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Red Internacional

Es probablemente para les jóvenes de hoy, primera vez viviendo un escenario que apunta hacia la estanflación, es por eso que, explicar qué significa esto, facilitará el debate y la reflexión sobre nuestra situación actual. La estanflación es un momento económico que implica la aceleración de la inflación coexistiendo con un crecimiento estancado, o de poco aumento. También pueden existir en este escenario tasas de desempleo elevadas. Esto sin duda, afecta al conjunto de la población, pero en esta nota nos concentramos en cómo afecta a la juventud trabajadora y/o estudiante.

Sábado 30 de abril | 01:27

La juventud en el mercado laboral:

La fuerza laboral (formal) en 2022 alcanza las 9.473.460 personas. Según el trimestre móvil mayo-julio 2021, el segmento entre 15 y 29 años alcanza un 20,5% de desempleo. Si bien, la cifra es mejor que la registrada a igual periodo del año 2020 en pleno peak de la pandemia (26,9%), preocupan ciertas barreras que ralentizan la recuperación laboral de este grupo etario.

INE: BOLETÍN ESTADÍSTICO: EMPLEO TRIMESTRAL

¿A qué se debe esta situación?

América Latina fue la región en desarrollo más afectada por la pandemia a nivel global, considerando mortalidad, caídas en la producción y destrucción de empleos. Esto se debe a que el escenario macroeconómico, social y sanitario de la región previo a 2020 era sumamente frágil. El PIB regional creció en promedio tan solo en un 0,3% entre 2014 y 2019. Según datos de la CEPAL la tasa de pobreza regional aumentó de 27,8% en 2014 a 30,5% en 2019; es decir, previo a la pandemia existían 187 millones de personas viviendo bajo la línea de la pobreza en Latinoamérica. Si bien en Chile no existió un incremento en las tasas de pobreza durante 2014-2019, ha habido una fuerte desaceleración en el crecimiento de la producción estableciendo un panorama laboral complejo y frágil frente a la irrupción de la pandemia. Esto se reflejó en el incremento de las tasas de desocupación, como también en la creación de empleos de baja productividad caracterizados por la presencia de precarias condiciones laborales. La combinación de estos factores explica la magnitud del impacto de la pandemia en los mercados laborales nacionales y los incrementos en los niveles de pobreza.

Esto afectó en sobremanera a la juventud trabajadora, para poner la situación en palabras simples, pese al escenario de desocupación laboral que había (medida entre personas con edad de trabajar y personas efectivamente ocupadas en empleos formales), ingresamos en el mercado, arrastrados por el poco o nulo acceso a la educación durante pandemia y por que sectores de mayor edad en la población quedaron sumamente vulnerables en el contexto de crisis sanitaria y económica, aumentando su mortalidad y su desempleo por el colapso del sistema de salud pública en manos del gobierno que solo mantenía sus medidas y recursos hacia la liquidez ysalvataje a las grandes empresas. Esto obliga a jóvenes que no necesariamente estaban empleados, a formar parte del sostén económico de sus hogares y en la mayoría de los casos (expresado en las cifras de deserción escolar en pandemia->https://www.uchile.cl/noticias/175532/abandono-escolar-en-pandemia]a dejar sus estudios o compatibilizar estos dos.

No hay estudios serios sobre las cifras de jóvenes trabajadores el año 2022, en parte porque la juventud conformamos en su mayoría los “empleos informales” y en segundo lugar, nuestra forma de trabajo se mantiene oculta, sin ver condiciones laborales, pretensiones de sueldo, salud mental, entre otros factores.

Es por esto que desde La Izquierda Diario y Vencer buscamos romper esta barrera para hablar de esta realidad que compete a millones de jóvenes estudiantes/trabajadores, mujeres, migrantes, diversidades sexo genéricas, afrocaribeñxs y de la diáspora, entre otres para contextualizar nuestras necesidades y posibilidades en el escenario actual.

Sin dudas, las formas laborales durante la pandemia se diversificaron al igual que entramos más al sector productivos y de los servicios; aparecieron “nuevas necesidades”; el delivery, incrementaron los servicios vía internet como call centers, las prácticas en el sector de la salud (en su mayoría no remuneradas), los emprendimientos, etc. La economía siguió funcionando en virtud de no perder ganancias a las grandes cadenas; como la comida rápida, la cuál no cerró en casi ningún momento de la crisis sanitaria, sector donde trabajamos en su mayoría jóvenes a honorarios, con condiciones de trabajo y sueldos precarios. Los precios de la vida se mantuvieron, incluso, las deudas estudiantiles, en un contexto donde el desempleo llegó a un 10,2% en su momento más álgido.

Es necesario contextualizar ya que lo que vivimos hoy es una continuación de todo este panorama, hoy estamos con un gobierno progresista que frente a un escenario de estanflación ha tomado medidas bastante neoliberales, que son las que nos han traído a un punto difícil en cuánto a lo económico.

El ministro de hacienda Mario Marcel, optó por la inyección de recursos a empresas para controlar la crisis, Piñera también tomaba estas medidas, incluso, durante el 2020 y 2021 permitió el retiro de utilidades en miles de millones a las grandes empresas como Falabella, CMPC, LATAM, etc, en vez de frenar esta situación que causa mas inflación que todos los retiros de fondos de pensiones.

Frente a este escenario es necesario fomentar el crecimiento, por ejemplo, reduciendo la jornada laboral a 40 horas y repartiendola entre ocupados y desocupados, aumentando así la producción y atacando al desempleo, atacar el alza de los precios implementando una escala móvil de salarios, que ajuste el sueldo mínimo automáticamente acorde al nivel de inflación o con un impuesto progresivo a las empresas que retiren miles de millones (medida que causa más daño que los retiros de las AFP, ya que las cifras retiradas por las empresas son considerablemente más grandes y afectan directamente en la cadena de producción).

Todas las medidas neoliberales que se implementaron, aceleraron el proceso de inflación en Chile, enmarcado en una tendencia a la estanflación a nivel mundial, por la actuación de los gobernantes de las principales potencias económicas actuales. Un fuerte detonante fue la invasión Rusa-Ucrania.

Como medida de contención, el banco central anunció que subirá las tasas de interés, la de vivienda subió 4,5% (UF), lo cual afecta directamente en un gasto básico para la juventud estudiante y trabajadora: los arriendos.

El acceso a la vivienda y los arriendos

Quiero detenerme en este punto ya que, significa un punto complejo tanto para jóvenes trabajadores/estudiantes o ambas.

No es secreto que el sueño de la casa propia es cada vez más una fantasía que una realidad, no solamente por el alto costo de las propiedades y el bajo poder adquisitivo de la juventud trabajadora, sino que, frente a todos los gastos que nos enfrentamos día a día, ni siquiera podemos ahorrar para pensar un pie para este sueño frustrado por el capitalismo.

El déficit habitacional es general en el conjunto de la población,podríamos hablar de una crisis en el acceso a la vivienda mantenido por la lógica subsidiaria del Estado, desde los gobiernos de turno post-dictadura que hicieron realidad el sueño neoliberal de la junta militar y los chicago boys.

Hoy, un estudio elaborado por Déficit Cero y el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica expuso que en Chile existe un déficit habitacional de más de 640 mil viviendas. Además, el 84,4% de los afectados son personas que viven en condición de allegados, hacinados o en viviendas irrecuperables.

Gran parte de estas necesidades involucran a la juventud. Si bien muchos sabemos lo prácticamente imposible que es adquirir una casa para nuestro grupo etario perteneciente a la mayoría (trabajadores, “jóvenes de clase media” etc). La posibilidad de arriendo es la única que divisamos dentro de nuestras limitadas posibilidades.

Producto de la subida generalizada de los precios y el aumento de las tasas de interés de las viviendas, el precio de los arriendos es bastante alto (los arriendos de departamentos subieron en promedio un 18%). Si buscamos viviendas deficitarias (piezas, pensiones familiares, tomas de terreno), para ajustar nuestras necesidades a las posibilidades actuales de arriendo, los precios oscilan entre 150.000 por una pieza hasta los 250.000-450.000 por casa o departamento.

Un 40% del empleo joven, es informal, es decir, lo más probable es que se remunere dentro del rango del sueldo mínimo y los demás empleos, en su mayoría, son remunerados de esta forma ya que el valor en el mercado laboral actualmente, se determina por la calificación profesional de los trabajadores.

si recordamos que un 20% de la fuerza laboral juvenil se encuentra desempleada formalmente y que un 40% mantiene un empleo informal, contando que al menos, el 10% del empleo en nuestro rango etario lo ocupan las cadenas de comida rápida y plataformas de delivery, quienes pagan el sueldo mínimo como regla general, nos encontramos que el 70% de personas jóvenes empleadas ganan el sueldo mínimo o menos.

Si este monto es de 360.000 pesos actualmente y el gobierno de Apruebo Dignidad con bombos y platillos promete subirlo a 400.000 pesos para fin de año. Cabe preguntarse, ¿para qué nos va a alcanzar?.

Fuente: https://www.ciperchile.cl/2021/11/12/empleo-en-chile-antes-durante-y-despues-de-la-pandemia/

La solución debe ser profunda:

Si los “representantes del pueblo” en las instituciones del gobierno y la convención, se alegran porque podremos recibir 400.000 pesos por trabajar un montón de horas, o celebran por que la Beca de Alimentación estudiantil subió 4 mil pesos, como declararon Emilia Schneider o Camila Vallejos cuando esto sucedió, es necesario preguntarnos, quiénes velarán por subir nuestras condiciones de vidas y defender nuestros intereses como juventud trabajadora/estudiante aunque eso signifique chocar directamente con los intereses de quienes explotan descaradamente el trabajo juvenil en chile.

Sin dudas seremos nosotros mismos, nadie caerá de las alturas para responder a estas problemáticas a las que nos enfrentamos en contexto de estanflación. es por esto que se vuelve urgente recuperar nuestros espacios de organización, tanto a nivel estudiantil como a nivel de trabajos, para luchar contra la precarización de nuestras vidas, por que la crisis no la paguemos las futuras generaciones, sino quienes nos llevaron hasta este punto, autoridades que defienden los intereses de las familias más ricas de este país y del mundo, que se enriquecen más después de una pandemia.

No buscar fortalecer estos espacios de debate y organización de la juventud, significa retroceder en nuestras condiciones de vida, como declararon en plena pandemia en el sindicato inter-empresa de comida rápida, formado el año 2021 llamado “No más precarización laboral”, que agrupa trabajadores de Burger King y McDonald’s en Chile, las multinacionales de hamburguesas y papas fritas más grandes del planeta.

Una tarea que no fue fácil, aseguran lxs dirigentes, pues McDonald’s había estado intentando investigar y despedir a los organizadores. “Tuvimos que hacerlo todo con mucho secretismo. La empresa sabía que estábamos intentando armar el sindicato, pero no sabía quiénes. Sólo supieron de mí porque administraba el Instagram que usamos para contactar a la gente y mi celular estaba vinculado”, señaló Carlos Navarrete, tesorero electo y “crew” de McDonald’s desde hace 3 años.

Navarrete fue el principal gestor de la iniciativa, lo que le significó el despido luego de solicitar un ministro de fe en la Inspección del Trabajo. Al momento de notificarle de su desvinculación “por necesidades de la empresa”, el Gerente le expresó que McDonald’s no quería sindicatos y que sabían sus intenciones. Sin embargo, ni él ni sus compañeros se desanimaron, logrando constituir el sindicato de igual modo, logrando un triunfo para millones de trabajadores de la empresa en el país.

Por su parte, Kelly Cerda, trabajadora de Burger King y secretaria del sindicato, comentó que “este es un momento muy importante para nosotras y nosotros. Costó más de 25 años organizarnos, pero lo hicimos, porque sabemos que la comida rápida es un espacio donde se replica un modelo similar de bajos salarios y condiciones, en general, precarias. No importa la marca, somos jóvenes precarizados, pero hoy nos movilizamos. Somos la juventud que hizo posible el despertar de Chile”. La organización declaró estar trabajando con el Sindicato Starbucks, Sindicato Papa John’s y Sindicato de Juan Maestro, para establecer una red de trabajadores/as de la comida rápida que les permita denunciar las condiciones laborales y cómo grandes empresas multinacionales pagan el salario mínimo a miles de jóvenes.

Fuente: Trabajadores de Mcdonald’s y Burger King Chile constituyen su primer sindicato unificado - AdPrensa - agenda de prensa

Es con esta reflexión que podemos concluir, el acceso a vivienda está directamente relacionado con las mejores condiciones en la vida del conjunto de la juventud trabajadora/estudiante, para esto, es necesario también, fortalecer nuestras movilizaciones en independencia de quienes sostienen la precarización de nuestras vidas.

Si queremos acceder a vivienda en este caso, es necesario que tengamos una remuneración acorde a la canasta familiar y al costo de la vida, si queremos esto, es necesario unificar nuestras luchas.




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