Política Chile

COLUMNA DE OPINIÓN

Claves hacia la recta final del plebiscito “constituyente”

La campaña hacia el plebiscito del 25 de octubre entra en su recta final y ya comienza la disputa por lo que vendrá el día después de la elección

Joaquín Romero

Santiago de Chile

Martes 22 de septiembre | 07:23

Concluida la conmemoración de la Primera Junta de Gobierno, que da origen a la celebración de las denominadas Fiestas Patrias, y a pocos días que comience la franja televisiva de las campañas del apruebo y del rechazo, el calendario político comienza la recta final hacia el que sin duda será el principal hito político a un año de la revuelta: El plebiscito del 25 de Octubre.

Pocos parecen dudar del resultado, que todos anuncian será una aplastante victoria de la opción del Apruebo, pese a la incertidumbre instalada respecto a la participación en la jornada electoral producto de la pandemia.

Desde los partidos de la oposición , en particular desde el Frente Amplio, han buscado instalar la importancia de que en la segunda papeleta logré finalmente ganar la opción de Convención Constitucional algo que no estaría del todo asegurado.

Claramente esta preocupación, basada en una extraña suspicacia y desdén por la conciencia de la población (a la que suponen suficientemente ignorante como para preferir una opción aún más restrictiva que la Convención Constitucional como lo es la Convención Mixta) es solo una maniobra mediática para impregnarle al proceso electoral de una mística que se ha ido diluyendo en la medida que incluso reconocidos empresarios y políticos defensores del neoliberalismo se han mostrado partidarios del Apruebo y de la Convención Constitucional.

Ante una opción que se da por ganadora la discusión comienza a decantar en el contenido que tendrá la nueva carta fundamental y que será escrita, o al menos comenzará a escribirse, con el Presidente represor en el poder, quien incluso ha tenido la osadía de buscar marcar la agenda con un decálogo constituyente sobre el contenido que debiese tener la carta magna.

El Frente Amplio se juega su capital político en ser los redactores de la nueva constitución, mientras la burguesía y sus partidos han comenzado una operación que busca ser más atractiva que las discusiones técnicas de derecho constitucional: Capturar el día después de que se apruebe la nueva constitución, la que de cumplirse el cronograma establecido en el acuerdo por la paz transcurrirá una vez celebrada la elección que definirá al sucesor de Piñera.

La presidencialización del debate constituyente

Así es como el debate constituyente ha devenido en una discusión sobre quién ocupará el sillón presidencial, debate que para preocupación de los partidos de la transición pactada y los empresarios está fuertemente polarizado. El régimen y los empresarios no pueden eludir el hecho de que una mayoría de la población quiere un país diametralmente distinto al que hemos vivido en las últimas décadas. De ahí que la opción de Daniel Jadue, militante del Partido Comunista, adquiere cada vez mayor fuerza en las encuestas.

Los intentos por continuar levantando a Lavín como principal carta presidencial, al que buscan mostrar como articulador del centro político y del consenso nacional, por más que lo disfracen de todos los personajes posibles en los matinales no dan el resultado esperado. La impaciencia se muestra en las filas de la centro izquierda y de la derecha buscando desesperadamente algún nombre capaz de hacerle frente al militante del PC.

Por supuesto en esta puesta en escena decadente las voces serviciales a los intereses empresariales han querido jugar su papel llamando a la moderación y amenazando con las penas del infierno , como acostumbran a hacer, en la eventualidad que se produzca un enfrentamiento entre Lavín y Jadue o peor aún que se imponga la opción del alcalde de Recoleta.

Uno de ellos es el senador Insulza, frustrado candidato presidencial y ex portavoz del imperialismo norteamericano como secretario general de la OEA, quien declaraba en Tolerancia Cero que "en una disputa entre Jadue y Lavín, gana Lavín”. Difícil saber cómo es que el senador llegó a esa conclusión a más de un año y medio que se celebre dicha elección y en un contexto profundamente cambiante como el que atravesamos en el cual un importante contingente de personas, generalmente de los estratos trabajadores y de la juventud que no han participado en las últimas elecciones, podrían concurrir enmarañando el escenario político que conocemos. La incertidumbre los corroe y buscan cerrar esa brecha a como dé lugar.

Si el debate presidencial terminó por superponerse al debate constituyente la operación trata ahora de encauzar en un liderazgo político las frustraciones y las aspiraciones de la gente para que todo cambie sin que nada cambie. El presente se vuelve menos incierto si se logra que el futuro sea el que le acomode a los de siempre: que el descontento se resuelva en una elección presidencial y no en el proceso constituyente.

La burguesía y sus políticos saben que haber encadenado el debate constituyente al presidencial implica una jugada no exenta de riesgos dado que como se vayan perfilando las opciones al sillón presidencial esto jugará un factor preponderante en la conformación de la futura Convención Constitucional.

Tampoco confían en que los límites legales que le impusieron puedan funcionar, y que convierten dicha instancia en una farsa (el ⅓ de bloqueo y la imposibilidad de afectar los tratados internacionales). Buscan determinar de antemano los resultados electorales tratando de capturar el imaginario de la gente en el futuro que vendrá tras el proceso constituyente y moldearlo para convertirlo en un dócil sentimentalismo democrático.

Sin duda la oposición espera saber interpretar este papel de voz sentimental de la "democracia" para convencer a los empresarios que pueden conducir los destinos de Chile sin salirse de la legalidad ni del modelo económico que tantas miserias ha generado en la vida de la clase trabajadora estas últimas décadas y en particular durante la pandemia.

Pero como la historia no la escriben necesariamente los conspiradores, hasta ahora nada parece detener el ascenso de Daniel Jadue, incluso el hecho de que sea un militante del Partido Comunista de Chile parece despertar más simpatías que rechazo. Sin embargo, el verdadero peligro de Daniel Jadue es que la enorme energía social despertada en octubre languidezca en la gloria vana de sentarlo en el sillón presidencial de una antigua casa de adobe cuya función era acuñar monedas en un país olvidado del fin del mundo.

El programa de Jadue poco dice de cómo superará el neoliberalismo sin tocar las ganancias de los empresarios. Su apuesta sigue siendo gobernar con los mismos partidos de la vieja concertación, apuesta que fracasó rotundamente con el gobierno de Bachelet. Sabemos que el PC tiene un amplio historial de ceder a la presión de las clases dominantes y entregar la energía transformadora al estrecho margen de la medida de lo posible.

Nosotres la clase trabajadora

En este proceso constituyente tramposo todos los partidos políticos ligados de una u otra manera a la transición buscan cercenar la soberanía popular mediante artilugios legales o propaganda reaccionaria en la prensa. Quieren que las grandes mayorías no sean las protagonistas y que su lugar sea ocupado por políticos dóciles sin ideas originales que escriban una constitución a la medida de los empresarios.

Pero otro hecho político puede presentar una enorme oportunidad para organizar esa energía despertada con la rebelión y que no sean los mismos de siempre los que escriban el futuro a la clase trabajadora y al pueblo. El Partido de Trabajadores Revolucionarios viene dando una enorme batalla por legalizar un instrumento político que permita que la voz de la rebelión no sea silenciada.

A este esfuerzo se suma el que el PTR viene desplegando junto a otras organizaciones políticas por levantar un comando por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana que permita potenciar la organización de sindicatos, poblaciones , asambleas territoriales, lugares de estudio y de las calles que se efectuó durante la rebelión y que es la única fuerza que puede darlo vuelta todo.

Este instrumento político es clave para levantar unFrente de la Izquierda Anticapitalista de la clase trabajadoraque permitirá no solo disputar con candidaturas independientes el proceso constituyente tramposo y no regalarle así las esperanzas de la gente a quienes sin duda buscarán traicionarla. Sino que también, este instrumento permitirá organizar a miles de personas en torno a un programa claro de ruptura con el régimen político y económico actual para pelear por una verdadera Asamblea Constituyente , algo que no lograremos sin reactivar la enorme fuerza que tenemos en nuestras manos quienes movemos este mundo: las y los trabajadores.

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Por eso es que te invitamos a firmar por la Izquierda Anticapitalista de Trabajadores para que seamos nosotres quienes tomemos en nuestras manos el curso de nuestro futuro.

¡Necesitamos tu apoyo! Firma por una nueva voz de los trabajadores, las mujeres y la juventud






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