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Red Internacional

Nueva Cocina. Chile Vamos se baja de las negociaciones para un “nuevo” proceso constituyente: ¿Qué le falta a la cocina según la derecha?

Durante la jornada del pasado Martes, se anunció que se realizaría una nueva reunión de los preparativos de la cocina, con Chile Vamos como protagonista. Al parecer, los presidentes de las cámaras de Diputados y el Senado buscaron mediar en dicha situación a favor de la derecha, catalogando sus “preocupaciones como atingentes” en relación a la implementación a un nuevo proceso constituyente, para no “cometer los errores del pasado”.

Octavia HernandezProfesora de Pedagogía en Historia y Geografía Ex-Pedagógico.

Miércoles 14 de septiembre | 07:04

Con la exigencia de que “el gobierno salga de la mesa”, la derecha de Chile Vamos en su conjunto (RN, UDI y Evópoli) se bajaron de la reunión agendada para este Miércoles en la mañana en el Congreso. El ansiado acuerdo con los partidos políticos del régimen para un nuevo proceso constituyente, aún no tiene humo blanco, y es que la derecha, luego del triunfo de la opción Rechazo en el pasado plebiscito, se encuentra envalentonada políticamente. Los sectores de la Concertación buscan mediar cediendo a la derecha y Apruebo Dignidad subordinado a que prácticamente el comité político del gobierno lo dirijan los partidos concertacionistas.

Ya el Lunes la derecha venía levantando crispaciones al interior del Congreso, desmintiendo los dichos de los presidentes de ambas cámaras, desmarcandose de “supuestos” acuerdos, hoy anunciaron que no asistirán a la reunión para discutir sobre el nuevo proceso constitucional. Ya la semana pasada -además- sectores de Chile Vamos como RN, planteaban la necesidad de no apresurarse y tomarse un tiempo de “reflexión” respecto a l nuevo proceso.

El tweet de la discordia, fue lo que encendió a la derecha. Este fue realizado por Camila Vallejo, el día Lunes recién pasado anunciando acuerdos en distintos puntos que eran: existirá un órgano electo con independientes, PP.OO paritario y con apoyo de expertas y expertos. Rápidamente con estas acciones y declaraciones la derecha de la mano de Chahuán principalmente ya salió a desmentir.

La exigencia de que el gobierno no esté en la mesa “en esta etapa” se hace más fuerte que nunca por parte de la derecha, quién además acusa de que buscan pautear el proceso. Por su parte Uriarte se ha encargado de ponerle paños fríos a la situación, de la mano de Tohá, quienes se han buscado moderar aún más al Gobierno, asegurando a la derecha que precisamente están para acompañar, y no para opinar de las negociaciones que se encuentran dando en los pasillos y salas del Congreso.

Mientras se encuentran en la negociación de la nueva cocina, donde la derecha pone la pauta y los tiempos, queda más claro que nunca que nada bueno saldrá de esto para el beneficio del pueblo trabajador, es una negociación pactada a espaldas del pueblo con los partidos de los 30 años, que han sostenido y profundizado la herencia de la dictadura pinochetista. Hoy, la clase dominante apuesta por una Nueva Constitución que reconozca derechos sociales en el papel, mientras se mantienen los pilares del régimen político y económico de la transición, sin los “excesos” de la Convención Constitucional. Por eso hay que denunciar y enfrentar la ofensiva de la derecha a la cual se subordina el gobierno y la izquierda reformista de los movimientos sociales constituyentes, ligando la pelea por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que necesariamente será impuesta por la movilización y lucha en las calles en perspectiva de una huelga general. A la pelea por un programa de emergencia para que la crisis económica y social la paguen los empresarios y no el pueblo trabajador.

Partiendo por demandas fundamentales, como un aumento general e inmediato de los salarios acorde a la inflación de los alimentos, y un salario y pensión mínimos de $650.000; por la rebaja de la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y cesantes sin rebaja salarial alguna; por detener el aumento de los servicios básicos de agua, luz, combustibles planteando la expropiación sin indemnización y bajo gestión de sus trabajadores de todas las empresas de servicios básicos que especulen con los precios como ha ocurrido con el caso de Metrogas. Por impuestos progresivos a las grandes fortunas, la nacionalización de la banca y el monopolio del comercio exterior para terminar con la fuga de capitales récord de los últimos dos años




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