Géneros y Sexualidades

MOVIMIENTO DE MUJERES

Autoridades universitarias utilizan protocolos para poner paños fríos a movilizaciones en ascenso

Luego de que la ola de movilizaciones feministas llegara finalmente a las universidades de la región, tanto en la UA como en la UCN las autoridades han salido a intentar por diferentes medios frenar el ímpetu con que las demandas contra el acoso y abuso sexual, y en contra de la educación sexista, comienzan a instalarse en las diferentes carreras y facultades.

Martes 22 de mayo de 2018 | 12:14

A casi un mes desde que comenzaron las primeras movilizaciones de mujeres en diferentes partes del país, las múltiples reacciones desde diferentes sectores están lejos de acabarse.

Sin duda uno de los sectores que necesariamente ha tenido que salir a responder de alguna forma, al menos hacia el medio público, son las autoridades de las diferentes casas de estudios. En ese sentido, la universidad católica del norte, hoy sede de las dos primeras tomas feministas que se levantan en la ciudad correspondientes a las facultades de psicología y arquitectura de dicha casa de estudios, podríamos decir que se ve “más presionada” a dar algún tipo de señal a la opinión pública con respecto las demandas de las estudiantes de todo el país.

Y es que este momento histórico que vive el movimiento de mujeres ha sido recibido con una empatía colectiva en el general de la población, quienes en gran porcentaje se han manifestado a favor de las movilizaciones, un fenómeno similar a lo que fueron las banderas de la educación gratuita en las históricas movilizaciones estudiantiles del 2011.

Según salió publicado en ADN radio, la “Universidad Católica del Norte (UCN) oficializó la creación de una comisión que establecerá un protocolo frente a casos de acoso y violencia sexual.”

Sin embargo, esta noticia no es nueva, y no es tampoco una muestra de buena voluntad de las autoridades. No debemos olvidar, que si en algo se ha avanzado en términos de acoso y abuso en las universidades ha sido únicamente gracias a las movilizaciones y denuncias que han venido haciendo por años las y los estudiantes en las universidades. En el caso de la UCN, esta necesidad impuesta por los estudiantes, se encuentra al igual que expresan en las declaraciones al mencionado medio, en proceso desde el año pasado.

En este terreno en que en general las autoridades universitarias, al igual que el gobierno, se encuentran en una suerte de cooptación generalizada de las demandas del movimiento de mujeres es importante marcar límites y tener muy en claro a la medida de quién van a ser otorgados estos derechos. En la misma línea que el Dirección General Estudiantil (DGE) de la UCN, Eduardo Jaramillo, sale a declarar en el medio ya mencionado sobre el protocolo y la disposición de la universidad a tener en cuenta la opinión de todos los estamentos, durante la semana pasada se dio a conocer a los centros de estudiantes de la universidad de Antofagasta la existencia de una propuesta de protocolo que el rector de dicha casa de estudio pretendía que fuera discutida por los estudiantes, en un contexto, por decir lo menos, “oportuno”.

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Es importante tener en cuenta que la mera existencia de un protocolo no marca la diferencia necesaria para enfrentar los casos de acoso y abuso. En varias universidades del país, estos protocolos sí existen, pero fueron diseñados, y son implementados en base a los criterios de las autoridades, siendo en general éstas quienes cursan las denuncias y finalmente deciden los pasos a seguir frente a estos proceso, experiencia frente a la cual de manera generalizada las denuncias han quedado en nada.

Por eso, es central el carácter triestamental e independiente de las autoridades y del gobierno, que deben tener los protocolos, tanto para el proceso de formulación como para el proceso de implementación, reemplazando la autoritaria fórmula actual por una comisión triestamental con representantes electos democráticamente que se encargue de recibir y llevar adelante las denuncias, así como de ver el acompañamiento a las víctimas, y por supuesto, debe ser de carácter resolutiva. No se debe perder de vista que esta “buena relación” que pretenden proyectar las autoridades de las casas de estudio, es una medida para contener el movimiento en alza que viene desarrollándose.

Durante esta semana se seguirá definiendo el panorama de movilizaciones estudiantiles en las dos universidades públicas de la región de Antofagasta, siendo muy probable que más carreras, facultades o quizás la totalidad de cada universidad, sigan los pasos de las facultades ya movilizadas.






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