio, abaratando costos vía la precarización de cientos de trabajadores, pero, además, con un deficiente servicio de infraestructura que se traduce en que el principal Hospital de la segunda región se llueva, tenga fugas de gas o cortes de luz que han puesto en real peligro a funcionarios y usuarios del mismo Hospital. Esto ha sido denunciado por todos los gremios de profesionales y funcionarios/as del recinto médico, como el Colmed, que presentó una carta al Ministerio de Obras Públicas, para que se fiscalice a la Concesionaria y las diversas irregularidades que comete.

Por eso creemos que no debe seguir existiendo el modelo de concesiones. Esto implica quitar la concesión al grupo Sacyr, sin pagar ninguna indemnización, que todos sus trabajadores pasen a ser de planta contratados por el Estado, y que la administración del hospital sea gestionada en forma democrática por sus trabajadores y usuarios.

El nuevo rostro de la clase obrera: mujer y migrante

El sindicato N°1 de Siglo XXI es uno de los 2 sindicatos dentro de la empresa y el que mayor cantidad de trabajadores tiene agrupados con un total de 206 sindicalizados, que trabajan en las áreas de aseo, lavandería, mantención y residuos del Hospital Regional de Antofagasta. La mayoría de sus afiliadas son mujeres, migrantes y muchas de edad avanzada, que debido a las precarias condiciones laborales, un importante porcentaje debe vivir en tomas. Son la cara visible de la precarización laboral, los sectores que históricamente han sido más golpeados por patronales, con pésimas condiciones laborales y de vida, por ejemplo no cuentan con casino por lo cual deben comer en la calle o pasillos del hospital. No solo los cruza la explotación laboral y su precarización, sino que también la opresión patriarcal, xenófoba y racista, es el nuevo rostro de la clase obrera moderna.

En estas condiciones subyace su característica explosiva al momento de luchar. Las trabajadoras de Siglo XXI han sido un sector que ha salido a luchar desde el inicio de la pandemia. En esos primeros meses de pandemia durante el 2020, frente a un gobierno sin una estrategia sanitaria y los empresarios exponiendo la salud de miles de trabajadores para mantener sus ganancias, las trabajadoras de Siglo XXI paralizaron exigiendo mejores condiciones laborales, especialmente tener Equipos de Protección Personal adecuados para el trabajo en pandemia, la contratación indefinida de todos quienes se encontraban a plazo fijo y el reconocimiento de la Comisión de Higiene y Seguridad (formada por delegados de cada sector), una lucha que en menos de 1 dia logro que tanto el hospital como la empresa cediera a todas sus demandas, y es que se afectó todo el funcionamiento del hospital demostrando que sin aseo no hay salud.

Luego tuvieron que enfrentar el despido de uno de sus delegados sindicales que en base a la movilización y un proceso judicial lograron reincorporar por tratarse de una clara práctica antisindical. Y recientemente tuvieron que movilizarse para ser considerados como prioridad en las vacunaciones al interior del hospital, luego que fueran expulsados de las filas de vacunación por ser trabajadores subcontratados.

Han sido, sin duda, un ejemplo de lucha contra el trabajo precario, buscando formas de organización democráticas y con acciones de lucha que no se ven habitualmente en el sector de salud, donde el peso de las direcciones gremiales y sus métodos burocráticos bloquean el desarrollo de estas tendencias.

¡Sin aseo no hay salud! Cronología de una huelga triunfante

Las negociaciones colectivas, son muchas veces, instancias muy esperadas por los trabajadores, ya que son una oportunidad para mejorar las condiciones laborales y salariales de los mismos. Sin embargo, cuando avanzan a enfrentar a los trabajadores y empresarios en una lucha abierta por sus derechos, se pueden transformar en una importante escuela, es por esto que los socialistas vemos en cada huelga una oportunidad para que trabajadores y trabajadoras experimenten, en palabras de Lenin, una “escuela de guerra”, donde se vuelvan más conscientes de su condiciones y les permita aprender a emprender la guerra contra los enemigos de la clase obrera y el pueblo. Aquí el relato de cómo las valientes trabajadoras de Siglo XXI emprendieron una enorme batalla y salieron triunfantes.

Los días previos

El día 19 de agosto las trabajadoras de Siglo XXI presentaron su contrato colectivo, éste se construyó en base a asambleas deliberativas donde decenas de compañeras y compañeros volcaron sus necesidades en base la realidad que viven día a día. Sin duda, lo más apremiante respondía al salario. Era aberrante, las y los trabajadores ganaban en promedio $337.500, esto implicaba que el 80% tuviera que vivir en campamentos y tomas de terreno, con todo lo que eso conlleva.

Las negociaciones transcurrieron según los plazos legales, sin embargo, ya se sentía la intransigencia de la empresa, sorprendía su soberbia, una empresa que durante el 2020 y en plena pandemia había generado ganancias por más de 3.900 millones de pesos ofrecía un salario de $350.000 como última oferta. Oferta tras oferta el ambiente se tensaba, ante la intransigencia de la empresa, el grupo negociador de las trabajadoras ponía en la mesa las necesidades reales de los 206 socios.

La migración y la coordinación, alianzas claves para expandir el conflicto

En la ciudad la crisis migratoria ha golpeado fuerte, y en ese contexto decenas de migrantes inundan las calles, plazas y el principal terminal de buses de la ciudad, pernoctando a la espera de la aplicación de test PCR y el papeleo necesario para seguir su viaje por el país. Como ya comentamos más arriba el sindicato Siglo XXI tiene una alta composición migrante, esto los ubicaba en una posición de mucha más vulnerabilidad, sin embargo esto no fue impedimento para que las trabajadoras emprendieran su lucha, es así como desde la directiva se iniciaron una serie de convocatorias a reuniones de coordinación, para luchar contra la precarización de la vida y en apoyo a la situación que decenas de familias migrantes estaban viviendo.

De esta coordinación se acordó el primer gran hito que encabezaron las trabajadoras, una marcha en apoyo a las familias que dormían en el terminal de buses, donde la exigencia principal era ayuda humanitaria para los hombres, mujeres y niños que se encontraban “varados” en el lugar. Junto a distintos dirigentes vecinales como “Vivienda Digna”, sociales como “Ollas Comunes Antofagasta” y políticos emprendieron marcha al terminal de buses y en sus palabras declaraban “Como sindicato damos toda nuestra solidaridad con nuestros compañeros migrantes porque nosotros como trabajadores de aseo no solo vivimos estas precariedades, sino que es algo que se vive en todas partes sobre todo quienes hoy no tienen donde vivir Antofagasta”. Este primer gran hito de coordinación y solidaridad tuvo resultado inmediato, al día siguiente el gobierno regional habilitará un espacio para el testeo y vacunación masiva de las familias, lo que facilita su desplazamiento por el país.

Las acciones combativas que calentaron motores antes de la huelga

Luego de que la empresa se negara sistemáticamente a negociar el sentido aumento de salario, comenzaron los amedrentamientos. En los pasillos del hospital supervisores y “líderes” comenzaban a echar a andar rumores de represalias y despidos para las trabajadoras que se dispusieron a luchar. Apagaban el fuego con bencina, lejos de amedrentarlas las trabajadoras comenzaron una serie de acciones combativas que ponían al centro su disposición a luchar, dando una clara señal a la concesionaria “no se la dejaremos fácil”.

Es así como previo a la votación de la huelga, el día 23 de agosto, decenas de trabajadoras se agolparon en el frontis del hospital y al grito de “Sin aseo no hay salud” dejaron muy claro que estaban unidas y dispuestas a luchar por lo que les correspondía. Esto se repetiría un par de veces más, donde además se comenzaron a sumar asambleas en el mismo hospital en las que las trabajadoras abandonaban sus labores para discutir colectivamente como enfrentar los ataques y preparar una huelga, que a esas alturas, ya era inminente.

Así comenzaron a votar en asamblea los lineamientos para el combate, la creación de comisiones de base, como la comisión de huelga y de fondo de lucha, las necesidad de amplificar el conflicto en coordinación con otros sectores y sobre todo la posición irrenunciable de luchar unidos hasta doblarle la mano a la Concesionaria Siglo XXI.

Votación de Huelga, el día que las trabajadoras dijeron ¡Basta!

Toda esta experiencia acumulada tuvo su síntesis y ésta fue el día que las trabajadoras votaron la huelga. El 30 y 31 de agosto decenas de trabajadoras se dispusieron a rechazar la última miserable oferta que entregaba la empresa. Todo estaba andando, la huelga iba si o si. En voz de Sebasthian Valdivia, dirigente del sindicato Siglo XXI relataban “votamos la huelga en rechazo a las migajas que ofrece una empresa que ha llenado sus bolsillos durante toda la pandemia, y que ha destinado precariedad y sueldo mínimo para nosotros, que somos quienes realmente estamos en primera línea” agregando que “sin embargo no solo son los sueldos, en una región como Antofagasta, donde la pobreza se duplicó, donde abundan los campamentos, no podemos seguir callándonos ante esta precariedad y el abuso al que nos exponen los empresarios; esta lucha es por nosotros, pero también por toda la población que tiene que soportar que nuestros recursos se los lleven siempre los empresarios”.

Sin duda, la situación no daba para más, las trabajadoras lo sabían y lo demostraron. La huelga debería comenzar el día 6 de septiembre, posterior a los buenos oficios obligatorios, sin embargo a último momento la empresa volvió a presentar una nueva propuesta (que de nueva sólo tenía la disminución del bono de término de conflicto) obligando al sindicato a tomar 5 días más, lo que implicaba que la huelga comenzaría el día 13 de septiembre.

Aquí empezaría la avanzada ofensiva de la empresa y el desarrollo de un plan de ataque contra las trabajadoras que buscaba doblegarlas. Además del amedrentamiento, Sacyr a través de sus múltiples rut comenzó la contratación masiva de personal que funcionaria como “rompe huelgas” durante el conflicto. Con un descarado ofrecimiento comenzaron a contratar trabajadores en jornadas excepcionales de 14x14 por un salario que ascendía a $400.000. Sin duda sus proyecciones los daban como triunfadores de esta lucha a más tardar en 14 días posterior al inicio de la huelga.

El día que comenzó la huelga

Sorteados todos los obstáculos la huelga inició con fuerza el día 13 de septiembre, cientos de trabajadores se convocaron a las 7 am en el frontis del hospital, estableciendo además una especie de campamento donde día a día irían desarrollando una olla común para alimentar a los cientos de huelguistas.

Ese lunes inició rodeado de solidaridad, en un punto de prensa convocado por las trabajadoras recibieron saludos de los distintos gremios del hospital como FENETSS, FENPRUSS, ASENF y FENATS, a eso se sumaron trabajadores y dirigentes del sindicato de Mediterranea, pobladoras del Movimiento Vivienda Digna y la concejala y médica del Hospital Regional, Natalia Sanchez. A este apoyo se le sumó el apoyo de trabajadores de la educación de la agrupación Nuestra Clases y dirigentes del Partido de Trabajadores Revolucionario Lester Calderón y Daniel Vargas, siendo además este último, el abogado del sindicato y parte de comisión negociadora de las trabajadoras.

Intransigencia y represión, el día que los guardias de Sacyr agredieron a las trabajadoras

El segundo día de huelga de las trabajadoras del aseo del Hospital de Antofagasta estuvo marcado por la represión como respuesta de la mano de la intransigencia empresarial de Sacyr que se negaba a escuchar las demandas de las huelguistas.

Las trabajadoras y trabajadores del aseo se manifestaron en el hall del Hospital Regional, para que las y los usuarios conocieran su situación y pudieran saber que “sin aseo no hay salud” demostrando que son esenciales para el funcionamiento básico del Hospital. La manifestación fue recibida con aplausos por los funcionarios y usuarios del sector. Sin embargo, la Concesionaria Sacyr junto al Hospital dirigido por Carlos Ascensio, mandó a sus guardias a golpear a los dirigentes del sindicato Silvana González y Sebasthian Valdivia y a trabajadoras que se encontraban manifestándose en el lugar. Además, las y los trabajadores también denunciaron que la empresa Sacyr y el Hospital posteriormente llamó a Fuerzas Especiales, que se apostaron en la entrada principal del Hospital, un hecho insólito contra la manifestación de trabajadores de la salud.

A esto se le sumó por la tarde una criminalizadora declaración de Carlos Ascencio que en sus palabras decía “Lamentamos los hechos ocurridos esta mañana donde algunos trabajadores, pertenecientes al Sindicato Número 1 de la Operadora Salud Siglo XXI y que se encuentran actualmente en huelga legal, realizaron protestas al interior del Hospital Regional de Antofagasta, interrumpiendo el trabajado de sus funcionarios y afectando a pacientes y usuarios”. Intentando culpar a las huelguistas de las dificultades que pacientes y usuarios tenían en el servicio, omitiendo totalmente que la intransigencia de Sacyr era la real responsable de todos los inconvenientes en el servicio que venían suscitandose.

Sin embargo, esto no logró bajar los brazos de las y los trabajadores en huelga, por el contrario fue un puntapié para profundizar la organización y movilización los días posteriores, además de verse rodeados de solidaridad de diversos sectores de trabajadores a través de campañas fotográficas, con amplia difusión por redes sociales y medios de prensa local y respaldados con declaraciones públicas de los principales gremios de salud del Hospital de Antofagasta. Comenzaba a articularse toda la solidaridad con las trabajadoras y la enorme pelea que venian desarrollando

Todos contra la concesionaria: las exigencias al poder político

El tercer día de huelga las trabajadoras se reunieron en el frontis de la Municipalidad de la comuna de Antofagasta, quienes a través de la concejala Natalia Sánchez, solicitaron la entrada al concejo de dirigentes y delegados del sindicato para exponer sus demandas como vecinos de la comuna. La petición fue rechazada por Yamile Guzmán, quien en ese momento oficiaba como alcaldesa subrogante, quien con una clara actitud autoritaria negó la entrada al concejo público de la comuna, a pesar de que varios concejales estaban a favor de la petición, sin siquiera poder ser votada la iniciativa.

A pesar de esto, las huelguistas contaron con el apoyo de la mayoría de los concejales, quienes rechazaron la actitud autoritaria de la edil, teniendo que salir en donde se manifestaba el sindicato para entregar palabras de apoyo. Posterior a esto el apoyo de concejalas se siguió expresando, incluso participando 3 de ellas en las tomas de las oficinas de dirección del hospital.

También el sindicato organizó una movilización por el centro de la ciudad al iniciarse su segunda semana de huelga. Las trabajadoras se convocaron en la emblemática Plaza de la Revolución, pasando por la calles del centro al grito de “sin aseo no hay salud” donde recibieron la solidaridad de la población. Dentro de su recorrido pasaron por el frontis del Servicio de Salud, donde se apostaron para denunciar su responsabilidad en amparar el sistema de concesiones que se enriquece con el derecho a la salud de la población, exigiendo además, la presencia del director para exponer sus demandas, quien no se hizo presente. Luego continuaron su marcha hasta el frontis de la gobernación para culminar la manifestación con palabras de apoyo y exigiendo por parte del sindicato que el gobernador, Ricardo Díaz, se pronunciara a favor de las y los huelguistas. Ante esto, Díaz no pudo quedar indiferente a los justos reclamos de las trabajadoras y accedió a conversar con los dirigentes comprometiéndose a oficiar a favor de las trabajadoras de Siglo XXI ante Sacyr y el Hospital Regional.

A estas autoridades se sumaron el gobernador de Antofagasta Ricardo Diaz, la diputada Catalina Perez y el senador Pedro Araya. Quienes tuvieron que posicionarse a favor de la huelga y cuestionaron el modelo de concesiones hospitalarias, lo que contribuyó a forjar una opinión pública favorable y aislar a la empresa.

¡Que se pronuncie el director! el día que las trabajadoras se tomaron las oficinas administrativas del Hospital

Las y los trabajadores del Sindicato Siglo XXI en su décimo día de huelga realizaron nuevamente una marcha interna en el Hospital regional de Antofagasta, ubicándose fuera de la oficina del director del hospital, esto como una medida desesperada ante la intransigencia de la empresa Sacyr, la cual había actuado de manera ilegal, negándose a entregarles a las y los trabajadores información correspondiente de la negociación colectiva, dejándolas sin el pago de la quincena, amenazándolas con despidos, realizando reemplazos ilegales con turnos de 15 días, incluso fueron agredidos en manifestaciones anteriores por los guardias, llamando a fuerzas especiales de Carabineros para amedrentar a trabajadores esenciales de la primera línea.

Está acción tenia como proposito desagregar a la dirección del hospital de Antofagasta y en particular a su director Carlos Ascencio, que luego de una semana de la huelga se mantenía como lugarteniente de la concesionaria, ignorando las demandas de las trabajadoras, esa acción puso en una encrucijada a Ascensio, estaba con la empresa que actuaba por sobre la legalidad, o con las trabajadoras que era las defensoras de la salud pública, decidió ubicarse con las trabajadoras, es en este punto que la concesionaria Sacyr quedó totalmente aislada.

El mismo día en reunión entre el sindicato y la dirección del hospital, el sindicato denunció un brote de COVID con altas probabilidad de cepa DELTA, a causa de las precarias condiciones de las y los trabajadores que mantenía el sector de lavandería, está denuncia del sindicato proyecto la crisis sanitaria y posible colapso del hospital de Antofagasta, ante la nula respuesta de la dirección del hospital para cesar el funcionamiento de lavandería las trabajadoras decidieron establecer un cierre al día siguiente, pero antes de estas acciones la dirección del combate se concentró en desactivar las maniobras ilegales de la empresa.

La última maniobra de una empresa acorralada

Luego de la frustrada mediación, la empresa presenta su última maniobra para ganar tiempo frente al aislamiento al que lo empujaba el sindicato. Ante la última propuesta de la empresa que fue entregada ilegalmente en forma individual a cada trabajador, el sindicato rechazó en asamblea evidenciando que la empresa solo buscaba confundir y dividir al sindicato entregando una oferta menor a las anteriores y en forma individual, pasando por alto a la comisión negociadora. Pero la empresa en un intento desesperado para extender la huelga y evitar negociar, apostando al desgaste de los trabajadores que se encontraban sin sueldo, solicitó que la votación fuera emitida por urnas y ante ministro de fe como se estipula legalmente, pero pasando por alto la voluntad democrática del sindicato.

El sindicato actuó rápidamente y por medio de una amplia campaña, se desarrolló al día siguiente la votación, el resultado fue un rechazo rotundo a la última propuesta de la empresa con un 84%, incluso fue una votación mayor que para el inicio de la huelga. Demostraban de esta forma que la estrategia de la patronal para dividir no tuvo efecto, sino que al contrario aumentó el apoyo a la huelga. Ya dada a conocer la abrumadora votación y ante la soberbia empresarial, las trabajadoras discuten y votan radicalizar las acciones, la empresa ya quedaba acorralada y con escaso margen de acción.

El brote de COVID delta y el escandalo mediático

Paralelo al proceso de votación se inició una escalada mediática respecto al brote covid delta que había dejado a 20 trabajadores del área de lavandería en cuarentena. Entre los contagios había incluso una mujer embarazada, sin duda todo un escándalo. La noticia se divulgó rápidamente y el sindicato encontró un flanco débil para seguir golpeando al intransigente Sacyr.

Mediante comunicados públicos, videos y denuncias las trabajadoras comenzaron a alimentar a la prensa con lo que venía aconteciendo, sin duda lavandería era un sector esencial para el funcionamiento del hospital y que un brote se produjera en este espacio ponía en cuestión el funcionamiento de conjunto. La empresa estaba acorralada, la prensa tenía los ojos puestos en ella, los gremios solicitaron al Ministerio de Obras Públicas su intervención. Era la crónica de una muerte anunciada la que se murmuraba en los pasillos del hospital, se habilitaba un giro habilidoso y las trabajadoras se dispusieron a dar el golpe final.

Jaque mate: el bloqueo de lavandería

La relación de fuerzas había cambiado, las trabajadoras habían demostrado su unidad y convencimiento en la huelga, además de contar con un opinión pública favorable, mientras la empresa se encontraba aislada, ya había perdido la alianza con la dirección del hospital (que ahora actuaba como mediador) y le había estallado una crisis sanitaria dentro de hospital (se multiplicaban las fotos de la basura acumula en baños y salas de hospitalización, además del brote de COVID en lavandería que afectó el funcionamiento del hospital). Prolongar los tiempos de la huelga sólo beneficiaba a la empresa que estaba en una franca debilidad, es por esto que se decide acelerar los tiempos de la huelga y golpear uno de los centros de gravedad de la empresa y del funcionamiento del hospital. Es así como el sindicato por medio del comité de huelga organiza el bloqueo de lavandería.

Un grupo distractor intentaría entrar por la puerta principal, donde decenas de guardias se agolpaban evitando su entrada, con vuvuzelas y al grito de “Sin aseo no hay salud” decenas de trabajadoras, acompañadas de sus dirigentes sindicales, la concejala Natalia Sanchez y el abogado Daniel Vargas luchaban por entrar al hall.

Mientras esto ocurría un grupo de trabajadores acompañados del candidato a diputado Lester Calderón y de jóvenes que se solidarizaban con su lucha, irrumpieron por la parte posterior del hospital y corriendo a través del estacionamiento llegando rápidamente a las puertas de la lavandería. La situación era escabrosa, un puñado de trabajadores, visiblemente fatigados luego de 36 horas de trabajo trataban de hacer funcionar la lavanderia, ante esta situación el grupo encargado del bloqueo les solicitó retirarse mientras movían mesones y carros de infinita ropa sucia sobre las puertas para evitar la entrada de los guardias. La resistencia la pusieron los supervisores y jefaturas, quienes luego de verse en absoluta minoría procedieron a retirarse, los trabajadores del lugar también salieron, incluso aplaudiendo el bloqueo, ellos también lo sabían, la situación no daba para más.

Mientras se terminaba el bloqueo un grito se escuchó “Sin aseo no hay salud” el grupo distractor de la entrada principal había logrado sortear a los guardias y se apostaban a las afueras de lavandería. Era oficial, en nombre de la salud pública, las trabajadoras habían clausurado el lugar.

Los efectos fueron inmediatos. El hospital declaró que la situación era insostenible y obligó a la empresa concesionaria a responder las demandas del sindicato. Mientras esto sucedía, la acción se difundió por redes sociales, donde se mostraba las insalubres condiciones de trabajo y que posteriormente fueron denunciadas en un punto de prensa. Llegaron todos los medios y antes que la empresa intentara criminalizar esta acción el sindicato dio su versión, con pruebas en manos mostraron las condiciones a las que estaban sosteniendo a los trabajadores que estaban en el lugar y pusieron en evidencia el grave peligro al que, la soberbia de Sacyr, estaba exponiendo a toda la ciudad.

Durante el bloqueo un pequeño ejercicio de control por parte de sus trabajadoras se desarrolló, en una muestra de buena fe en la mesa negociadora se acordó entregar ropa fundamental para el funcionamiento del sector de cirugía y otras áreas críticas, las trabajadoras en huelga a cargo de lavandería administraban que entraba y que salía, todo esto ante los ojos atónitos de enfermeras y el personal que desconocían la real labor que llevaban adelante las huelguistas. Finalmente, frente a todos quienes invisibilizaban su labor, las trabajadoras demostraron ser las verdaderas organizadoras esenciales de lavandería.

Luego de horas de mantener el bloqueo y negociaciones, el sindicato logra el triunfo de sus demandas. Un salario líquido de 502.000 y otras demandas fueron rápidamente concedidas, sólo quedaba votar, esta vez bajo la dinámica de asamblea a mano alzada, esta última propuesta.

Eran cerca de las 17.00hrs y la votación final se hacía a las afueras de lavandería en una masiva asamblea con cientos de trabajadores, trabajadoras y sectores solidarios, quienes a mano alzada aprobaron la última propuesta de la empresa, la atmósfera era de una inconmensurable alegría, lograron doblarle la mano a la patronal. Hoy no solo volverían a sus puestos de trabajo con su merecido aumento salarial, sino además con la cabeza en alto, de haber llevado adelante una dura lucha y haber ganado, dejando en claro que ¡Sin Aseo No Hay Salud!. Son personal de primera línea, son esenciales, todos y todas lo sabían.

Conclusiones: una escuela de guerra para la clase trabajadora

Consideramos la lucha del sindicato N°1 siglo XXI como un triunfo en distintos aspectos. En un nivel sindical fue un triunfo, en donde lograron la conquista de demandas del sueldo en un contexto de lucha de clases adverso, porque estaba a contracorriente de las huelgas que venía aconteciendo en el último tiempo con derrotas por gran intransigencia empresarial. Además que un aumento del 38% del sueldo es algo bastante inédito para las luchas sindicales que se han dado. Todo esto frente a una empresa transnacional muy intransigente.

Con el paso de los días, se terminó por transformar en más que una lucha estrictamente sindical, transformándose en una lucha política, abriendo solo en dos semanas un cuestionamiento al modelo de concesiones hospitalarias, un nicho de la salud de mercado. Y junto con esto un cuestionamiento al trabajo precario y el subcontrato, en defensa de la salud pública. Tomando en cuenta esto junto con que era una lucha en lugar clave para la región como es el Hospital y a la activa campaña de solidaridad que se desarrolló, es que la lucha tuvo mucha presencia en medios de comunicación locales y distintas autoridades locales tales como las y los concejales Natalia Sanchez, Camilo Kong, Luis Aguilera, Karina Guzman, Waldo Valderrama, Paz Fuica, Norma Leiva, el gobernador de la provincia Ricardo Díaz, la diputada Catalina Perez y el senador Pedro Araya, tuvieron que pronunciarse al respecto de la huelga y el modelo de concesiones hospitalarias. Tomando en cuenta estos elementos es que nos parece que abrió una pequeña crisis en el régimen político local.

Un elemento central del proceso fue que se forjó una vanguardia obrera amplia, de composición femenina, migrante y trabajadoras mayores, es decir en uno de los sectores más precarizados el movimiento obrero. Una vanguardia obrera de lucha que fue desarrollando ascendentemente elementos más combativos y disruptivos, quienes protagonizaron acciones de fuerza como brazos caídos antes de iniciar la huelga legal, pero también una vanguardia política, que tomó aspectos políticos y programáticos que chocaban con el régimen, por ejemplo, contra el trabajo precario, contra el subcontrato, por el paso a planta, contra el modelo de concesiones, defensa de la salud pública.

La huelga de Siglo XXI fue justamente esto, una gran experiencia transformada en una escuela de guerra de la clase trabajadora en tiempos muy acotados. El dirigente de la revolución rusa, Lenin, definió a las huelgas como escuelas de guerra: “Así pues, las huelgas habitúan a los obreros a unirse, les hacen ver que sólo en común pueden sostener la lucha contra los capitalistas, les habitúan a pensar en la lucha de toda la clase obrera contra toda la clase de los fabricantes y contra el Gobierno autocrático y policíaco. Por eso los socialistas llaman a las huelgas “escuela de guerra”, escuela en la que los obreros aprenden a librar la guerra contra sus enemigos, por la emancipación de todo el pueblo, de todos los trabajadores, del yugo de los funcionarios y del yugo del capital”..

Pero todo esto es inseparable de la actuación de un partido revolucionario, cabe mencionar que junto a los dirigentes sindicales, Silvana Gonzalez, Sebasthian Valdivia y Noella Sels y a las decenas de compañeras y compañeros huelguistas, militantes socialistas fueron parte viva de estas luchas, solidarizando pero también mostrando una política y estrategia para vencer, que busco elevar las demandas solamente económicas de los trabajadores a demandas políticas que terminaron chocando con el régimen. En esto el rol de los tribunos populares fue importante, compañeras y compañeros, tales como Natalia Sanchez, concejala por el Partido de Trabajadores Revolucionarios, Daniel Vargas, abogado del sindicato y Lester Calderón dirigente obrero y parte de la comisión negociadora, que por medio de la denuncia pública mostraron el rol que cumplen las patronales, el gobierno y sus leyes, que además plantean un programa y política anticapitalista, amplificando la lucha y demandas de las y los trabajadores.

En cierta medida es esta fusión entre la fuerza de clase trabajadora y su vanguardia, la acción de un partido revolucionario de combate, una unión estratégica clave si queremos vencer a la clase capitalista, no solo en el terreno sindical/económico, sino que también, en el terreno político, en la lucha de clases. Esta unidad es el hilo rojo que los empresarios y sus políticos siempre han buscado cortar, pero esta escuela de guerra muestra toda su vigencia y potencialidad.


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Néstor Vera

Comité de redacción La Izquierda Diario. Médico

Lester Calderón

Presidente Sindicato N° 1 fábrica de explosivos Orica Chile, Antofagasta

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina UA Vocera de Pan y Rosas y Vencer

Nathaly F. Torres

Trabajadora del comercio
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