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Red Internacional

Género. Brecha salarial el 2022 aumenta entre hombres y mujeres en la región de Antofagasta

Desde diferentes ciudades del país viajan a la región de Antofagasta en busca de empleo ya que existe una gran concentración de la minera e industria, donde los sueldos son más altos, sin embargo son las mujeres quienes siguen ganando los salarios más bajos con una brecha del 31.2% menos que los hombres.

La región de Antofagasta se caracteriza por la alta concentración de la gran minería e industria, donde desde diferentes ciudades viajan para trabajar en este rubro gracias a la jornada por turno, ya sean 7x7, 14x14, etc, sin embargo la mano de obra local que se desempeña en este sector es tan solo ⅕ de la población, el resto se dedica generalmente a los empleos en las áreas reproductivas como salud, educación, comercio y los servicios como aseo y alimentación.

Si bien en la región es donde el ingreso promedio tiende a ser más alto que en el resto del país, esto no significa que la condiciones de vida y los sueldos sean igual de altos para todas y todos. La pobreza producto de la inflación va en aumento, el precario aumento del salario mínimo del gobierno de Boric ya se lo comieron los altos precios de los arriendos, alimentos, combustibles, y cualquier producto básico para vivir. Los campamentos van en aumento como consecuencia de los bajos salarios y el poco acceso a una vivienda digna.

¿Cómo golpea la brecha salarial a las mujeres?

En el año 2021 en la región los hombres en promedio ganaban entre $749.046 - $500.000, mientras que las mujeres tenían un salario entre $586.178 - $420.000 aproximadamente, con una brecha del 21,7% menos que los hombres. Este 2022 la brecha aumentó a un 31,3%, donde los hombres ganan en promedio entre $879.689 - $658.690, mientras que las mujeres obtienen salarios entre $602.737 - $420.000, aumentando la desigualdad y muy por debajo de las necesidades de una familia, considerando que muchas son encabezadas por mujeres.

La brecha salarial además va acompañada con la división sexual de los trabajos, ya que principalmente los empleos más calificados, con turnos y en la gran minería e industria son encabezados por hombres, mientras que las mujeres o son dueñas de casa y se dedican totalmente al trabajo doméstico, la crianza de los hijos o cuidados de enfermos, también se desempeñan en los sectores reproductivos y de servicios, empleos que son mal pagados bordeando el salario mínimo, arrojando a la pobreza a cientos de mujeres y sus familias. A esto le sumamos que en muchos casos deben dejar de trabajar para dedicarse al hogar, o tener empleos de medio tiempo con menos del mínimo de salario ya que el trabajo doméstico aún recae en los hombros de las mujeres.

Los grandes empresarios de la minería y la industria tienen toda una campaña para contratar mujeres, o nos hablan de que quieren cerrar esa brecha, sin embargo no es la solución a la brecha salarial, el problema no radica si se trabaja en la minería o no, al contrario, el problema radica en cómo son las condiciones de vida de la población y los bajos sueldos que no alcanzan para vivir.

El gobierno de Boric y el proyecto del borrador de la nueva constitución hablan de querer ser feministas, de poner la igualdad de género por delante, pero solo nos desmovilizan para que esperemos en total pasividad que se solucionen nuestras problemáticas, cuando sabemos que no basta con un par de artículos o con que hayan más ministras, mas mujeres policias o en puestos de poder.

Por ello para acabar con la brecha salarial y la pobreza hay que apuntar a quienes hoy concentran las riquezas y solo nos arrojan migajas, algo que no sale en el nuevo borrador y se queda solamente en una “igualdad ante la vida”, los mismos que concentran las riquezas son los mismos que arrojan a las mujeres al trabajo doméstico como nuestro rol y único destino para tenernos calladas en las cuatros paredes del hogar, a los empleos más precarios y peores pagados, aprovechándose de la dependencia económica y de la maternidad para precarizar aún más nuestras vidas.

Si queremos terminar con la brecha salarial y de género, esto no se hará sólo sobre el papel, debemos acabar con quienes la sostienen y les conviene que así sea, por ello debemos confiar en nuestras fuerzas y organización para luchar en las calles junto a nuestros compañeros por una vida que merezca ser vivida, por mejores salarios acordes a las necesidades de la población, por el acceso a la vivienda, la salud y educación de manera gratuita para todas y todos, por el fin a la violencia machista y los ataques y discriminacion a la diversidad sexual.


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