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Chile vulnerable económicamente: Coronavirus pasó la cuenta por dependencia con China

La dependencia de Chile hacia los privados y las trasnacionales del cobre pasaron la cuenta nuevamente. Esta vez, frente a la enorme crisis social y sanitaria que vive China, la economía chilena alerta tambaleos. La necesidad de la nacionalización de los recursos naturales nuevamente se hace patente.

Felix Melita

Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta

Sábado 22 de febrero | 08:34

China, una de las principales potencias mundiales que fue parte de una guerra comercial con EE.UU que copó durante un largo periodo todos los medios de prensa, hoy vive una profunda crisis social y sanitaria por el COVID-19 -más conocido como Coronavirus- la cual según fuentes oficiales lleva un saldo de más de 2 mil fallecidos. Es esta crisis la que ha llevado a que el gigante asiatico barajar la disminución de sus importaciones de cobre por los costos sanitarios que sacuden al país.

Es frente a esta situación que diversos analistas y economistas han activado las balisas y alarmas frente a una disminución de los ingresos monetarios por las exportaciones de cobre por parte de Chile, ya que después de todo se trata del principal socio comercial y mayor comprador de commodities del metal rojo.

En este sentido desde Goldman Sachs para América Latina afirmaron que: “las economías más expuestas son Chile, Perú y en cierta medida, Brasil (…) La fuente clave de riesgo bajista para LatinoAmérica es un deterioro de los términos de intercambio provocado por un impacto profundo y duradero de una desaceleración de China sobre los precios de los commodities.”

Eco de estos anuncios son los resultados del último sondeo mensual de Bank of America Merrill Lynch (BAML) sobre gestores de fondos latinoamericanos, en donde se señala que el 56% afirma que el mayor riesgo para Sudamérica es la desaceleración del crecimiento y la demanda de materias primas por parte del país dirigido por Xi Jinping. Así mismo, un 27% de los encuestados afirma que la situación económica de Chile se deteriorará en los próximos seis meses.

¿Qué hay detrás de estas cifras?

Esta situación no sólo es una alarma para los economistas y analistas -pues las alarmas las encienden para que las oigan los empresarios y poderosos-, sino que también para el conjunto de las familias trabajadoras que hay en Chile y que viven de la minería, en donde el número de trabajadores en el sector minero casi se duplicó sólo entre 2006 y 2015, pasando de 132.807 a 238.454 empleados, crecimiento que implicó un 47%. Sin embargo, los números son muchísimo mayores, ya que los contratistas aumentaron considerablemente más, llegando a un 95%. ¿Cuántas familias vivirán en pleno 2020 de la minería y todas las empresas que funcionan a su alrededor?

Pero desde ya una situación es clara. Si esos seis meses de deterioro económico arriban a los puertos chilenos, serán los empresarios los primeros en señalar a las familias trabajadoras como las que deban pagar por sus pecados, es decir, lo que se conoce como “reducción de personal”, “despidos por necesidades de la empresa”, entre otros. Todo para que sus bolsillos se mantengan lo más intactos posible y que queden en la calle los mismos de siempre: el pueblo pobre y trabajador, cuando han sido ellos quienes han optado por mantener en cobre bajo las garras de privados británicos, australianos, asiáticos, entre otros.

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En cuanto a esto, en las calles son miles quienes cuestionan el paradero al que lleva el neoliberalismo chileno las principales riquezas del país. Pero esta situación lejos está de cambiarse en el “proceso constituyente” que ha orquestado el Gobierno de Piñera con la generosa ayuda de personajes como Gabriel Boric, Giorgio Jackson y cia., ya que en este proceso no se pueden alterar las materias establecidas por tratados internacionales, es decir, el proceso impide la renacionalización del cobre, por ejemplo, o la nacionalización de recursos como el litio. El proceso está tan cercado que hasta las AFP se mantendrán intactas.

Pero lejos de quedarse de brazos cruzados la tarea pasa por prepararnos para enfrentar una situación de estas magnitudes. Si ellos quieren a nuestras familias en las calles nosotros debemos responder con mayor unidad y paralizando los centros de producción estratégicos, como las mineras, las salmoneras, las forestales, el transporte. Responder con la mayor unidad, en donde con una paralización nacional de estas características trabajadores y jóvenes marchen unidos en primera línea para exigir el fin del viejo Chile, e imponer así una verdadera asamblea constituyente, libre y soberana.

Nos dirán que no hay que movilizarse y que sólo hay que esperar a ir a votar en el plebiscito para no afectar a la economía, sin embargo, no serán más que trampas y rodeos para que no sigamos unidos, y bajo esta unidad avanzar a acabar con los abusos, la explotación y la violencia de la policía y el Gobierno. Solo nuestra unidad nos abrirá las puertas de par en par para un Chile favorable para nuestras familias.

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