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PANDEMIA - BRASIL

Bolsonaro aplasta los salarios mientras les regala billones a los bancos

La crisis aplasta los ingresos de la mitad de los brasileños mientras el ministro Guedes otorga sumas millonarias a los bancos.

Lunes 13 de abril | 23:20

EFE / RAPHAEL ALVES

Una investigación del Instituto Locomotiva, divulgada por el diario Estadão señala que el 51 % de las personas afirmaron haber perdido ingresos en esta epidemia, que se combinó con una fuerte crisis económica, ya venía siendo proyectada por muchos analistas económicos.

Según los datos recolectados, el 51 % de la población ya vio caer sus ingresos. El 88 % están preocupados y el 58 % muy preocupados con los despidos. La misma proporción vale para los que creen que el ingreso familiar será perjudicado (88 %) y 53 % esperan un fuerte impacto. Seis de cada 10 trabajadores dicen que sus empresas tienen las actividades suspendidas.

Los más afectados por la pandemia y la crisis económica, que trajo el paro de la actividad y consecuentemente mayor amenaza de recorte salarial o despido son las mujeres (64 %), los más jóvenes (75% entre 16 y 24 años) y los más viejos (65 % los por encima de 50 años).

Vemos que las mujeres, los jóvenes y los más viejos son los grupos más impactados por la amenaza de desempleo y reducción salarial, lo que muestra los límites claros de las medidas de cuarenten a de los gobernadores separada de acciones para proteger las condiciones de vida de esos trabajadores, lo que puede facilitar el contagio y la fuerza de la enfermedad en caso que ocurra la infección. Si consideramos el impacto de la crisis en los más viejos, ese peligro se multiplica.

Por otro lado, el 40 % de los trabajadores que siguen trabajando (cuatro de cada 10 afirman que mantienen la actividad económica), 37 % de ellos no trabaja en la casa, sufren la falta de condiciones y protección contra el coronavirus.

Considerando las propuestas de Bolsonaro en el decreto que garantiza el recorte salarial y deja libre a los empresarios para realizar despidos masivos, como vemos en Estados Unidos -16 millones de trabajadores ya buscan la ayuda por desempleo- es un hecho dado el impacto que degrada las condiciones de vida de los trabajadores.

La nota de Estadão y el presidente del Instituto, Renato Meirelles, sugieren que en este momento los trabajadores deben recortar sus gastos para aguantar los sacudones de la crisis. “Las personas tienen que actuar como las empresas y tienen que actuar rápidamente. ¿Qué están haciendo las empresas? Renegociando los costos fijos. Esa es la acción número uno: cancele o reduzca paquetes de servicios. Renegocie su contrato de alquiler y el valor de las expensas. Los gastos con la vivienda suelen afectar el 30 % del presupuesto de las personas”, afirmó Meirelles.

Esta sugerencia de que las personas actúen como empresas es una de las recetas favoritas del mercado y de toda la ideología liberal, que trata a todos como emprendedores e ignora las distintas realidades entre las clases sociales.

Las familias de los trabajadores no recibieron sumas multimillonarias del gobierno con un plan de rescate y ayuda, como el Banco Central de Brasil y el ministro de Economía Paulo Guedes hacen con los grandes empresarios y banqueros. Estos último a su vez siguen negando préstamos baratos a los pequeños empleadores aun habiendo recibido 1,2 billones de reales del gobierno.

La sugerencia de corte de gastos es un chiste de mal gusto si consideramos los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) que señalan que el 60 % de los brasileños tuvieron un ingreso promedio inferior al salario mínimo (928 reales, menos de 180 dólares). ¿Lo que se sugiere que recorten alimentos y pasen hambre? En la misma lógica entra la ayuda de 600 reales (cerca de 115 dólares) que otorgó el Gobierno, que aun siendo insuficiente llega tarde a los más necesitados.

Millones de familias que dependen de trabajos con baja remuneración y fueron empujados a la informalidad y/o desempleo gracias a las reformas neoliberales se enfrentan ahora con las medidas de Bolsonaro y Guedes, que son un preludio a la destrucción de la legislación laboral y de derechos que quiere imponer con su soñada libreta “verde e amarela”, una legalización del contrato precario.

El Gobierno Federal defiende la normalidad económica oscurantista, la vuelta de los trabajadores a sus puestos de trabajo para generar ganancias para los patrones, aun poniendo en riesgo su vida con en salto en el contagio y fallecimientos que esa medida traería. En oposición a ello, gobernadores y sectores parlamentarios defienden el aislamiento total de cuarentenas sin la implementación de tests masivos, cuya efectividad está puesta en jaque por la tremenda desigualdad del aislamiento domiciliario en un país donde millones viven en pequeñas habitaciones y cuartos compartidos, sin acceso al agua potable o servicios públicos de saneamiento básico.

Entre estas dos falsas alternativas de los gobiernos capitalistas que se contraponen, los trabajadores intentan hacer equilibrio entre la amenaza de desempleo y el contagio por el coronavirus.

Los trabajadores tienen que protegerse. Si Bolsonaro ya propuso el recorte de cuatro meses de salario, hay que defender las condiciones de vida y de trabajo. Hay que perdonar todas las cuentas de agua, luz, alquiler, internet y servicios esenciales. Garantizar todos los derechos y salarios a los que están en cuarentena y los que siguen trabajando, que deben tener su salud garantizada. Prohibir los despidos, nacionalizar las propiedades de patrones que despidan con control obrero de la producción. Estas, entre otras medidas, son necesarias para que la crisis no la paguen los trabajadores mientras los capitalistas buscan salvar sus ganancias a como dé lugar






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