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NO + DESPIDOS

Banco de Chile dejó a 500 trabajadores en la calle en un supuesto “proceso de transformación y eficiencia”

Así justificaba el gerente general de dicha institución, Eduardo Ebensperger, las casi 500 desvinculaciones que realizó el día de ayer en Banco de Chile. Luego de que Luksic, uno de sus principales accionista y miembro del directorio prometiera que en sus empresas no habría despidos durante la pandemia.

Yamila Martínez Urrutia

Estudiante de Básica en el Pedagógico y militante de Pan y Rosas.

Jueves 7 de enero

Durante el mediodía, el Sindicato de trabajadores de Banco de Chile ya anunciaba la noticia. La gerencia había tomado la decisión de desvincular a 500 trabajadores. Desde el Sindicato n°1 lamentaron la situación por “poco oportuna, considerando el momento en que estos despidos se producen y las condiciones de empleabilidad vigentes, e injusta ya que la crisis sanitaria demandó durante todo el 2020 un redoble de esfuerzo de gran parte de los trabajadores”.

Por su parte, el gerente general, Eduardo Ebensperger, decía sin arrugarse que “realizamos un ajuste organizacional para mantener nuestra competitividad y sostenibilidad, asegurando el cumplimiento de los compromisos adquiridos con nuestros más de 13 mil colaboradores y clientes”. Esto en el marco de un “profundo proceso de transformación y eficiencia para enfrentar un futuro cada vez más demandante y complejo”, continuó argumentando.

Supuestamente esta medida habría sido postergada desde el año 2020. El mismo Andrónico Luksic, uno de los principales accionistas y parte del directorio del Banco de Chile, así como también es dueño de CCU y Antofagasta Minerals, había señalado en marzo del año pasado, que no habría despidos en pandemia. Llama la atención que hoy, cuando nuevamente hay un aumento de contagios, se tome esta decisión. Es sabida la difícil situación a la que arrojan a sus trabajadores.

Es a lo menos hipócrita la decisión tomada por el Banco de Chile, y sus argumentos totalmente irrisorios. La “transformación y eficiencia” al estilo de Ebensperger y Luksic, al parecer no es más que dejar que sean las familias trabajadoras quienes paguen las crisis mientras ellos siguen llenando sus bolsillos.

Mientras el año 2020, aumentó la inestabilidad y precariedad para miles de familias, quienes sufrieron despidos -los que ascendieron a 2 millones-, suspensiones de sueldo, aumentos de costos de medicamentos y endeudamientos; la revista Forbes mencionaba hace unas semanas a las familias más millonarios del planeta que aumentaron su patrimonio durante la pandemia, entre quienes se encuentra Iris Fontona y su familias, los Luksic, junto a otros chilenos como Sebastián Piñera y Julio Ponce Lerou.

La familia Luksic fue la que más ganancias obtuvo, teniendo un aumento del 84,2% de su fortuna, pasando de 10.800 millones de dólares en marzo a 19.800 ahora en diciembre. Sebastián Piñera aumentó de 2.600 millones de dólares en marzo a 2.900 millones hasta diciembre, sumando un aumento del 11%. Y Julio Ponce Lerou, el ex-yerno de Pinochet que maneja SQM y que es conocido por haber financiado a los distintos partidos que gobernaron Chile durante los últimos 30 años, duplicó su fortuna pasando de 1.700 millones de dólares a 3.500.

¡No más despidos! ¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!

No es posible que mientras millones son arrojados a la cesantía y la pobreza, un puñado de empresarios llene cada vez más su arcas de riquezas y arrojan sus migajas. Hace falta enfrentar los despidos, que son totalmente injustificados. No solo se puede buscar “las condiciones más óptimas” para que estos se realicen, como propone el Sindicato n°1 de Banco de Chile, sino que exigir su prohibición total y la reincorporación inmediata.

Esta, como una pelea a nivel nacional, que desde su primer momento la CUT, la principal central de trabajadores, debió impulsar con organización desde la base, plan de movilización y paros nacionales efectivos para frenar cada despido o suspensión. Al contrario de esto, quienes dirigen el organismo, el PC, sumieron a la CUT en la profunda tregua que tuvieron con el Gobierno desde el Acuerdo por la Paz, incluso votando hace unos meses a favor de la ley de Suspensión del Empleo.

Este año se abre manteniendo toda esa precariedad, pero se presenta también con la enorme fuerza que abrió la rebelión en octubre de 2019 y la fuerza de jóvenes, mujeres y trabajadores que irrumpió en diversos países de latinoamérica. Con esa fuerza es posible resistir a los despidos, así como en el ex Pedagógico, luego de protestas, acciones y una amplia solidaridad de profesores, estudiantes y diversos referentes, se logró reincorporar a los 11 trabajadores de aseo despedidos.

Con esa fuerza se puede enfrentar a esos dueños del país y perpetuadores del saqueo de estos 30 años contra lo que nos movilizamos en octubre.






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