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Red Internacional

Política. Boric el organizador de la derrota: sostiene reunión con senadores de RN para tratar agenda de seguridad

Mientras carabineros procedía al desalojo de la huelga de trabajadores subcontratista de ENAP, el gobierno sostiene reunión con 12 senadores de la bancada de RN para discutir el “acuerdo nacional en seguridad” que el ejecutivo propone para unificar al régimen en su política represiva hacia el Wallmapu y los trabajadores.

Joaquín RomeroSantiago de Chile

Martes 10 de mayo | 01:49

Durante la tarde de este lunes el gobierno realizó la primera de una serie de rondas de conversación con la oposición, en la búsqueda por dirigir la agenda contra la delincuencia y el control del orden público mediante su propuesta de un “acuerdo nacional” para alcanzar dicho propósito.

Estirando todo lo que el diccionario permite el uso de las palabras en nuestro idioma, el gobierno propone, dentro de los puntos de este acuerdo, crear un estado jurídico “intermedio” anterior al estado de excepción, que habilita al presidente l despliegue de militares, que básicamente permite lo mismo pero con objetivos “más concretos”, que tampoco se han determinado.

Si bien en el oficialismo algunos ven con “temor” que dicho acuerdo pueda ser viable, y en la oposición llaman a no ser ingenuos en prestar ayuda gratuita a un gobierno que atraviesa un complejo momento electoral, la oferta parece estar convenciendo a un importante sector de la derecha.

Pero hay quienes ven esto como una oportunidad, como la senadora de Antofagasta, Paulina Nuñez, quien encabezó la comitiva de 12 senadores que se reunieron durante la tarde de este lunes para conversar respecto a los marcos de un eventual acuerdo. Las condiciones de RN son draconianas, al endurecer el discurso contra los presos políticos de la rebelión, reintegrando las querellas por ley de seguridad interior del estado, y endurecer la represión en el Wallmapu.

Las conversaciones con la derecha, sin necesidad de mucho esfuerzo, parecen rendirle frutos al sector. El gobierno en su afán servilista de mostrar docilidad con los poderosos no ha escatimado en esfuerzos para contentarlos. Mientras servía el té a los senadores del gobierno asesino de Piñera, reprimía duramente a los trabajadores subcontratistas de ENAP y se hacía parte de una querella contra un preso político de la rebelión en Concepción.

Organizando la derrota

Mientras la convención constituyente terminó de limar cualquier intento de hacer un cambio sustancial al régimen. Se repone la simetría entre ambas cámaras del congreso y dándole a la institución que reemplazará al senado importantes atribuciones y quitando a la cámara de diputados la capacidad de vetar sus decisiones.

Pese a lo limitado del esquema planteado por la izquierda de la convención, está ni siquiera tuvo el coraje para luchar por esta propuesta hasta el final, resignados completamente a la medida de lo posible, temiendo que si no reverencian a los poderes fácticos estos borrarán el trabajo de la convención mediante el rechazo. Estos partidos no tienen ninguna confianza en su propio proyecto político, el que dicho sea de paso se ha demostrado que carecen en absoluto, ni tampoco en la movilización popular que los colocó en sus sitiales en la convención constituyente.

La desmoralización y la aceptación de una derrota con aroma a victoria simbólica parece contentar a estos aspirantes a políticos, quienes buscan mantener un lugar en el régimen son capaces de aceptar cualquiera de las condiciones que imponen los verdaderos dueños de este.

La moderación de la convención constitucional y sus acuerdos finales son parte de la operación que el mismo gobierno empezó la semana pasada en su intento por afianzar su poder, debilitado, buscando erguirse como la única alternativa para concederle la paz a los ricos sustentado en débiles promesas de cambio a las clases trabajadoras.

Sin embargo, a la par que empeora la situación económica la paciencia parece agotarse. Las movilizaciones estudiantiles que continúan su ascenso pese a la represión del gobierno, las movilizaciones y el descontento en sectores de la clase trabajadora, como los profesores de Antofagasta y los trabajadores de ENAP, muestran que es posible que emerja una alternativa de izquierda que no se resigne a ver cómo se sacrifican las banderas de la rebelión en aras de la estabilidad del mandato de Gabriel Boric.

La tarea es hoy precisamente mostrar que las movilizaciones pueden triunfar si se logra una unidad entre quienes no están dispuestos a resignarse a los ajustes neoliberales que quiere implementar el empresariado administrados por el Frente Amplio y el Partido Comunista.

Una unidad como la que están construyendo los estudiantes de la universidad de chile junto a los trabajadores de dicha casa de estudios contra la precariedad de la educación pública puede ser un enorme ejemplo. Una unidad como la que los trabajadores despedidos de la papelera quieren mostrar entre pobladores, estudiantes ,trabajadores desocupados y ocupados es otra muestra de lo mismo. Si logramos que esa unidad alcance a todos quienes hoy se movilizan , no tendríamos que resignarnos a las migajas que nos quiere ofrecer el gobierno.

Pero la unidad por sí misma no basta. Hoy más que nunca se requiere una alternativa política cuyo programa exprese esa unidad y la fuerza del potencial movilizador de la clase obrera, el movimiento de mujeres y la juventud, que no baje las banderas por acabar con el modelo Neoliberal, que hace aguas por todos lados aunque sus nuevos administradores nos quieran hacer creer que pueden contener el diluvio.

La urgencia está dada por que sin esa unidad, sin esa fuerza política, los que triunfarán son precisamente aquellos con los cuales el gobierno se sentó este lunes a tomar té y organizar la derrota en el palacio de la moneda.




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