JUVENTUD

Cansancio y silencio: estudiantes de Arquitectura por una educación para todes

Estudiantes de la FAU realizaron una intervención en las afueras de la facultad. Con carteles que reflejaban la alta carga académica, que desencadenaron un debate en redes sociales que nos empuja a cuestionarnos ¿Les estudiantes deben sacrificarlo todo por su carrera o es hora de que la salud mental se tome en cuenta en esta educación mercantil?

Javiera Rivas

Militante de Pan y Rosas Teresa Flores

Martes 23 de abril de 2019 | 19:55

Este 18 de Abril un grupo de estudiantes de la Universidad de Chile hicieron una intervención en el frontis de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), la cual buscaba visibilizar la extenuante carga académica que deben soportar. Donde el nivel de carga académica ha significado sacrificar las horas de descanso y altos niveles de estrés. Como informaron, solo en abril de este año, al menos 2 estudiantes han intentado suicidarse producto del estrés y cuadros de ansiedad provocados por la misma carrera.

Las reacciones en redes sociales fueron diversas, hubo quienes denigraron a les estudiantes, afirmando que “están cansados xq pasan la noche carreteado en nuestras plazas”, pero también quienes daban cuenta de la necesidad de preocuparse por la salud mental de quienes estudian.

Juan Pablo Urrutia, el actual jefe de carrera, se refirió en un “hilo” en su twitter personal a la protesta pacífica de sus estudiantes, respaldando la manifestación y, además, presentando los 3 ejes fundamentales que él cree son el problema de la carrera. Primero está el “nuevo perfil de estudiantes”, del cual 1/3 viene de región y los otros 2/3 viene de colegio municipal o subvencionado. Por supuesto que esto se torna un problema cuando acceder a la universidad en Chile es adecuado sólo para la élite, para quienes tienen una base educativa sólida entregada por liceos emblemáticos o privados.

En segundo lugar nombra la “tallerización” de algunos cursos teórios, es decir, ramos que originalmente son menos prácticos, y que ahora incluyen extensos trabajos o incluso desarrollar proyectos de manera paralela a las clases lectivas. Evidentemente esto ayuda a que se desarrolle de manera más profunda el aprendizaje, pero a un costo altísimo: menos horas de descanso.

Y nombra como tercer punto, la calidad ensimismada de taller, convirtiéndolo en un ramo que muchas veces tiene una agenda propia, que carece de una guía clara para entender la arquitectura, donde la alta exigencia es indudable.

¿Pero que hacer?

Pero no es suficiente que el jefe de carrera apoye la manifestación de les estudiantes de la FAU por twitter si es que no se tomarán armas en el asunto. Porque el cambio de malla curricular que se hizo en el 2016 aún no tiene un seguimiento oficial y esta protesta da cuenta de que nada ha cambiado estructuralmente.

Según datos recopilados por el centro de estudiantes alrededor de un 70% de les estudiantes duerme entre 3 y 4 horas diarias.

Pero esto no es solo un problema de la carrera de arquitectura, es expresivo de lo que implica la educación de mercado. La Universidad de Chile tiene altos niveles de carga académica en carreras como medicina, ingeniería e incluso en el programa de bachillerato, donde la competencia es necesaria para alcanzar cupos de transferencia.

En el campus JGM las citas con el psicólogo del SEMDA y del CAPS no dan abasto y colapsan constantemente, dejando prácticamente a la deriva a quienes requieren de esta ayuda. Ejemplos como estos se replican a lo largo de la universidad, pues nos condicionan a soportar altas cargas académicas para luego normalizar la explotación que nos espera en el mundo laboral.

Somos parte de generaciones que han alzado la voz y han exigido sus derechos, como la educación gratuita, como el aborto legal, y los gobiernos de derecha y de la ex nueva mayoría nos han cerrado la puerta en la cara.

Ya es hora de que comencemos a cambiarlo todo, partiendo por nuestra universidad, y para eso es necesario que las mallas las decidamos entre profes, estudiantes y funcionaries. Que discutamos de manera triestamental cómo educarnos, porque solo tomando en cuenta la opinión de quienes somos parte de la comunidad universitaria, vamos a avanzar a una educación para todas y todos.






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